España - Castilla y León

Orán estrena en el Estío

Ignacio Fernández de Mata

lunes, 9 de septiembre de 2002
Burgos, martes, 3 de septiembre de 2002. Teatro Principal. Recital de María Orán, soprano; Chiky Martín, piano. Obras: Maurice Ravel: ‘Cinq mélodies populaires grecques’; Xavier Montsalvatge: 'Cinco canciones negras'; Zulema de la Cruz: ‘Canciones del Estío’; Richard Strauss: ‘Allerseelen’ op. 10 nº 8, ‘Schlechtes Wetter’, ‘Morgen’ Op. 27 nº 4, ‘Ich trage meine Minne, Zueignung’; Antón García Abril: ‘Tres canciones de Valldemosa’; Carlos Cruz de Castro: ‘Todo lo cría la tierra’ y ‘Esta noche entraba marzo’. Cuarto concierto del III Estío Musical Burgalés
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Una exquisita velada de manos de la soprano María Orán y la pianista Chiky Martín atrajo al Teatro Principal a los amantes de la música de cámara. Un programa en el que se aunaba intensidad y delicadeza con el interés de oír los dos estrenos absolutos encargo del festival: las Canciones del Estío y Dos canciones sobre textos burgaleses, de Zulema de la Cruz y Carlos Cruz de Castro.Se va cumpliendo este III Estío casi confirmatorio de su existencia que queremos lleno de venturoso futuro, con la atención puesta en el mundo de la música de cámara. La soprano María Orán, acompañada al piano por Chiky Martín, obsequió a los asistentes con un estupendo programa meditado y organizado con magnífico sentido de progresión para el instrumento, abordando un elenco de canciones partiendo del Maurice Ravel más chispeante y rítmico cinco melodías populares griegas hasta llegar al entrañable antillismo de Xavier Montsalvatge y sus Cinco canciones negras, llenas de gracia e intensidad. Por el camino nos deleitaron unas memorabilísimas canciones de Richard Strauss, uno de los momentos más hermosos del recital, muy en particular en Ich trage meine Minne y Zueignung, de hondísima interpretación por parte de la Orán y sabio brillo en las manos de su acompañante.Más allá de un magnífico fraseo exhibido durante toda la velada, María Orán transmitió la intensidad y tensión que caracterizan a las obras de estreno del festival. Las dos canciones de Zulema de la Cruz Canción y Kasida de la mar, sobre textos del poeta Victoriano Cremer, aunaban cierto desasosiego, tensión y un leve aire wagneriano en ciertos momentos; en cualquier caso una atmósfera de tersa irrealidad culminada en el recitado final de la primera y un sesgo acuático en Kasida de la mar. Las canciones de Cruz de Castro versaron sobre dos de los textos más hermosos del ya centenario Cancionero de Olmeda en 2003 se cumplirán los cien años de su edición: Todo lo cría la tierra, sometida a una dialéctica progresiva con el total distanciamiento de las dos manos de la pianista apurando registros graves y agudos, y Esta noche entraba marzo, que bucea en el sentido ctónico de estas marzas atemporalizadas.Fuera de programa, María Orán interpretó la melodiosa canción A sonão del brasileño Ovalle.

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