España - Cataluña

Una Flauta simpática, que no mágica

Jorge Binaghi
martes, 28 de junio de 2022
McVicar, Flauta mágica © 2022 by David Ruano McVicar, Flauta mágica © 2022 by David Ruano
Barcelona, lunes, 20 de junio de 2022. Gran Teatre del Liceu. Die Zauberflöte, Viena, Theater auf der Wieden, 30 de septiembre de 1791. Libreto de E. Schikaneder y música de W. A. Mozart. Dirección escénica: David McVicar (repuesta por Angelo Smimmo). Escenografía y vestuario: John Macfarlane. Intérpretes: Stephen Milling(Sarastro), Kathryn Lewek/Sara Blanch (Reina de la Noche), Javier Camarena/ Julien Behr (Tamino), Lucy Crowe/Serena Sáenz(Pamina), Thomas Oliemans/Joan Martín-Royo (Papageno), Mercedes Gancedo (Papagena), Matthias Goerne (Orador), Roger Padullés (Monostatos), Berna Perles (Primera dama), Gemma Coma-Alabert(Segunda dama), Marta Infante(Tercera dama), Albert Casals y David Lagares (Sacerdotes y Guerreros), y miembros del Cor Infantil Veus (maestro: Josep Vila Jover). Orquesta y coro del Teatro (preparado por Pablo Assante). Director: Gustavo Dudamel
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Esta es una de esas óperas que hasta hace unos años (bastantes) se ofrecía sólo cuando se podía encontrar una serie de figuras a la altura de sus exigencias. Hace bastante que se ha convertido en un título muy frecuente en el que el espectáculo suele estar por encima de la música. Por otra parte, el magnífico ‘mensaje’ de paz, tolerancia y humanismo parece estar cada vez más lejos (o, lo que es peor, importar menos), así que habrá que conformarse (la gran aria de Sarastro ‘In diesen heil’gen Hallen’ no se sigue, por ejemplo, con la atención debida). Por otro lado, ignoro cómo ha escapado el texto a la quema de brujas, ya que lo que dice sobre las mujeres es tremendo (y muy acorde con la Ilustración de la época que, como todo movimiento progresista, tenía sus límites). Parece que eso ha molestado a alguien menos que el hecho de que Monostatos sea de piel oscura (obviamente no en este caso) ya que se han eliminado todas las referencias a ‘negro’ de los diálogos y en el titulado ‘böse Mor’, que dice Pamina, es traducido sólo por ‘Malvado’ (y lo de ‘Moro’ se salta), como también algún adjetivo negativo para la negativa Reina de la Noche.

La última vez se había ofrecido el excelente espectáculo de Barrie Kosky, que dejaba de lado la dimensión filosófica o metafísica. Esta vez también. Ignoro por qué se lo cambió. Iba a venir un espectáculo de Holanda que fue cambiado sin advertir del motivo (parece una característica de esta dirección, como ha quedado demostrado con el escándalo de la futura Tosca, que ha puesto al Liceu en boca de todos, pero no por una buena razón -tal vez lo importante hoy en día sea que se hable de uno o de algo aunque sea mal).

Mozart: La flauta mágica. Director musical, Gustavo Dudamel. Puesta en escena: David McVicar. Barcelona, Gran Teatro del Liceu, junio de 2022. © 2022 by David Ruano.Mozart: La flauta mágica. Director musical, Gustavo Dudamel. Puesta en escena: David McVicar. Barcelona, Gran Teatro del Liceu, junio de 2022. © 2022 by David Ruano.

Un espectáculo de McVicar es casi siempre una garantía, pero este, bueno, no parece uno de sus mejores trabajos. Es también un cuento infantil con serpiente, animales, efectos (aunque no se esforzó mucho en las tres pruebas finales), vestidos lujosos y hasta una infaltable lluvia de oro al final como si fuera un musical de los años cincuenta de la MGM. Salvando Papageno y Papagena no hay prácticamente personajes.

Se contó con dos repartos -20 y 21 de junio- en general parejos y con alguna sorpresa (o no) a favor del segundo. La publicidad insistía en la dirección de Dudamel y el debut de Camarena en Tamino. El primero lo hizo bien, pero no muy bien. Empezó con tiempos precipitados aunque luego se calmó, privilegió los vientos y metales en detrimento de las cuerdas, y hubo momentos en que parecía dirigir Fidelio (habría que haber tenido a una segunda Joan Sutherland para el volumen de la segunda aria de la Reina). La orquesta sonó bien y lo mismo el coro. Excelentes los tres genios del coro de voces blancas.

Mozart: La flauta mágica. Director musical, Gustavo Dudamel. Puesta en escena: David McVicar. Barcelona, Gran Teatro del Liceu, junio de 2022. © 2022 by David Ruano.Mozart: La flauta mágica. Director musical, Gustavo Dudamel. Puesta en escena: David McVicar. Barcelona, Gran Teatro del Liceu, junio de 2022. © 2022 by David Ruano.

Milling es el único Sarastro (esperemos que su salud de hierro lo sea también en esta oportunidad). Su desempeño en las dos noches seguidas sirve para recordar que una crítica vale sólo para la función a la que se refiere. En la primera pareció reducido de volumen y de grave; en la segunda sólo y parcialmente (segunda aria) la resonancia del grave. Lo mismo vale para el Monostatos más relevante en lo escénico que en lo vocal de Padullés pero que en la segunda función se oyó más y mejor. Y casi lo mismo para el Orador de Goerne (salvo una función): es un lujo contar con él para esta parte, pero habría que haberlo aprovechado en un título más acorde con sus merecimientos (por ejemplo, para estrenar aquí L’upupa de Henze). Bien también los hombres en arnés y sacerdotes de Casals y Lagares (que tienen a su cargo el mejor momento del espectáculo cuando las campanillas de Papageno los hacen bailar contra su voluntad).

Camarena hizo un muy buen Tamino, pero me pregunto si es Mozart un autor central en su repertorio. No lo creo. La voz, muy bella y hoy con más centro, parece más adecuada al belcanto del siglo XIX. No tuvo casi oportunidad de mostrar el arrojo y firmeza de su agudo. Buen alemán. Baste decir que estaba mucho más en carácter -con una voz menos bonita y más en la línea de canto de un Roswenge- Behr, que hizo un notable debut.

Mozart: La flauta mágica. Director musical, Gustavo Dudamel. Puesta en escena: David McVicar. Barcelona, Gran Teatro del Liceu, junio de 2022. © 2022 by David Ruano.Mozart: La flauta mágica. Director musical, Gustavo Dudamel. Puesta en escena: David McVicar. Barcelona, Gran Teatro del Liceu, junio de 2022. © 2022 by David Ruano.

En el sector femenino la enfermedad de Núria Rial hizo que Serena Sáenz pasara de Papagena a Pamina, y lo hizo muy bien. También fue el caso de Lucy Crowe, obviamente más experimentada, pero en la segunda parte con algunas notas extremas fijas y/o metálicas. Papagena fue confiada a Mercedes Gancedo, que trazó un personaje delicioso en todos los aspectos. 

La dificilísima parte de la Reina tuvo dos buenas intérpretes: Lewek tiene más volumen y un notabilísimo ‘fa’ en su primer aria aunque en la segunda -la más aplaudida de la velada- estuvo algo calante y áspera. Blanch cantó en cambio mejor esta última que la primera con una voz más bien pequeña, pero que se oía sin problema. Las tres damas cantaron bien (en especial Perles), pero no sonaban amalgamadas.

He dejado para el final al personaje más ‘sencillo’ y más humano (Pamina se le acerca) de esta obra, el impagable Papageno. Oliemans lo hizo bien, pero cuando lo he escuchado en papeles serios me ha impresionado más y mejor. No le fue difícil a Martín-Royo repetir su formidable creación, con buen alemán, canto musical y un desparpajo y ternura escénicos que le valieron al final del espectáculo una gran ovación. El primer día lleno absoluto (era el estreno), el segundo mucho público pero con algún claro. Como queda dicho esta Flauta no parece estar forjada para poderes mágicos, pero sí es simpática y vistosa. Pues eso. 

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