Reportajes

Cambio climático

XXV Si colapsara la Antártida, el nivel global de los mares podría aumentar más de tres metros

Juan Carlos Tellechea
lunes, 25 de abril de 2022
Pine Island Gletscher © 2022 by Thomas Ronge Pine Island Gletscher © 2022 by Thomas Ronge
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Hace unos 35 millones de años, la Tierra se enfrió bruscamente. Alrededor de la misma época, el Pasaje de Drake se abrió entre América del Sur y la Antártida, despejando el camino para la Corriente Circumpolar Antártica. Ambos factores hicieron que la Antártida se congelara por completo. Como muestra ahora un estudio del Instituto Alfred Wegener (AWI), esta gran glaciación se retrasó al menos en una región. Esta nueva pieza del rompecabezas de la historia temprana de la capa de hielo de la Antártida Occidental puede ayudar a predecir aún mejor su inestable futuro. El estudio se ha publicado en la revista Nature Communications Earth & Environment.

FS Polarstern en Pine Island Gletscher. © 2022 by Thomas Ronge.FS Polarstern en Pine Island Gletscher. © 2022 by Thomas Ronge.

Durante años, la Antártida Occidental ha sido un foco especial de la investigación climática. La capa de hielo de la Antártida Occidental, que descansa sobre el continente, se extiende hasta el adyacente Mar de Amundsen. Cerca de la costa, el hielo sigue en contacto con el fondo marino; más hacia el mar abierto, flota. Como el agua del océano se calienta cada vez más a causa del cambio climático, la plataforma de hielo se erosiona más y más.

La línea de contacto -el límite en el que el hielo sigue en contacto con el lecho marino- está retrocediendo cada vez más hacia la tierra. Por ejemplo, el glaciar Thwaites, que desemboca en el mar de Amundsen, pierde hoy el doble de hielo que hace 30 años debido al deshielo y a la rotura de icebergs. Si la capa de hielo de la Antártida Occidental se derrumba por completo, el nivel global del mar aumentaría más de tres metros. Según la primera autora del estudio, Gabriele Uenzelmann-Neben, del Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI): 

Para la futura evolución del nivel global del mar, la estabilidad de la capa de hielo de la Antártida Occidental es de crucial importancia. Por eso, investigadores de todo el mundo trabajan en la predicción del comportamiento futuro del hielo en un mundo más cálido con modelos informáticos. Cuanto más sepamos sobre el pasado de la capa de hielo de la Antártida Occidental, más precisos serán estos modelos. Su historia reciente está bien documentada. Sin embargo, el período inicial -especialmente la fase de formación- se desconoce en gran medida. Aquí es donde nuestro estudio aporta ahora una pieza importante del rompecabezas.
En dos cruceros de investigación a bordo del Polarstern, la geofísica y su equipo examinaron los sedimentos de la zona de la Fosa de Pine Island. Esta incisión en forma de canal se extiende en la zona poco profunda del Mar de Amundsen en el fondo marino y va de norte a sur directamente hacia la costa de la Antártida Occidental. Para las mediciones, el equipo del AWI utilizó el método probado de sísmica de reflexión

Turbulencias de la Corriente Circumpolar Antártica (ACC) a 100 metros de profundidad. © 2022 by Nikolay Koldunov.Turbulencias de la Corriente Circumpolar Antártica (ACC) a 100 metros de profundidad. © 2022 by Nikolay Koldunov.

El Polarstern arrastra un cable de medición de 3.000 metros de longitud, el streamer, detrás de él. El streamer está equipado con varios hidrófonos con un total de 240 canales de medición. Durante el viaje de sondeo, un pulsador de aire situado detrás de la nave envía ondas sísmicas generadas artificialmente. Estos se propagan por debajo del lecho marino, se reflejan en ciertos límites de la capa -como el límite entre el sedimento y la roca- y son registrados por los hidrófonos del streamer. A partir de los diferentes tiempos de recorrido de las olas y de la posición respectiva de cada uno de los canales, se puede determinar la estructura interna del fondo marino.

Los datos de las mediciones mostraron una gran masa de sedimentos en el flanco oriental de la cubeta de Pine Island, que falta en el lado occidental opuesto. 

Esta deposición asimétrica de una deriva de sedimentos sólo en el lado oriental sólo podría producirse por una corriente de aguas profundas que se desplazara de norte a sur hacia la costa debido al efecto Coriolis como consecuencia de la rotación de la Tierra. Esto sólo es posible si la circulación oceánica en el momento de la deposición era similar a la actual, es decir, la deriva del viento del oeste y la corriente circumpolar antártica estaban muy al sur. Y al igual que hoy, el afloramiento de aguas profundas a través de la cubeta debió ser relativamente cálido entonces. (Gabriele Uenzelmann-Neben)

El examen adicional del polen de los núcleos de sedimentos en la zona de la cubeta dio una edad de 34-36 millones de años para la base del sedimento. Fue precisamente durante esta época -en el límite entre el Eoceno y el Oligoceno- cuando las temperaturas globales descendieron y el continente antártico se congeló.

Nuestro estudio es un fuerte indicio de que en la época de la gran glaciación, las aguas profundas cálidas surgían en la zona de la plataforma del Mar de Amundsen y retrasaban el avance de la capa de hielo de la Antártida Occidental hacia el mar. Este importante y sorprendente hallazgo subraya la enorme trascendencia que tuvieron las corrientes oceánicas ya en la fase de formación de la capa de hielo de la Antártida Occidental y que siguen teniendo en la actualidad. Con los conocimientos adicionales sobre la fase inicial de la capa de hielo, ahora también se pueden mejorar las predicciones sobre su estabilidad futura y su retroceso. (Gabriele Uenzelmann-Neben)

Publicación original (autores)

Gabriele Uenzelmann-Neben, Karsten Gohl, Katharina Hochmuth, Ulrich Salzmann, Robert D. Larter, Claus-Dieter Hillenbrand, Johann P. Klages, Science Team of Expedition PS104: Deep water inflow slowed offshore expansion of the West Antarctic Ice Sheet at the Eocene-Oligocene transition; Communications Earth & Environment (2022). DOI: 10.1038/s4324
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