Alemania

Schumann y Mendelssohn en el Schumannfest de Düsseldorf

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 15 de junio de 2022
Michael Dekker, "Inclusion" © 2022 by Studio Michael Dekker Michael Dekker, "Inclusion" © 2022 by Studio Michael Dekker
Düsserldorf, jueves, 9 de junio de 2022. Gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf. Robert Schumann, Obertura del op 52, Concierto para violonchelo y orquesta én la menor op 129. Felix Mendelssohn Bartholdy, Sinfonía nro 4 en la mayor op 90 “Italiana“. Orquesta Deutsche Kammerakademie Neuss. Solista Maximilian Hornung (violonchelo). Orquesta Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein. Director Florian Merz-Betz. Schumannfest 2022. 80% del aforo.
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Kunst Total (“Arte total“), se titula la presente edición del Schumannfest de Düsseldorf (8 – 27 de junio) en la que participa la Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein, bajo la batuta del maestro Florian Merz-Betz, con un programa dedicado a Robert Schumann y a su buen amigo Felix Mendelssohn Bartholdy. 

Sobre el escenario se exhibe además una obra de un artista formado en la Academia de Arte de Düsseldorf, en este caso del escultor Michael Dekker con su obra plástica espacial Inclussion, que hace referencia no solo a una conexión física en diálogo con la orquesta y cada uno de sus músicos, sino en un espacio invisible y a nivel sinestético-imaginario con las composiciones de Schumann y Mendelssohn.

Merz-Betz es miembro del directorio de la prestigiosa Robert Schumann Gesellschaft, presidida por el Dr. Albert Michael Tilmann, abogado y consultor muy vinculado a los sectores empresariales y financieros de Alemania, quien pronunció palabras de elogio a la orquesta en la apertura de esta velada. El Schumannfest 2022 es patrocinado por el National-Bank, de Essen, institución crediticia que fundó y continua promoviendo el Klavier-Festival Ruhr.

Robert Schumann

El recital, bajo el lema de Romantisiere dich! (“¡Romantízate!“), comienza con la Obertura del extraño Tríptico para orquesta op 52, compuesto por Schumann, uno de los faros del romanticismo alemán, en 1841. Experimentar con los grandes géneros musicales era lo suyo y así lo atestigua de forma impresionante con esta obra que es en principio una sinfonía comprimida. La obertura se inicia en tempo “Andante con moto“ con una introducción de 17 compases en mi menor; la sección principal en mi mayor (Allegro) sigue una forma de sonata simplificada sin desarrollo, en un esquema comparable a muchas oberturas de Rossini.

Florian Merz-Betz exige a la Deutsche Kammerakademie Neuss desde el primer instante una precisión pasmosa para airear este primer movimiento. En el impulso constantemente propulsivo de la interpretación logra un máximo con la orquesta. Todas sus secciones instrumentales equilibran muy bien el sonido e incluso son audibles los matices más refinados.

Originalmente estaba programada para este recital la solista Marie-Elisabeth Hecker, pero tuvo que cancelar su actuación por enfermedad y fue sustituido a último momento por el violonchelista Maximilian Hornung, (ex solista de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera), profesor de su instrumento en el Conservatorio de Múnich (Hochschule für Musik und Theater München) e intendente (director general) de los Conciertos de Verano de Traunstein.

Gran valor artístico y didáctico

La interpretación de Hornung del Concierto para violonchelo y orquesta en la menor op 129 de Schumann fue de alto valor artístico y didáctico a la vez. En 1850 Schumann completaba su Concierto para violonchelo, que tituló "Pieza de concierto con acompañamiento orquestal". Más tarde se rehizo y fue estrenada póstumamente en 1860. Consta de tres movimientos enlazados y ofrece al solista un estilo vocal instrumental muy logrado. Esto es evidente desde el primer movimiento, ''Nicht zu schnell'', con una apertura soñadora de la que emerge el canto melancólico del solista.

Uno queda impresionado por la profundidad e intensidad que mantiene incólume a lo largo de la obra. El tempo tan contenido impuesto por Merz-Betz lo hace aún más palpable. También por los matices infinitesimales con los que impregna su interpretación, a lo largo de toda la gama, en el registro más bajo en particular.

Cantando con el violonchelo

Esto cobra vida poco a poco en el desarrollo, a un ritmo enérgico, pero sin prisas, negándose a ser exagerado. El director se encarga de que la música sea perfectamente legible. El "Langsam" central que sigue se vive como un Liedsin palabras, inicialmente expansivo, muy contenido y camerístico, dejando libre la línea sinuosa del violonchelo para expresarse, sobre un discreto contrapunto de la orquesta. 

En este sentido, la Deutsche Kammerakademie Neuss am Rhein demuestra su experiencia. La última parte, ''Sehr lebhaft'', marcada como Vivace, toma el relevo en un agradable contraste: una vivacidad, atemperada aquí, se instala en un discurso cuyo clasicismo es casi perceptible, lejos de un romanticismo salvaje. La dirección de Merz-Betz, magníficamente controlada, tiene mucho que ver con esto. 

La breve cadencia que se insinúa hacia el final es un momento de felicidad casi vocal. En el transcurso de esta interpretación extremadamente reflexiva, alejada de la brillantez, admiramos la maestría de Maximilan Hornung, quien hace cantar a su instrumento como pocos, de forma tan potente como luminosa. En los bises y ante las atronadoras ovaciones y aclamaciones del público, Hornung interpretó el preludio de la Suite nº 1 para violonchelo en sol mayor de Johann Sebastian Bach, desatando otra ola de estruendosos aplausos y vivas.

La Italiana

A continuación, Mendelssohn se incorporó al concierto con una obra más que famosa: su Sinfonía nº 4, op 90, una fantástica evocación de una Italia soleada, rebosante de luz, en claro contraste con su anterior Sinfonía nº 3, que describe felizmente los paisajes románticos de una Escocia legendaria. Fue Felix Mendelssohn quien dio la primera interpretación en Londres el 13 de mayo de 1833 con la Orquesta de la Sociedad Filarmónica de Londres.

La idea comenzó dos años antes durante una estancia en Italia. Esta Cuarta Sinfonía de Mendelssohn fue muy admirada por Schumann, quien alabó su "delicada pintura musical". Todo en la interpretación de la Deutsche Kammerakademie Neuss dirigida por Florian Merz-Betz respira evidencia. El Allegro con moto, lanzado por su vivaz y animado primer tema, está lleno de entusiasmo en su gesto arremolinado, y el impulso es imparable. El público siente que esta música está en la sangre de la orquesta. 

Excelentes 

La disposición de la orquesta en la gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf da sus frutos, pues el efecto estereofónico entre los violines I y II aporta claridad y limpidez, ya que confiere un sentido muy vivo a este tempo de marcha ligera. Se saborea la plasticidad de las maderas, incluidos el clarinete y el oboe. El Andante con moto roza la perfección: todo está ahí y más allá para transfigurar esta especie de marcha procesional que anticipa la de Harold en Italia, de Hector Berlioz. 

Mezcla inédita

El ''Con moto moderato'', que, en un modo de minueto a la antigua, actúa como un scherzo, tiene un color nocturno y señala ese tiempo tan inherente al estilo de Mendelssohn. La suavidad de la orquesta lo hace palpable. En el final (Saltarello. Presto), repetido a los bises entre más estentóreas ovaciones, hay que elogiar el carácter febril, con su brío comunicativo, especialmente en sus crescendos.

La mezcla inédita de las dos danzas, el saltarelo y la tarantela, es realmente irresistible en el apresurado tempo que Merz-Betz infunde. La orquesta de cámara de Neuss está en su mejor momento, y las cuerdas son igual de brillantes. Los pasajes de piano son sorprendentemente transparentes. Es sin duda durante estos momentos en los que todo se atenúa, cuando se mide la calidad de la Deutsche Kammerakademie Neuss, su individualidad así como su identidad sonora. A ojos vistas, tanto Florian Merz-Betz como la orquesta se muestran por igual muy cercanos Schumann y a Mendelssohn. 

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