Chequia

La pasión griega, a sesenta años de su estreno

Robert Ferrer Llueca
lunes, 18 de abril de 2022
La pasión griega. Producción de Jiří Heřman © 2022 by Marek Olbrzymek La pasión griega. Producción de Jiří Heřman © 2022 by Marek Olbrzymek
Brno, domingo, 10 de abril de 2022. Teatro Janáček. Bohuslav Martinů: La pasión griega, ópera en cuatro actos. Libreto del compositor basado en la novela "Cristo de nuevo crucificado" del escritor griego Nikos Kazantzakis. Estreno: Zúrich, 9 de junio de 1961. Nueva producción del Teatro Nacional de Brno. Dirección escénica e Iluminación: Jiří Heřman. Escenografía: Dragan Stojčevski. Vestuario: Alexandra Grusková. Colaboración en los movimientos: Kateřina Nováčková. Peter Berger (Manolios), Pavla Vykopalová (Katerina), Jan Šťáva (Sacerdote Grigoris), David Szendiuch (Sacerdote Fotis), Ondřej Koplík (Yannakos), Jiří Miroslav Procházka (Kostandis), Andrea Široká (Lenio), Petr Levíček (Panait), Robert Musialek (Ladas), Josef Škarka (Un anciano), Petr Karas (Patriarcha), Dušan Růžička (Michelis), Vít Nosek (Andonis), Jitka Zerhauová (Una anciana), Tadeáš Hoza (Nikolios), Tereza Kyzlinková (Despinio), Boris Trhlík (Muchacho). Coro infantil Brno (directora: Valeria Maťašová), Coro Académico Checo (director del coro: Michal Vajda), Coro (director del coro: Pavel Koňárek) y Orquesta del Teatro Nacional de Brno. Dirección musical: Robert Kružík.
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El pasado 10 de abril asistimos a la reposición de la nueva producción de La pasión griega de Bohuslav Martinů presentada por el Teatro Nacional de Brno en noviembre del 2021. 

Esta representación se dedicó concretamente a la memoria de la soprano dramática checa Naděžda Kniplová, excelente intérprete de roles como Emilia Marty de El caso Makropulos y Kostelnička de Jenůfa, ambas óperas de Leoš Janáček, o la misma Katerina de La pasión griega de Bohuslav Martinů. 

Si echamos un poco la vista atrás, el estreno de esta producción estaba previsto originalmente para abril del 2020, y después en octubre se incluyó también en el programa del Festival Janáček Brno 2020. 

No obstante, tuvo que aplazarse en ambos casos por la pandemia, estrenándose finalmente el 5 de noviembre del pasado año.

Además de ésta, el teatro brunense ha presentado en tiempos recientes sendas producciones de otras obras de Martinů como la ópera Los milagros de María, el oratorio La epopeya de Gilgamesh, o los “Tres fragmentos de Julieta, en su afán por la renovación constante del repertorio, síntoma este del buen hacer de un equipo artístico realmente extraordinario liderado en Brno por Jiří Heřman desde hace ya varios años.

Pieza enlazada

Último de los títulos operísticos de Martinů, La pasión griega es una ópera que se representa muy poco, tanto en la República Checa como más allá de sus fronteras, y es realmente una pena porque, sin lugar a dudas, forma parte de las obras cumbre del teatro lírico del siglo XX. 

El argumento de La pasión griega se centra básicamente en la preparación de una representación de la pasión de Cristo en tierras griegas, el proceso de distribución de los roles, las vivencias de sus protagonistas más allá de la escena. En esta ocasión, la obra se presentó en su segunda versión o de Zúrich, y en el original en inglés (en Brno, esta versión se estrenó en una traducción al checo en 1962).

La dirección escénica e iluminación estuvieron a cargo de Jiří Heřman quien, gracias a la destacada escenografía concebida por Dragan Stojčevski, realizó un trabajo escénico de gran interés, siempre dinámico, haciendo uso además de varios espacios de la sala más allá del propio escenario. 

«La pasión griega». Producción de Jiří Heřman. © 2021 by Marek Olbrzymek.«La pasión griega». Producción de Jiří Heřman. © 2021 by Marek Olbrzymek.

En la escenografía de Stojčevski aparecen distintos elementos fundamentales como grandes plataformas móviles, casitas que nos hacen pensar en las poblaciones griegas donde se sitúa la acción, una campana voluminosa y velas en referencia a la Pascua y al ambiente religioso, así como también una piscina que, sin duda, nos recordó a la que aparecía en la más que reconocida Katia Kabanová de Robert Carsen. Por su parte, Alexandra Grusková fue la responsable de un vestuario bastante atractivo y totalmente adecuado para la historia contada.

Peter Berger y Pavla Vykopalová. © 2021 by Marek Olbrzymek.Peter Berger y Pavla Vykopalová. © 2021 by Marek Olbrzymek.

En cuanto a los solistas, sobresalieron especialmente los dos verdaderos protagonistas de esta ópera, el tenor Peter Berger (Manolios) y la soprano Pavla Vykopalová (Katerina). Los intérpretes de los dos sacerdotes, Jan Šťáva (Sacerdote Grigoris) y David Szendiuch (Sacerdote Fotis), destacaron incluso más por sus dotes vocales que en lo propiamente escénico. 

Para los comprimarios se contó con voces algo menos cultivadas, pero que defendieron sus respectivos roles con bastante solvencia tanto vocal como escénicamente. Destacaremos entre ellos a Ondřej Koplík (Yannakos), de voz clara y precisa, que en esta ocasión sonó muy nítida al cantar en inglés, así como especialmente a Tadeáš Hoza (Nikolios), joven barítono que estuvo excelente en todos los sentidos. En cuanto a la correcta dicción en inglés de todos estos cantantes checos no nativos en esa lengua, en general, los textos cantados se comprendieron mucho mejor en las voces de los cantantes masculinos que en los femeninos.

La orquesta del Teatro Nacional de Brno acompañó magistralmente a los cantantes solistas, con un balance muy bueno que permitió a las voces estar presentes y en primer plano en todo momento, y además supo aprovechar los interesantes interludios y pasajes puramente instrumentales para mostrar sus excelentes capacidades técnicas bajo la siempre atenta batuta del director de orquesta Robert Kružík

Peter Berger, Pavla Vykopalová y el Coro del Teatro Nacional de Brno. © 2021 by Marek Olbrzymek.Peter Berger, Pavla Vykopalová y el Coro del Teatro Nacional de Brno. © 2021 by Marek Olbrzymek.

Pero, a nuestro juicio, lo que destacó por encima de todo fue la interpretación de los inigualables momentos corales presentes durante toda la ópera de Martinů, a cargo de tres grupos corales totalmente coordinados y responsables de sonoridades realmente compactas, coros muchas veces planteados en forma de comentarios o apuntes a la acción principal, con una brillante apoteosis en el último acto antes de eliminar toda la tensión acumulada mediante un meditativo epílogo final.

En definitiva, una excelente producción la ofrecida por el teatro brunense para esta ópera extraordinaria de Martinů, demasiado poco frecuentada por los actuales coliseos operísticos y que debería representarse con más asiduidad para mayor deleite de aficionados y melómanos.

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