España - Galicia

Un concierto a la antigua usanza

Maruxa Baliñas
martes, 7 de junio de 2022
Sofya Melikyan © RFG Sofya Melikyan © RFG
Lugo, jueves, 26 de mayo de 2022. Círculo das Artes de Lugo. Sofya Melikyan, piano. Soños, xogos, fantasía ... Gabriel Fauré, Nocturno nº 1 en mi bemol menor op 33, e Impromptu nº 2 en fa menor op 31. Cesar Franck, Preludio, coral y fuga. Frederic Mompou, Scènes d'enfants. Franz Liszt, La Lugubre Gondole II S 200. Valse Oubliée nº 1 S 215, Les jeux d'eau à la ville d'Este, y Après une lecture de Dante. Fantasia quasi sonata. Festival de Música Cidade de Lugo. XLIX Semana de Música do Corpus.
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A punto de cumplir su cincuenta aniversario, la Semana de Música del Corpus de Lugo, desde hace años reconvertida en Festival de Música Cidade de Lugo, sigue presentando cada año una atractiva programación que completa la bastante escasa de la Sociedad Filarmónica de Lugo, fundada en 1947 -o sea, celebrando su 75 aniversario- la cual, como tantas otras sociedades filarmónicas españolas, presenta en la actualidad una actividad concertística reducida (su temporada 2021/22 fue de doce conciertos, incluyendo la gestión de los conciertos de las orquestas gallegas en Lugo: Real Filharmonía de Galicia, Orquestra Sinfónica Vigo 430 y Orquesta Sinfónica de Galicia), además de la organización de este festival. 

El concierto de Sofya Melikyan (Erevan, Armenia, 1978) fue el único al que pude asistir de la presente edición del festival y no he quedado en absoluto decepcionada. Es una pianista de la que ya había oído hablar en diversas ocasiones, pero nunca había escuchado en directo y el Círculo de las Artes de Lugo no es mal sitio para descubrirla. Se trata de una sala no muy grande y rectangular, con buena visibilidad y una acústica adecuada para música de cámara o a solo como en este caso. Lástima que el piano esté ya tan 'trabajado' porque aunque el sonido en conjunto no es malo, las notas más agudas fallan mucho. 

Melikyan inició su formación en su ciudad natal, Erevan, con Anahit Shajbazyan, y la continuó en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Joaquín Soriano, consiguiendo el Premio Extraordinario de Honor Fin de Carrera. Posteriormente realizó estudios de perfeccionamiento con Galina Eguiazarova en Madrid, Ramzi Yassa y Brigitte Engerer en París, y de posgrado en la Manhattan School of Music de Nueva York bajo la tutela de Solomon Mikowsky. 

Una formación muy sólida que se reflejó perfectamente en el concierto, donde fue precisamente en las obras de mayor dificultad técnica donde más se lució Melikyan. En concreto su versión de Après une lecture de Dante de Liszt, la obra con la que cerró el concierto, se acercó en muchos momentos a lo antológico y mostró a una pianista de primera categoría. Me gustó especialmente, por lo difícil que es, cómo consiguió un pedal relativamente tupido en el acompañamiento al tiempo que mantenía una completa nitidez en la melodía. 

Igualmente brillante fue su versión del Preludio, coral y fuga de Cesar Franck, en conmemoración del 200 aniversario de su nacimiento. El Preludio fue simplemente correcto (tampoco es una pieza especialmente brillante ni cargada de emoción) pero en el Coral Melikyan aprovechó el pedal para dar una sonoridad organística a la melodía y disimular muy bien los problemas antes mencionados del instrumento con el que contaba. Fue sin embargo la Fuga lo que marcó el 'sello de calidad', grandiosa al tiempo que nítida, con un sonido que parecía salir de un piano mucho mejor que el que tenía, brillante y virtuosística. 

No me convenció sin embargo su versión de las Escenas de niños de Mompou, aunque quizás estoy personalmente marcada por el hecho de haber asistido a varios conciertos de Mompou y de pianistas cercanos a él en estilo en los cursos de Música en Compostela cuando era pequeña. El caso es que Melikyan planteó un sonido debussyano, con dinámicas más variadas y más fuertes de lo que esperaba y poco 'meditativas'. Es mi opinión, pero no creo que Mompou sea un compositor que 'le vaya bien'. 

El concierto se inició con dos piezas de Fauré, primero un Nocturno con un cuidadoso control de la pulsación y por tanto un bello sonido, aunque por momentos sonó más 'trágico' que 'sentimental', y una impecable versión del Impromptu nº 2 op. 31, con una ligereza y sencillez que casi ocultaba la relativa dificultad de la obra. 

Y para terminar Melikyan ofreció cuatro piezas de Liszt. Además de la ya mencionada Après une lecture de Dante. Fantasia quasi sonata, el Valse oubliée nº 1 S 215 con la misma ligereza y sonido cuidado que ya había mostrado y demostrado a lo largo del concierto, luego La góndola lúgubre II S 200, donde creo que faltó un mayor balanceo de la góndola en su camino funerario, y Los juegos de agua en la Villa de Este, otro de los grandes momentos del concierto. A Melikyan le van muy bien este tipo de obras que le permiten lucir su control de la pulsación, su uso del pedal bien calculado y su capacidad de hacer sonar las piezas como un todo orgánico y no como una simple sucesión de sonidos bonitos. 

Completando un concierto que ya había sido generoso en duración, Melikyan ofreció dos bises. Primero el precioso Minuetto en sol menor de Haendel en el arreglo realizado por Wilhelm Kempff. A continuación una pieza para piano de una compositora armenia que no conocía, Geghuni Chitchian (Gyumri, 1929), creo que la 'Danza montañesa' de Bajorrelieves armenios (1972), una obra que me recordó por momentos a Casella, incluso más que a Bartók, que en el bloque soviético y en esos años solía ser el compositor más 'inspirador' cuando se trataba de reflejar música tradicional modernizada. 

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