Francia

El problema del repertorio y de la perspectiva histórica

Francisco Leonarte
viernes, 24 de junio de 2022
Phryné © 2022 by Opéra Comique Phryné © 2022 by Opéra Comique
París, sábado, 11 de junio de 2022. Théâtre National de l'Opéra-Comique. Phryné, opera-comique en dos actos. Creado en 1893 en la Opera-Comique. Libreto de Lucien Augé de Lassus. Música de Camille Saint-Saëns. Versión con recitativos de André Messager publicados en 1909. Versión de concierto. Coproducción Opera-Comique y Palazzetto Bru-Zane. Intérpretes : Anne-Catherine Gillet (Phryné), Cyrille Dubois (Nicias), Thomas Dolié (Dicéphile), Anaïs Constans (Lampito), Matthieu Lécroart (Agoragine, Héraut), Camille Tresmontant (Cynalopex), Choeur du Concert Spirituel, Orchestre national d'Île de France, Hervé Niquet (direction musicale).
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Muchas veces la llamada perspectiva histórica es una trampa que reduce y anquilosa nuestra visión sobre toda una época. Cuando se habla del 1890-1900 en Francia, el melómano piensa en Debussy y Ravel, tal vez también en Satie. Y punto.

Pero al igual que, en el 1890-1900, convivían en las artes plásticas francesas obras tan distintas como las de Monet, Renoir o Rodin (ya mayores), las de Mucha, Guimard o Lalique, las de Odilon Redon y Gustave Moreau, las de Cézanne, Van Gogh, Gauguin y tantos otros, en la misma época en Francia convivían corrientes musicales tan dispares como las encarnadas por los citados Debussy y Ravel, Fauré, el inclasificable Satie, el (ya entrado en años) Saint-Saëns, el muy elegante Messager, el bastante gamberro Terrasse, el embriagador Massenet, el inimitable Chabrier o los bastante wagnerianos Chausson y d'Indy. Y si los cito a todos es porque, a pesar de las diversas influencias de las que todos ellos eran deudores, todos ellos hicieron aportaciones personales a la música aunque fuera desde perspectivas bien distintas.

Sin embargo, siendo el repertorio lo que es, tendemos a quedarnos con las mismas obras siempre. Máxime cuando los programadores – que como todas las personas que manejan dinero suelen ser extremadamente precavidos por no decir miedosos – presentan siempre «sota, caballo y rey» para estar seguros de que las salas no estarán vacías, apostando más por el tirón que puedan tener los diferentes intérpretes que por una supuesta curiosidad del público. El interés por las obras se ha mutado en interés por los intérpretes. Y personalmente creo que es una auténtica lástima.

Afortunadamente hay programadores valientes, fundaciones generosas, musicólogos aguerridos, e intérpretes que no tienen miedo de abordar obras que quizá no vuelvan jamás a ser presentadas.

Y digo afortunadamente porque gracias al Teatro Nacional de la Opera-Comique de París, a la fundación en pro de la música francesa del XIX Palazzeto Bru-Zane, gracias a los musicólogos que para dicha fundación trabajan y a los intérpretes citados en la ficha, asistimos este sábado 11 de junio a la recuperación en versión de concierto de una obra absolutamente deliciosa: Phryné.

Una partitura tan fresca como inteligente

En la partitura de Phryné, la sabiduría compositiva de Saint-Saëns se disfraza de aparente ligereza. Todo queda envuelto en una elegante ironía, y si la obligada influencia offenbachiana es patente en ciertos pasajes, nada queda de la acidez de las primeras operetas de Hervé y Offenbach. Y es que Phryné no busca nunca la carcajada, sino la sonrisa, la sonrisa permanente. Eso sí, qué inmediatez la de todas las melodías, y qué tratamiento tan rico (hablábamos antes de sabiduria en la composición), y qué sensualidad la de algunos pasajes - nada que envidiar a Massenet, en ese sentido... Es fácil comprender que en su día Phryné fuera de las obras más populares de Saint-Saëns.

¿Que por qué desapareció entonces del repertorio ? ¡Vaya usted a saber ! Capricho sin duda de las modas musicales que van y vienen...

Se trataba además de la versión con los hermosos recitativos compuestos por André Messager, tan hábiles que en algunos casos era difícil distinguir dónde comenzaba el número compuesto por Saint-Saëns y dónde terminaba el recitativo de Messager.

El libreto, simpático y eficaz, recoge muy de lejos y dentro de los límites soportables para el público operístico (el de la época de creación y el actual...) la célebre anécdota según la cual, en la Atenas antigua, la belleza de la hetaira Friné, desnuda, habría conmovido al aerópago hasta el punto de declararla libre de los cargos que le imputaban. En realidad tal libreto no es sino un buen vehículo para la sabia frescura de Saint-Saëns, exaltando la sensualidad y poniendo en la picota el rigorismo.

La química de Fred Astaire y Ginger Rogers

Importante mérito de los cantantes en el concierto al que asistimos fue que dicho libreto se entendiese casi en su totalidad, a falta de los usuales sobretítulos. Y es que el trío de cantantes protagonistas fue adecuadísimo.

Camille Tresmontant, Anne-Catherine Gillet y Cyrille Dubois. © 2022 by Stefan Brion.Camille Tresmontant, Anne-Catherine Gillet y Cyrille Dubois. © 2022 by Stefan Brion.

A comenzar por la pareja protagonista, Cyrille Dubois y Anne-Catherine Gillet. Puede que en el ámbito iberoamericano sean intérpretes poco conocidos, pero ¡qué lujo de intérpretes ! Después de haberlos escuchado en Fortunio de Messager hace tres temporadas, escuchándolos el otro día en esta Phryné, se me antojaba que eran los Fred Astaire y Ginger Rogers del actual canto francés. Qué deliciosa química entre los dos. Ambos con dicciones impecables, ambos con legato impecable, ambos con preciosos timbres de voz, ambos con un demoledor encanto «típicamente francés».

Cierto, Cyrille Dubois, anunciado como enfermo, no insistió en sus agudos, pero la línea de canto que le caracteriza estaba ahí, y la composición del personaje también.

Thomas Dolié, que hacía de viejo egoísta y puritano, tiene una hermosa voz de bajo-barítono, de nuevo con una dicción estupenda y con inteligencia para construir su personaje. Y también rayaron a buena altura los tres secundarios Lécroart, Tesmontant o Constans (de ésta última seguro que volvemos a tener noticias dentro de poco. Puede ser una voz importante).

El coro, bien empastado, fue sin embargo ininteligible. Tal vez por cuestiones de posición en la sala. Otorguémosle el beneficio de la duda.

Hervé Niquet. © 2022 by Stefan Brion.Hervé Niquet. © 2022 by Stefan Brion.

Dirigía la Orquesta Nacional de Île de France (la región parisina) Hervé Niquet. Con el buen tino de no escoger a la orquesta al completo sino sólo una formación reducida – de lo contrario hubiera ahogado a los cantantes con el volumen orquestal. Niquet es un director bien conocido en Francia, que tiene el mérito de ocuparse a menudo de obras poco conocidas (de hecho colabora frecuentemente con el famoso Palazzetto Bru-Zane al que antes aludíamos). Aplaudámosle por ello. Lástima sin embargo que su energía le prive a menudo de poesía o de dulzura. Tal vez el primer acto hubiese ganado con un ritmo un pelín menos trepidante que el imprimido por Niquet...

Queremos más Saint-Saëns y más Phryné

Así el concierto del otro día – y la grabación de la obra por casi el mismo equipo - es la ocasión de descubrir que, más allá de la hermosa Sansón y Dalila o del muy divertido Carnaval de los animales, Saint-Saëns tiene un catálogo denso y extenso y que esta Phryné podría figurar con muchísimo éxito en el repertorio operístico


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