Artes visuales y exposiciones

La imparable caída del Imperio Romano (I)

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 22 de junio de 2022
Der Untergang des Römischen Reiches © 2022 by wbg Theiss Der Untergang des Römischen Reiches © 2022 by wbg Theiss
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El Imperio Romano existió durante casi 15 siglos (27a.C – 476 / 1453) y abarcó a lo largo de su apogeo una enorme superficie del mundo conocido de aquel entonces. ¿Qué llevó a su declive? ¿Cómo puede sucumbir un imperio tan grande y qué ha sido de las metrópolis que antes eran florecientes? ¿Cuáles fueron los presagios del colapso y cuál es el legado del desmoronado imperio?La búsqueda de las razones de su ocaso ha movido las mentes durante más centurias aún y llega hasta nuestros días.  

Por primera vez, tres museos de Tréveris se dedican, desde el 25 de junio al 27 de noviembre de 2022, a una época poco conocida, pero decisiva del Imperio Romano: la de su hundimiento. La gran exposición del estado federado alemán de Renania-Palatinado en 2022 explora este fascinante tema en tres lugares de esa ciudad, fundada por los romanos alrededor del 17 a.C y que llamaron Augusta Treverorum.

Los tres museos, el Rheinisches Landesmuseum, el Museum am Dom y el Stadtmuseum Simeonstift, presentan las facetas de esta época histórica en diferentes líneas argumentales que se combinan para crear un evento expositivo único. Cualquier semejanza con candentes acontecimientos mundiales de la actualidad no es pura casualidad; más aún, debiera ser aleccionadora y tenerse en cuenta para el futuro inmediato.

Arte y cultura

Joseph-Noël Sylvestre, «El saqueo de Roma por los bárbaros en el año 410», 1890. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Joseph-Noël Sylvestre, «El saqueo de Roma por los bárbaros en el año 410», 1890. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

La exposición histórica central La caída del Imperio Romano en el Rheinisches Landesmuseum (el Museo Renano) de Tréveris recorre los turbulentos últimos siglos del imperio mundial con destacadas muestras arqueológicas.

En Im Zeichen des Kreuzes - Eine Welt ordnet sich neu (Bajo el signo de la cruz - Un mundo se reordena), el Museum am Dom Trier (el Museo de la catedral de Tréveris) muestra cómo la Iglesia ocupó el vacío de poder político y, por tanto, asumió cada vez más tareas seculares.

El Stadtmuseum Simeonstift Trier (el Museo municipal del Monasterio de San Simeón) ilumina en El legado de Roma. Visiones y mitos en el arte, la herencia del Imperio Romano en el arte y la historia cultural.

Tréveris es el lugar ideal para seguir el declive del Imperio Romano. La urbe fue residencia de los emperadores a finales de la Antigüedad y se convirtió en la mayor metrópolis romana al norte de los Alpes, transformándose en escenario de la historia mundial. Augusta Treverorum (la ciudad del emperador Augusto en el país de la tribu celta o gala de los tréveros) inspira a todos los que se interesan por los romanos, porque en ningún otro lugar de Europa Central se puede estar más cerca del esplendor del imperio hundido que en Tréveris, el centro de la Antigüedad.

Destacados historiadores, arqueólogos y especialistas

El catálogo de la exposición, publicado por la prestigiosa editorial científica wbg Theiss, de Darmstadt, reúne artículos de los más destacados historiadores, arqueólogos y especialistas en la materia, como Marcus Reuter, director del Rheinisches Landesmuseum Trier, Walter Pohl, de la Universidad de Viena, Alexander Bätz de la Universidad de Constanza, Stefan Rebenich, de la Universidad de Berna, Udo Hartmann y Timo Stickler, de la Universidad de Jena, Werner Eck, presidente de la Socidad Arqueológica de Colonia, Lothar Schwinden, y Hans-Ulrich Voß, del Instituto Arqueológico Alemán (DAInst), con asiento en Berlín, Fleur Kemmers y Hartmut Leppin, de la Universidad de Francfort del Meno.

Así como Bruno Bleckmann, de la Universidad de Düsseldorf, Roland Prien y Christian Witschel, de la Universidad de Heidelberg, Steffen Patzold, Sebastian Schmidt-Hofner y Mischa Meier, de la Universidad de Tubinga, Suzanne Frey-Kupper, de la Universidad de Warwick (Inglaterra), Johannes Lipps y Andreas Goltz, de la Universidad de Mainz, Samuele Ranucci, del ministerio de Cultura de Umbria (Italia), Philipp von Rummel, secretario general del DAInst/Berlín, Dieter Quast y Angelika Hunold, del Museo Central Romano-Germánico de Mainz, Torsten Mattern, de la Universidad de Tréveris, Wolfgang Haubrichs, profesor emérito de la Universidad del Sarre, y Henning Börm, de la Universidad de Bochum, entre otros.

Mosaico de Natalica. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Mosaico de Natalica. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

El volumen trata de presentar con la brevedad necesaria y dividida en complejos temáticos los múltiples desarrollos que dieron forma al Imperio Romano de Occidente durante la Antigüedad Tardía. En primer lugar, se examinan los procesos y acontecimientos históricos más importantes que caracterizaron el periodo de los siglos IV y V y que, en última instancia, condujeron al fin del Imperio Romano de Occidente (en el 476).

Sin embargo, dado que este periodo no fue solo una fase de completa agitación, sino también de cambio y continuidad, se utilizan ejemplos seleccionados para mostrar qué efectos culturales tuvo el fin político y militar de Roma Occidental en la vida cotidiana de la gente de la época.

Queda claro que, efectivamente, hubo ámbitos de la vida (por ejemplo, los juegos de gladiadores) que desaparecieron con el fin de la Antigüedad, mientras que otros (por ejemplo, la lengua) solo cambiaron o incluso sobrevivieron al final del Imperio Romano sin ninguna ruptura perceptible (por ejemplo, la producción de cerámica).

Factores internos y externos

Casco de desfile ornamentado del Tesoro de de Berkasovo, siglo IV. © 2022 by Muzej Vojvodine, Novi Sad (Serbia).Casco de desfile ornamentado del Tesoro de de Berkasovo, siglo IV. © 2022 by Muzej Vojvodine, Novi Sad (Serbia).

También se explora la cuestión de las causas de la "caída", para lo cual se examinan con más detalle los factores internos y externos más importantes, a saber, las guerras civiles internas de Roma y la "migración de los pueblos". Aquí se presenta, por primera vez, una recopilación de todos los conflictos bélicos documentados históricamente en la Antigüedad Tardía en los que participó Roma.

Esta lista no solo muestra que apenas hubo períodos de paz en esa época, sino también que muchos de estos conflictos fueron guerras civiles romanas internas. El alcance de estas "guerras internas" y batallas durante muchas décadas fue tan grande que uno se pregunta cómo el Imperio Romano pudo soportar estas enormes cargas durante tanto tiempo. Incluso los contemporáneos de la época vieron, como ya se ha explicado anteriormente, el enorme despilfarro de sus propios recursos, que habrían sido mejor invertidos en cambio en batallas defensivas contra agresores extranjeros.

En este sentido, la frase que se escucha en los créditos iniciales de la película cinematográfica de 1964 La caída del Imperio Romano puede ser realmente cierta: 

Los imperios mundiales solo son derrotados por enemigos externos cuando se han destruido a sí mismos desde dentro. 

Además, las causas científicas naturales de las que se habla cada vez más en los últimos tiempos -especialmente el clima y las epidemias- se abordan en un artículo aparte en este catálogo. El discurso científico sobre las causas de la caída del Imperio Romano no ha llegado ni mucho menos a su fin, sino que éstas se siguen juzgando de forma muy diferente.

Signos de decadencia

Mosaico de Cartago. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Mosaico de Cartago. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

La cuestión de las causas del fin del Imperio Romano de Occidente se planteó muy pronto. Ya a finales de la Antigüedad, los contemporáneos registraron numerosos signos de decadencia y debatieron las posibles razones de los mismos. Una y otra vez, el multiemperio romano, que había sido introducido por el emperador Diocleciano hacia finales del siglo III, y las guerras civiles resultantes fueron puestos en juego como un factor importante en la decadencia del imperio.

Verbigracia, el escritor romano Sulpicio Severo, se mostraba poco después del año 400 profundamente escéptico y vaticinaba que la multiplicidad de emperadores provocarían interminables conflictos internos, los que a su vez permitirían que grupos belicosos extranjeros invadieran el imperio, señala Marcus Reuter en su artículo.

Medio siglo antes, el historiador Eutropio ya había descrito la enorme batalla interna romana de Mursa Major (353 d.C.) con las siguientes palabras: 

En esta batalla se destruyeron enormes fuerzas del ejército del Imperio Romano, lo que podría haber contribuido en gran medida a las victorias en las batallas contra los pueblos extranjeros y a la seguridad .

Agresores extranjeros

Moneda de oro del emperador Graciano, 367-383. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Moneda de oro del emperador Graciano, 367-383. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

Otra fuente informaba de que muchos emperadores dieron prioridad a la lucha contra sus rivales internos romanos en lugar de proteger el imperio contra los agresores extranjeros. Sobre el emperador Flavio Honorio decía:

Este emperador tuvo mucha suerte en la destrucción de los usurpadores, mientras que nunca tuvo éxito contra los enemigos externos.

En efecto, el número de conflictos intrarromanos adquirió proporciones aterradoras a finales de la Antigüedad y provocó una enorme destrucción de sus propios recursos. Sin embargo, es ciertamente erróneo buscar las razones de la decadencia del Imperio Romano exclusivamente en el multiemperio y las guerras civiles asociadas, aunque ciertamente fueron factores que no deben subestimarse.

Así, el obispo galo Sidonio Apolinar señalaba en el siglo V:

Nos encontramos como una presa lamentable en medio de varios pueblos, recelosos de los borgoñones, vecinos de los godos, sin que nos falte ni el odio de los enemigos ni los celos de los aliados.

Medalla de plata del emperador Teodosio, siglo IV. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Medalla de plata del emperador Teodosio, siglo IV. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

La desoladora situación política interna provocó el colapso de los ingresos fiscales en muchas provincias -como la Galia, Bretaña, España o África-, lo que a su vez causó considerables problemas en la sede imperial. Una ley aprobada en el año 444 d.C., por ejemplo, establecía que el cuartel general imperial apenas podía contratar nuevas unidades, ya que los recursos financieros no eran suficientes ni siquiera para abastecer a las tropas existentes.

Guerras civiles

Además de los ataques y campañas de saqueo por parte de grupos bélicos extranjeros y las interminables guerras civiles internas romanas, que fueron sin duda los principales factores de la caída, hubo asimismo otras numerosas causas que contribuyeron a la caída del imperio. Desde el final del Imperio Romano, se han esgrimido más de 200 razones diferentes para su decadencia, la mayoría de las cuales pueden considerarse obsoletas hoy en día. El tan citado envenenamiento por plomo o decadencia son solo dos ejemplos.

Paulina. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Paulina. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

Aunque la discusión sobre las causas del fin del Imperio Romano se remonta a una larguísima tradición -casi todos los grandes pensadores occidentales se han ocupado de esta cuestión-, la ciencia actual está aún lejos de un consenso general. Todavía existen (y con buenas razones en cada caso) puntos de vista bastante contrarios sobre esta cuestión, por lo que sigue siendo incierto que el enigma de la caída de Roma pueda resolverse definitivamente. En lo único que coinciden los estudiosos es en que el fin del Imperio Romano de Occidente fue un proceso muy complejo que duró siglos y tuvo muchas causas.

Proceso de transformación

En cualquier caso, una explicación monocausal es rechazada con razón por casi todos los investigadores actuales. Sin embargo, es mucho más difícil responder a la pregunta de cuándo comenzó exactamente la caída y cuándo se completó. Según el punto de vista y la valoración personal de cada uno, hay opiniones muy diferentes al respecto, incluso por parte de expertos muy profundos en la materia. Algunos dudan incluso de que se produjera un declive y consideran que los siglos decisivos en los que se disolvió el poder imperial central en el Imperio Romano de Occidente fueron un mero proceso de transformación.

Tras hacer un balance del estado actual del debate, hay deliberadamente dos contribuciones que llegan a conclusiones bastante diferentes con buenas razones y argumentos. Parece que no hay respuestas definitivas a la cuestión de las razones del declive. El volumen adjunto con las contribuciones del Rheinisches Landesmuseum Trier concluye con una recopilación de todas las exposiciones en palabras e imágenes que se muestran en el contexto de la exposición estatal.

Relicario procesional, siglos V-VI. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.Relicario procesional, siglos V-VI. © 2022 by Rheinisches Landesmuseum.

En el capítulo siguiente, Bajo el signo de la cruz - Un mundo se reordena, los autores del Museum am Dom Trier abordan la historia y el papel del cristianismo primitivo. Se discute la relación con las religiones paganas, así como con el conjunto de la sociedad de la Antigüedad tardía. En este contexto, la creciente importancia política y administrativa es también la de los obispos, que ocuparon puestos en el cada vez más debilitado poder imperial central.

El legado de Roma

La caída del Imperio Romano ha dado lugar a un número incalculable de teorías y tesis hasta el día de hoy, sin que sea previsible un final o incluso un consenso en el debate. En consecuencia, las "reverberaciones" que el fin de Roma ha provocado en muchos campos de la cultura cotidiana son múltiples, y el Stadtmuseum Simeonstift Trier las presenta bajo el título El legado de Roma. Visiones y mitos en el arte.

Por último, el libro concluye con un resumen de este tema tan complejo -y también controvertido-. La bibliografía subsiguiente, bastante extensa, 31 páginas, representa solo una parte de los centenares de publicaciones que han aparecido realmente sobre la decadencia del Imperio Romano y, al mismo tiempo, ilustra que incluso los expertos probados hoy en día no están en condiciones de examinar toda la literatura sobre el tema de la decadencia. Sin embargo, el gran número de títulos relevantes también atestigua la fascinación, que la decadencia y caída del Imperium Romanum sigue ejerciendo en la actualidad, independientemente de la valoración personal que se haga de los procesos y acontecimientos.

Lamentando la destrucción de Esmirna (ciudad natal de Homero), el sofista y orador griego Elio Aristides escribía estas líneas al emperador Marco Aurelio a mediados del siglo II:

(…) Por lo tanto, no tiene necesidad de emprender arduos viajes a través de todo el imperio, para presentarse pronto en estos, pronto en aquellos pueblos, y resolver los casos individuales cuando entra en su país. Puede permitirse el lujo de permanecer donde está y gobernar todo el mundo con órdenes escritas (...).

El emperador romano estaba en su apogeo y el poder de los gobernantes del Imperio parecía casi ilimitado. Sin embargo, unos 300 años después, la situación había cambiado fundamentalmente y no quedaba casi nada de la antigua omnipotencia del Imperium Romanum.

Hundimiento

El poder de decisión estaba ahora casi por completo en manos de varios líderes del ejército, en su mayoría germánicos, mientras que los emperadores se habían hundido hasta la completa insignificancia, tanto militar como políticamente. Además, el Imperio había sufrido graves pérdidas territoriales: Gran Bretaña o el norte de África, tan importantes para el suministro de grano de Roma, se habían perdido definitivamente.

La decadencia del Imperio Romano en la parte occidental llegó a su conclusión final en el año 476 d.C., cuando el comandante del ejército germánico Odoacro envió al último emperador romano Rómulo Augústulo -aún un niño- a la jubilación y la insignia imperial a Bizancio, la mitad oriental del Imperio Romano.

Mientras rudos hombres (de paladares espantosos), cubiertos con pieles de animales asaban puercos entre los restos de la biblioteca de Cicerón, aderezando la carne con ingentes cantidades de pimienta traída de Asia y saqueada a los vencidos, Odoacro escribía al gobernante romano de Oriente, Flavio Zenón, que ya no era necesario un emperador en Occidente. Ese fue el comienzo del fin. Bizancio caería en 1453 en manos de los turcos otomanos y la rueda de la historia seguiría su giro incontenible.

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