España - Galicia

Miradas sobre la modernidad

La Suite Lírica

Xoán M. Carreira
lunes, 2 de mayo de 2022
Retrato de Alban Berg © 1927 by Emil Stumpp / Dominio público Retrato de Alban Berg © 1927 by Emil Stumpp / Dominio público
A Coruña, sábado, 23 de abril de 2022. Iglesia de Las Capuchinas. Quartet Gerhard. Alban Berg, Suite lírica. Robert Gerhard, Cuarteto nº 2. Matthias Pintscher, Figura II. Festival Resis 2022. Concierto Gran Torso IV. Asistencia, Aforo completo (125 localidades)
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No había tenido la ocasión de escuchar al Cuarteto Gerhard en vivo y en directo y esta primera experiencia superó con creces todas mis expectativas desde los primeros acordes del 2º Cuarteto de Gerhard (1961-62), un encargo de la Universidad de Michigan que siguió a la invitación a impartir un curso de composición en el curso 1960. Gerhard había decidido seguir los consejos médicos y cuidar su frágil salud con los métodos tradicionales: la vida tranquila y el reposo ... que, en el caso de Gerhard consistieron en instalar un laboratorio de música electroacústica en su casa de campo y concentrarse en la composición de obras de encargo y muy ambiciosas como el 2ª Cuarteto y la 3ª Sinfonía, "Collages" (Londres: LSO, Robert Schwarz, 1960), que parece ser la primera composición para electrónica y orquesta de la historia.*

Para aquel entonces era bien conocido el escepticismo de Gerhard hacia la escolástica serial, reflejado en varios artículos publicados en USA y UK, si bien mantenía firme su fe en las tradiciones formales prusianas, aprendidas de sus maestros Pedrell y Schoenberg. Sus prolongadas estancias en USA entre 1960-62, en las que entabló amistad con Copland y Cage,* le proporcionaron la ocasión de conocer de primera mano las propuestas pioneras de Cage, Ono y Young de partituras sin notación musical y de músicas no formales, cuyo caldo de cultivo fueron los procesos de descolonización y los conflictos raciales de la época.* A pesar de la abundante bibliografía internacional disponible sobre Gerhard, seguimos conociendo poco sobre su persona y su pensamiento: su obra ha sido estudiada primordialmente desde la perspectiva analítica en perjuicio de las perspectivas históricas y hermenéuticas. 

Aprecio en su valor la excelente factura y elegancia de la música de Gerhard, un artista académico que, trabajando para el teatro, aprendió la importancia de tener en cuenta a los intérpretes y al público. Pero nunca me había seducido hasta que escuché al Cuarteto Gerhard interpretar su 2º Cuarteto con una convicción nacida del estudio, de la reflexión y de las estrategias racionales en los ensayos.

Figura II, el breve y delicioso estudio para cuarteto de Pintscher, fue interpretado con idénticas convicción y entrega, transmitiendo al público la satisfacción de los cuartetistas al ofrecer al público una música tan bien escrita. Una cuestión de enorme relevancia en un concierto como este, en el cual la presencia de una obra inconmensurable alcanza tal grado de protagonismo que ensombrece a las otras obras del programa, por espléndidas que estas sean y por muy buena que sea su interpretación como ocurre en este caso. 

En una muestra de sentido común, y atendiendo a los variables elementales de la psicología de la atención, el Quartet Gerhard cambió el orden cronológico de las obras que anunciaba el programa e interpretaron la Suite Lírica al final. Quizás valga la pena reflexionar sobre la vigencia actual de las convenciones de programación creadas en los años sesenta y considerar la posibilidad de ofrecer al público programas con una única obra en ocasiones tan especiales como esta de la Suite Lírica.

Considero que la Suite Lírica de Alban Berg es la "joya de la corona" del repertorio cuartetístico de los neoclasicismos de entreguerras -un repertorio especialmente rico en obras maestras- por su asombrosa perfección estructural y su no menos asombrosa riqueza de ideas, superadas en mayor grado por su refinada belleza, su sensibilidad y su potencia emocional. Virtudes que nos siguen conmoviendo transcurrido casi un siglo desde su estreno. 

Una obra perfecta como la Suite Lírica requiere una interpretación perfecta como la que nos ofreció el Quartet Gerhard, conjunto que nos hizo olvidar las enormes dificultades técnicas de ejecución que requiere la Suite Lírica. Recalco la palabra conjunto porque, visto lo visto y oído lo oído, hablar de individualidades sería casi una falta de respeto a la conmovedora experiencia que disfrutamos en compañía del Quartet Gerhard. 

El tan incontestable como merecido éxito del Quartet Gerhard no pudo ser compartido por el grupo de personas que no pudieron acceder a la pequeña Iglesia de las Capuchinas por estar completo el aforo. La ciudad dispone de dos teatros y de varios auditorios que reúnen condiciones idóneas para escuchar, cómodamente sentado, a un cuarteto de cuerda. No es este el caso de las Capuchinas, un recinto habitualmente cerrado y convertido en un almacén de imaginería religiosa popular, polvoriento, sin lavabos y con unos bancos muy incómodos. La acústica es correcta bajo la cúpula -donde tocó el Quartet Gerhard y fueron instalados los invitados por la organización- pero no tanto en la nave en la que se sentaba el público, entre el que me encontraba.

Público que tuvo que soportar, antes de cada parte del concierto, un discurso de loa hiperbólica de todas y cada una de las variables del evento, por parte de una locutora profesional. No corresponde al decoro de un acto financiado con dinero público la incontinencia en el uso de calificativos vacíos de significado como "maravilloso", "histórico", "vanguardia", y semejantes, reiterada e indiscriminadamente aplicados a las instituciones, a la organización, el programa, el local, los artistas o los compositores. La mejor muestra de respeto a estos últimos, y a sus colegas aludidos en el discurso, sería pronunciar correctamente sus nombres en vez de utilizar variantes inverosímiles de los mismos. 

Notas

1. Existen obras anteriores, como «Déserts» (1954) de Edgard Varèse, en las cuales la cinta programada y la orquesta alternan sus intervenciones, pero no de modo concentante como en el caso de «Collages»

2. En 1962 dedicó a John Cage una pieza para "un número indeterminado de arpas"

3. Henry A. Flynt, Jr., "Las piezas verbales y su corroboración", en Julia Robinson y Christian Xatrec, «+/- 1961. La expansión de las artes», Madrid: Museo Nacional Centro Reina Sofía, 2013, 313 páginas. ISBN 978-84-8026-471-6. Páginas 95-117

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