Alemania

Próspero y Oberón bailan juntos en Mönchengladbach

Juan Carlos Tellechea
martes, 3 de mayo de 2022
Ein Sommernachtstraum © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach Ein Sommernachtstraum © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach
Mönchengladbach, sábado, 26 de febrero de 2022. Gran sala del Teatro de Mönchengladbach. Velada de ballet La tempestad / El sueño de una noche de verano, por la compañía Robert North, inspirada en las obras homónimas de William Shakespeare, con música de Jean Sibelius y Felix Mendelssohn Bartholdy. Coreografía Robert North. Asistencia de coreografía Sheri Cook. Escenografía y vestuario Udo Hesse (La tempestad) y Robert North (El sueño de una noche de verano). Dramaturgia Regina Härtling. Coro femenino de la ópera de la Comunidad de Teatros de Krefeld y Mönchengladbach preparado por Maria Benyumova. Orquesta Niederrheinische Sinfoniker. Violín solo Philipp Wenger, Director Sebastian Engel. 70% del aforo, reducido por las estrictas medidas de prevención e higiene contra el coronavirus.
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Como no podía haber sido de otra manera, esta extraordinaria velada de la compañía de ballet Robert North, dos días después de la pérfida guerra desatada por Rusia contra Ucrania, comenzó antes de que se abriera el telón. El director general de la Comunidad de Teatros de Krefeld y Mönchengladbach, el actor Michael Grosse, subió personalmente al escenario para expresar su terminante rechazo a esa abominable agresión sin sentido. En esta prestigiosa institución cultural conviven y trabajan ejemplarmente artistas de 39 países, entre ellos de Rusia y Ucrania.

Desde el foso, la orquesta Niederrheiner Sinfoniker, bajo la batuta de su director principal, Mihkel Kütson, ejecutó a continuación el himno nacional ucraniano ante el público que colmaba la sala, respetuosamente de pie y visiblemente emocionado. Los asistentes aplaudieron con fervor la interpretación, subrayando así su plena solidaridad con el pueblo de Ucrania, cobarde e irracionalmente atacado por una potencia militar regional 20 veces mejor armada que la de su país.

Acto seguido se trocaron los puestos y subió al podio frente al colectivo musical el director musical de esta tarde, Sebastian Engel.

En el ballet se trata siempre de grandes sentimientos e ilustres nombres. Robert North dedica esta velada a los amantes de William Shakespeare. En épocas normales, el magnífico estreno mundial de sus dos nuevas coreografías, La tempestad* / El sueño de una noche de verano,* con música de Jean Sibelius y Felix Mendelssohn Bartholdy, respectivamente, debería haber tenido lugar en una atmósfera completamente desenfadada este sábado de carnaval.

Sin embargo, esta preciosa, lúdica y onírica producción que simboliza el resurgimiento de la vida teatral, pese a la pandemia, y una promesa de tiempos más distendidos, aún bajo la pesada sombra de la conflagración bélica, fue calurosamente ovacionada y aclamada a viva voz por la platea durante largos y más largos minutos.

Der Sturm, coreografía de Robert North. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.Der Sturm, coreografía de Robert North. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.

La materia de la que están hechos los sueños, como afirma Shakespeare, capta la esencia de las coreografías de Robert North. Las fuerzas mágicas, las criaturas fantasmales y la naturaleza influyen en el mundo humano; lo real y lo fantástico se entrelazan, la frontera entre la vida y el sueño es ambivalente.  

Durante una tempestad en alta mar, los náufragos quedan varados en una isla paradisíaca y remota. Próspero (Marco A. Carlucci) vive aquí con su hija Miranda (Flávia Harada) y se ha apoderado de la isla gracias a sus poderes mágicos, apoyado por el espíritu del aire, Ariel (Franceso Rovea). North sitúa la historia de amor entre Miranda y Fernando en el centro de su coreografía. Se percibe de forma muy manifiesta el estilo elegante de la escuela británica de ballet.

Der Sturm, coreografía de Robert North. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.Der Sturm, coreografía de Robert North. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.

Es posible que Jean Sibelius (1865-1957) viera en la figura del mago Próspero una parábola sobre el artista creador y se sintiera inspirado por el tema para componer una música incidental que, con brillantes colores orquestales, caracteriza los hilos argumentales ingeniosamente tejidos de poder e intriga, venganza y perdón, humanidad y amor.

El atractivo de El sueño de una noche de verano reside en su ambigüedad. El drama, la pasión y la comedia determinan los acontecimientos cuando los dos mundos, el humano y el espectral, chocan en el bosque nocturno, donde el amor irrumpe como una fuerza elemental y al mismo tiempo inestable.

Giuseppe Lazzara y Alessandro Borghesani. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.Giuseppe Lazzara y Alessandro Borghesani. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.

La coreografía de Robert North es trepidante, ingeniosa y divertida, y representa los enredos amorosos del experimento de amor instigado por el rey elfo Oberón (Alessandro Borghesani) y su ayudante de campo Puck (magnífico Giuseppe Lazzara), que amenaza con descontrolarse.

Felix Mendelssohn Bartholdy (1809-1847) logró captar congenialmente la poesía y la atmósfera mágica del material. Su música incidental, incluida la famosa Marcha Nupcial, caracteriza a los amantes, los artesanos, el reino de las hadas y las fuerzas de la naturaleza con un lenguaje tonal polifacético y vívido.

En resumen, de la mano de Robert North, La tempestad es tensa y dramática coreográficamente hablando, mientras que El sueño de una noche de verano es un relato ingenioso y desenvuelto como una historia romántica, sin ambientarla concretamente en alguna época determinada.

En la primera puesta, un artista -sean Shakespeare o Sibelius- se sienta ante su escritorio y pluma de escribir en mano evoca en mentalmente una fuerte tempestad en alta mar y el naufragio de un velero de cuatro mástiles (las imágenes son proyectadas sobre una pantalla de fondo), convirtiéndose Próspero en su mágico gobernante. Como contrapartida femenina, North inventa una Reina del Mar (Yoko Takahashi), a la que además asigna el papel de Madre Naturaleza, como la que adoran los pueblos aborígenes.

Tres jóvenes bailarines encarnan el omnipresente océano, como seres de la Creación, y los movimientos ondulantes que caracterizan este ballet de aproximadamente 45 minutos. En el entrevero y las volteretas de sus ágiles cuerpos se hace muy palpable el simbolismo de la relación entre la pequeñez del Hombre y el poderío de los incontrolables fenómenos naturales.

Carlucci y Harada bailan de forma muy agradable y perfectamente sincronizada. Ariel y Calibán (Takashi Kondo) funcionan perfectamente como criaturas fantasmales de la naturaleza. Es un acierto cómo North conjura al inteligente Fernando (Illya Gorobets) debajo de la capa de Próspero. En la danza está además claramente formulada la relación amorosa que sostiene con Miranda. Por lo demás, es fascinante ver lo que ocurre sobre el escenario: lo onírico, presentado con muy buen gusto y delicadeza, aplaudido intensamente al término de esta primera parte.

El sueño de una noche de verano: Oberón, Titania y el burro

¿Qué puede hacer el teatro? Mucho. Puede mostrarnos cuán acertados estamos y cuánto nos equivocamos; y aunque no pueda absolvernos, puede, en un gran gesto humanitario, explicar estos errores como profundamente humanos. La visión de Felix Mendelssohn-Bartholdy de El sueño de una noche de verano de Shakespeare habla de esto de forma romántica (Shakespeare era probablemente mucho más ácido), y Robert North le sigue muy acertadamente en esta tesitura.

Ein Sommernachtstraum, coreografía de Robert North. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.Ein Sommernachtstraum, coreografía de Robert North. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.

El vestuario (diseñado también por North) sitúa al elenco claramente en el presente. Somos nosotros, los modernos, los que nos comportamos de una manera tan estúpida frente al cambio climático y la preservación del medio ambiente. Por supuesto, todo es teatro: los duendes levantan el telón del escenario (un teatro dentro del teatro), con profundo respeto hacia el compositor, solo después de la parte expositiva de la obertura.

Teresa Levrini, Duncan Anderson y Alessandro Borghesani. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.Teresa Levrini, Duncan Anderson y Alessandro Borghesani. © 2022 by Theater Krefleld Mönchengladbach.

Así que primero se permite a la música esbozar de qué se trata: una noche de verano que desplaza todas las coordenadas, que permite lo imposible por un momento. Los pasajes más bellos de la coreografía son quizá aquellos en los que la reina de las hadas Titania (Teresa Levrini), que se ha enamorado del artesano Zettel (Duncan Anderson) -transformado en burro por breve lapso, hechizo mediante- y le sigue lanzando miradas amorosas incluso después del desencanto. El mundo puede tener sus reglas sociales. Que se nos permita amar al burro a pesar de todo, y a la naturaleza en general, como siempre han hecho y hacen los pueblos originales, eso llevaría quizás (y sin quizás) a la instauración de un mundo mejor.

Helena entre Demetrio y Lisandro

North prácticamente vuelve a contar la comedia de Shakespeare en poco menos de una hora, recortando la trama del matrimonio en Atenas. Así, la obra, extremadamente concisa y con una presentación muy divertida, presupone que el público ya conoce la obra teatral El sueño de una noche de verano y está por encima de todas sus incoherencias.

Puck (con pícaro encanto Giuseppe Lazzara, se ganó la velada) aparece como un espíritu muy humano, propenso al error. Oberón, vestido con traje blanco y guantes verdes que lo señalan como una criatura del reino de las hadas, da una especie de espectáculo; la esposa Titania con un traje moderadamente folclórico aparece como una belleza exótica.

Las cuatro hadas (Julianne Cederstam, Alice Franchini, Jessica Gillo y Eleonora Viliani) también asumen los papeles de los artesanos, a excepción de Zettel, que pronto se transforma en un burro (genial Duncan Anderson). Los amantes descarriados Demetrio (Peter Allen), Helena (Polina Petkova), Lisandro (Stefano Vangelista) y Hermia (Amelia Seth) son personas de nuestros días.

Ciertamente, North podría haber hecho que los conflictos fueran más puntuales: La pelea entre Titania y Oberón, las aberraciones emocionales entre Hermia, Demetrio, Helena y Lisandro. Pero, la historia, contada así, con gran ligereza, queda bella y digerible.

La orquesta Niederrheinische Sinfoniker, dirigida por el Kapellmeister Sebastian Engel, proporciona un acompañamiento sólido, a veces demasiado directo (las maderas, en particular, tocan sutilmente subrayando el brillo de la misteriosa atmósfera creada por Mendelssohn). El coro femenino (muy bien preparado por Maria Benyumova) y las solistas Chelsea Kolic (soprano) y Susanne Seefing (mezzosoprano) cantan con una belleza seductora.

El breve último movimiento de la Suite para violín y orquesta de cuerdas de Jean Sibelius, de 1929, con un enérgico toque del solista (excelente Philipp Wenger) sobre los acordes en pizzicato de la orquesta, está definitivamente relacionado con el mundo de las hadas de Mendelssohn.

Por el contrario, la música incidental de La Tempestad (1925 - 1926), compuesta por Sibelius originalmente para el Teatro Real de Copenhaguen, es más sombría, irregular y, a través del tratamiento punzante de la percusión, también más "moderna". La tormenta arrecia de forma impresionante en ella, y aquí la orquesta bajo la batuta de Sebastian Engel consigue muy bien que el universo sonoro vibre con sus propios colores. En fin, que fue esta una velada memorable de la compañía de ballet Robert Northt en el Teatro de Mönchengladbach aclamada hasta el paroxismo por la platea.

Notas

1. La tempestad. Intérpretes: El artista / Próspero (Marco A. Carlucci), Miranda (Flávia Harada), Ariel (Francesco Rovea), Caliban (Takashi Kondo), Fernando (Illya Gorobets), Reina del Mar / Madre naturaleza (Yoko Takahashi), Mar / Seres naturales (Julia Cederstam*, Alice Franchini*, Teresa Levrini), Marineros / Isleños (Duncan Anderson, Giuseppe Lazzara, Stefano Vangelista). * Miembros del proyecto Das Junge Theater, promovido por el Ministerio de Cultura y Ciencia del estado federado de Renania del Norte-Westfalia (NRW) en colaboración con el Secretariado de Cultura de NRW.

2. El sueño de una noche de verano. Intérpretes: Oberon (Alessandro Borghesani), Titania (Teresa Levrini), Puck (Giuseppe Lazzara), Zettel (Duncan Anderson), Demetrius (Peter Allen), Helena (Polina Petkova), Lisandro (Stefano Vangelista), Hermia (Amelia Seth), Elfos / Artesanos (Julianne Cederstam*, Alice Franchini*, Jessica Gillo, Eleonora Viliani), Soprano, 1er. Elfo (Chelsea Kolic), Mezzosoprano, 2do. Elfo ( Susanne Seefing). * Miembros del proyecto Das Junge Theater, promovido por el Ministerio de Cultura y Ciencia del estado federado de Renania del Norte-Westfalia (NRW) en colaboración con el Secretariado de Cultura de NRW.

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