Alemania

La sabiduría de Resi

Jorge Binaghi
jueves, 26 de mayo de 2022
Kosky, Rosenkavalier © 2022 by W. Hoesl Kosky, Rosenkavalier © 2022 by W. Hoesl
Múnich, domingo, 15 de mayo de 2022. Nationaltheater. Der Rosenkavalier, Dresde, Opera, 26 de enero de 1911. Libreto de Hugo von Hofmannsthal y música de Richard Strauss. Puesta en escena: Barrie Kosky. Escenografía: Rufus Didwiszus. Vestuario: Victoria Behr. Iluminación: Alessandro Carletti. Intérpretes: Marlis Petersen (Die Feldmarschallin), Samantha Hankey (Octavian), Liv Redpath (Sophie), Christof Fischesser (Baron Ochs), Johannes Martin Kränzle (Faninal), Josh Lovell (Cantante italiano), Ursula Hesse von den Steinen (Annina), Ulrich Ress (Valzacchi), Daniela Köhler (Marianne, die Duenna), Martin Snell (Polizeikommissar), Kevin Conners (Haushofmeister der Marschallin,Wirt), y otros. Orquesta y coro del Teatro, y coro de voces blancas de la Academia del Teatro (preparados por Stellario Fagone). Director: Vladimir Jurowski
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Por supuesto, con este título, teatro repleto y aplausos calurosos. Merecidos. Iba yo preocupado porque mi primera vez en este teatro y ciudad fue en un (para mí no muy) lejano 1984 con la misma obra y tres referentes ideales como Carlos Kleiber en la dirección y Lucia Popp y Brigitte Fassbaender en la pareja de enamorados (recuerdo debido y agradecido). Ciertamente el éxtasis no se repitió, pero hubo algo siempre muy importante y en estos tiempos más: una función equilibrada en todos sus elementos aunque alguno brille un poco más que los demás. Al contrario de lo que ocurrió con Les Troyens, esta vez no hubo un solo rol que no fuera por lo menos correcto.

La dirección de Jurowski tal vez me gustó un punto menos que al público porque por momentos la encontré densa e incluso gruesa, pero en conjunto fue muy buena. Orquesta, coro y coro de niños mantuvieron bien alto su pabellón, aunque en realidad sólo la primera tenga una participación agotadora, de protagonista o coprotagonista al menos. Sobresaliente las introducción de los actos primero y tercero.

Liv Redpath (Sophie) en 'Rosenkavalier' de R. Strauss. Director musical, Vladimir Jurowski. Puesta en escena: Barrie Kosky. Múnich, Nationaltheater, mayo de 2022. © 2022 by W. Hoesl.Liv Redpath (Sophie) en 'Rosenkavalier' de R. Strauss. Director musical, Vladimir Jurowski. Puesta en escena: Barrie Kosky. Múnich, Nationaltheater, mayo de 2022. © 2022 by W. Hoesl.

Si tuviera que elegir dos nombres en primer lugar serían los de Fischesser (a quien oía y veía por primera vez si no me equivoco) y Redpath (ganadora de un premio de los recientes concursos Viñas en uno de sus raros aciertos). El Ochs del bajo fue más joven y menos caricaturesco que lo habitual, y sólo cuando fue necesario cayó en el ridículo (por ejemplo, su despedida y salida final en el tercer acto no fue una serie de payasadas). Cantó bien, con buena voz, y si no tiene un grave prepotente, sí es suficiente en volumen y color para lograr los efectos que se requieren (el ejemplo más célebre y peligroso es el ‘lang’ con que finaliza el segundo acto). Su dominio del acento austríaco me pareció excelente. Redpath fue una Sophie encantadora, más decidida que muchas, de bella voz, excelente técnica, buenos y firmes agudos y sobreagudos, con un personaje ya madurado.

Petersen es una excelente cantante y actriz (y qué figura: pocas intérpretes podrían cantar el primer acto con un camisón transparente que deja ver prendas íntimas de color oscuro), pero para la Mariscala la voz parece demasiado liviana en centro y grave, aunque se mueve con comodidad en los difíciles agudos (sean emitidos forte o piano). No importa que ella también sea o parezca más joven que las intérpretes habituales; el problema es que no le acabas de creer del todo esas reflexiones maravillosas sobre el amor y el tiempo que hacen que el final del primer acto y el trío del tercero sean mucho más que grandes momentos musicales y dramáticos. Pareció tal vez más desencantada o resignada y al mismo tiempo algo más superficial que lo que el maravilloso texto sugiere.

Hankey, también muy aplaudida, es un Oktavian sólido, más feliz en su verdadera identidad que en la supuesta camarera Mariandl, un tanto exagerada en gestos y articulación del texto. Tiene un buen centro, un agudo metálico que parece justo y un grave de no mucho relieve aunque suficiente.

Muy bueno el ‘superburgués’ Faninal de Kränzle en todos los aspectos. Y del resto si buena fue la Marianne de Köhle, más que buenos fueron el Valzachi de Ress y sobre todo la divertida Annina de von den Steinen.

Merece destacarse el perfecto grado de organización del Teatro que con un cantante italiano que se despierta enfermo el mismo día de la función (que es a las 17 horas) logra que llegue desde Viena un sustituto más que digno una sola hora antes del comienzo del espectáculo y ni un solo instante se advirtió la menor vacilación vocal o escénica en Lovell.

Amor, L. Redpath y Hankey en 'Rosenkavalier' de R. Strauss. Director musical, Vladimir Jurowski. Puesta en escena: Barrie Kosky. Múnich, Nationaltheater, mayo de 2022. © 2022 by W. Hoesl.Amor, L. Redpath y Hankey en 'Rosenkavalier' de R. Strauss. Director musical, Vladimir Jurowski. Puesta en escena: Barrie Kosky. Múnich, Nationaltheater, mayo de 2022. © 2022 by W. Hoesl.

¿Y la puesta en escena? Tal vez uno pueda encontrar puntos o detalles en que no concuerda con Kosky. Importa poco. Si se vuelve a oír un aplauso cerrado que recibe la carroza de plata que lleva al caballero con la rosa del mismo material al inicio del segundo acto, aunque probablemente no todos entiendan la ironía de los revoltosos ‘caballos’ que la conducen, es que ha acertado y que ha sabido ‘modernizar’ sin deslucir ni afear. Ni siquiera importa demasiado que haya desaparecido (incluso tal vez por la famosa corrección política), aunque no del texto, el negrito Mohammed (es cariñoso, como en la obra, no despectivo ni racista si tengo que aclarar semejante estupidez). 

En su lugar, y en otros, Kosky, junto con la genial idea de colocar y hacer sonar un tipo de reloj distinto al principio de cada acto, le agrega (en algún momento literalmente encima del feroz aparato que nos marca a todos el tiempo que se nos va) un Cupido ajado, cansado, mayor, que sin embargo cumple con su deber armado de flecha y arco y hasta arroja sin demasiado bríos papelitos de plata. Al final, la pareja joven y feliz alza el vuelo y el reloj se detiene y se destruye. 

Si uno quiere lo puede considerar el final feliz de cuento de hadas; si lo desea y tiene algo más de edad y experiencia interpretará que más les vale aprovechar ese instante, breve o largo, porque después todo volverá a empezar.

M. Petersen en 'Rosenkavalier' de R. Strauss. Director musical, Vladimir Jurowski. Puesta en escena: Barrie Kosky. Múnich, Nationaltheater, mayo de 2022. © 2022 by W. Hoesl.M. Petersen en 'Rosenkavalier' de R. Strauss. Director musical, Vladimir Jurowski. Puesta en escena: Barrie Kosky. Múnich, Nationaltheater, mayo de 2022. © 2022 by W. Hoesl.

Podría terminar muy bien aquí la reseña, pero sin que se entendiera el título, y que tiene que ver con esto último y con la visión que creo que prevalece. De esa joya de libreto a cada uno de nosotros, por supuesto, hay momentos que le llegan más y que cambian en función de la representación que se ve y, más importante aún, de nuestra propia evolución (o involución) como personas. A mí, que caí fulminado ante este Strauss en el lejanísimo (no para mí, repito) 1961 gracias a la incomparable Mariscala de Régine Crespin (la única que logró igualarla después fue, siendo muy distinta, Sena Jurinac, y recientemente, tal vez Renée Fleming, muy distinta a su vez de ambas), esta vez se me quedó enganchada una frase del principio de su gran escena del final del primer acto en la que, poco antes de recordarse como la ‘joven Resi’ forzada a casarse joven y de pensar en ‘la vieja Mariscala Resi’ hace una de sus reflexiones ‘psicofilosóficas’: “Was erzürn' ich mich denn? 's ist doch der Lauf der Welt” (‘¿Y ahora por qué me enfado? Si es así como va el mundo’). Gran verdad, aunque ni la misma Mariscala en versión oficial o privada -‘Resi’ ha sido siempre la primera y más auténtica- pueda estar siempre a la altura de la misma: ‘Es ist doch der Lauf der Welt’. El nostálgico rococó desengañado de esos dos gigantes de la lírica que lo volverán a repetir en Arabella.

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