Francia

Escuchar en vivo a una gran intérprete

Francisco Leonarte
martes, 21 de junio de 2022
Sumi Jo © 2022 by CC Sumi Jo © 2022 by CC
París, jueves, 16 de junio de 2022. Théâtre des Champs-Elysées. Recital de Sumi Jo. Obras de Gounod, Rossini, Donizetti, popular coreano, Saint-Saëns, Massenet, Debussy, Bizet, Lecocq, Offenbach Lehar, y Bellini. Sumi Jo (soprano) Florian Sempey (barítono) Ki-Up Lee (tenor), y Jeff Cohen (piano).
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Una cosa es la grabación en disco o vídeo y otra el directo. Hay siempre curiosidad por saber cómo es (o como era) tal o tal cantante o intérprete en directo. Y eso, o uno lo escucha, o se tiene que fiar de lo que cuentan quienes lo escucharon.

Hace casi cuarenta años tuve ocasión de escuchar en vivo a alguna que otra gran figura del canto hoy legendaria. Recuerdo haber asistido a un recital de Birgitt Nilson – que conservaba todo su volumen, su fuerza dramática, sus agudos tajantes y poderosos, y unos piani mágicos. Tal vez no tuviese energía ya para cantarse un Wagner entero, pero los dos fragmentos del Tristán que ofreció en aquel concierto son uno de mis mejores recuerdos de melómano.

Recuerdo también haber asistido a un recital de Victoria de los Ángeles. Ya hacía algún tiempo que se había retirado de los escenarios, pero seguía dando recitales. El programa, con las clásicas canciones de Falla y de García Lorca, evitaba toda dificultad. Pero tuvimos la oportunidad de escucharla en directo, darnos cuenta de su volumen en sala, de su estilo, de su timbre...

A este recital de Sumi Jo venía yo un poco con el mismo espíritu. No sabía en qué estado estaría la que ha sido una de las grandes especialistas de la pirotecnia vocal, pero me daba igual, lo importante era poder escucharla en directo.

Escoger el repertorio adecuado y bueno

En efecto, el timbre sigue siendo redondo, con un bonito vibrato que por desgracia ya está algo descontrolado. Se adivina que debió de tener una capacidad pasmosa para las fiorituras. Ya no es el caso.

Sus agudos debieron de ser, como lo atestan sus grabaciones, bien proyectados y de buen volumen. Los de esta noche resultaron todos calantes. Y es que Sumi Jo en el recital de esta noche no ha optado por la facilidad.

Cierto, no se ha metido en dificultades tremendas como las que abordaba con pasmosa soltura en su gran época, canción de Myosotis, variaciones del Toreador y otras obras deliciosas y cargadas de escollos. Pero es que tampoco está ya para cantar las relativamente más fáciles "Je veux vivre dans ce rêve" del Romeo y Julieta de Gounod, el dúo final de la Thaïs de Massenet o la famosa "Casta diva" de la Norma de Bellini. Las coloraturas eran aproximadas, los agudos calantes, no había auténtica composición de personaje...

Es lástima que no haya optado por un repertorio menos comprometido en que hubiese brillado por otras cualidades que los años suelen respetar, como el famoso timbre, la delicadeza al abordar cierto repertorio, la sabiduría en los ataques, la dicción...

De todo lo dicho, apenas si hemos podido observar, en efecto, el bonito timbre. Pero ni delicadeza, ni sabiduría, ni dicción (no se le entendía ni palote, ni en francés ni en italiano...). Lástima.

Y acompañantes...

Al piano, atento a cubrir a la diva en los pasajes en que más valía que no se le escuchase, como ciertos agudos de la Thaïs, Jeff Cohen. Correcto.

Embarcados en la aventura, el joven tenor coreano Ki-Up Lee, (que exhibió bonita voz en el famoso "Dein ist mein ganzes herz" del País de la sonrisa de Lehar) y el barítono francés Florian Sempey.

Yo con Florian Sempey tengo un problema. Cuando lo escuché por primera vez hace unos siete u ocho años, pensé que teníamos ahí a un joven barítono fenomenal, con amplia tesitura y con mucho empuje. Y cada vez que lo he vuelto a escuchar me ha parecido que iba a peor, y a peor, y a peor. No ha ganado en volumen – de acuerdo, no todo cantante ha de poseer un volumen colosal. Pero entonces mejor es ceñirse al repertorio que le conviene a la voz. En vez de eso, Sempey se dedica a hacer grandes gestos, alargar las notas en que piensa puede lucirse, y gritar de cuando en cuando para ofrecernos versiones veristas de Bizet de Rossini o de lo que caiga entre sus garras. Acaba por resultar irritante. Aunque engaña a buena parte de los asistentes que le aplauden a rabiar. Enfin.

Y sea como fuere, un gran éxito

Y es que esta noche, el público, con fuerte presencia de coreanos que venía a rendir homenaje a la diva y a sostener al joven compatriota, ha hecho lo que se suponía que debía hacer, es decir aplaudir e incluso soltar algún que otro bravo.

Había en la sala también autoridades. No me pregunten ustedes cuáles porque no me he enterado muy bien. Pero sé que la cosa ha empezado con un discurso. Y ya ahí me he dicho que no era buena señal que el concierto empezase con un discurso.

No me he equivocado.

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