Reportajes

Franz Liszt: Fenómeno Pianístico

Serouj Kradjian

viernes, 16 de febrero de 2001
Cuando en una ocasión se le pidió a Félix Mendelssohn-Bartholdy que hablase sobre Franz Liszt, simplemente dijo: "La vida de Liszt es un constante cambio entre lo escandaloso y lo divino". Quizá la frase puede ser interpretada como una exageración, pero la versatilidad artística y la controvertida vida del dios pianístico, Franz Liszt, son sin ninguna duda impresionantes. Como ser humano y como músico fue él mismo una revolución en un siglo de revoluciones. Reconocido como el pianista más grande de todos los tiempos, superando a figuras tales como Chopin y Thalberg, su genio se extiende más allá del piano, elevando la composición y la interpretación musical lejos de los propios límites del siglo XIX. Sus singulares composiciones inspiraron e iluminaron las imaginaciones de su propia era y sin embargo, de forma milagrosa, estableció las bases para varias escuelas que surgirían en el futuro, tales como los últimos románticos, los impresionistas y las escuelas atonales. Por todo ello ... Liszt es único. Simplemente ¡es un fenómeno!El ProdigioNacido en 1811 en Raiding, Hungría, fue hijo único. Su primer profesor de piano fue su padre Adam Liszt y su inspiración inicial la temperamental música de los gitanos que vivían no lejos de su casa. El joven Liszt estaba especialmente fascinado por la habilidad que tenían para improvisar los músicos gitanos, fascinación que se convirtió más tarde en la inspiración para la mayor parte de la música que escribió e interpretó. Sus comienzos como músico fueron los típicos de un niño prodigio.Tuvo como profesores a los reconocidos Carl Czerny (alumno de Beethoven) y Antonio Salieri, quien según sus palabras dio "disciplina a mi talento". Hizo su debut pianístico como Wunderkind a los 10 años en Viena, tocando obras de Weber y lo que es más importante haciendo improvisaciones virtuosísticas sobre temas de Rossini y Beethoven (siendo estas la atracción principal de la tarde).En uno de aquellos conciertos, estaba presente el propio Beethoven. Se dice que el ya enfermo y medio sordo compositor, después de oír al joven Liszt, se puso de pie ante los apoteósicos aplausos de público, le besó la frente y le dio su bendición musical. Este gesto, fue muy especial, viniendo de su ídolo y un maestro que no era conocido precisamente por prodigar elogios.Después siguieron un par de años de giras continuas (siempre acompañado por su padre) con numerosos recitales, especialmente en París, que se convirtió en su nuevo hogar. Tanto en los círculos aristocráticos como en prensa, la conmoción causada por el "Nuevo Mozart" como intérprete e improvisador, tomó por sorpresa a la capital cultural del mundo. Se publicaron sus primeras composiciones, siendo las más señaladas una opera (la única que escribió) y 12 estudios para piano, que 12 años más tarde se convirtieron en los 12 Estudios Trascendentales, una de las más fantásticas obras de virtuosísimo pianístico de todos los tiempos. La muerte de su padre, cuando apenas tenía 15 años, fue seguida de años de fuerte depresión en los que dejó de dar conciertos y trabajó principalmente dando clases privadas en círculos aristocráticos para ganarse la vida. Fue realmente en esta época cuando Liszt tuvo dudas sobre su profesión y el piano. Pero la Revolución Social francesa de 1830 y el grito de justicia e igualdad que él apoyaba en cuerpo y alma, infundieron nuevos ánimos al joven de 19 años. En esta época además escucho la revolucionaria Sinfonía Fantástica de Héctor Berlioz. Fue el comienzo de una nueva era en la vida del joven Liszt.El nacimiento del virtuoso poéticoYa no quedaban profesores para Liszt. En la opinión de muchos él era el músico completo. El suceso que le hizo explorar un nuevo y desconocido mundo artístico fue un concierto del joven violinista italiano Niccolo Paganini en 1831. Lo que Paganini hizo en el escenario fue inaudito. Había redefinido el virtuosismo, situándolo a otro nivel. Con esto inspiró al venteañero Liszt a convertirse en el Paganini del piano, a través del desarrollo de una revolucionaria técnica instrumental para encontrar el equivalente pianístico de lo que Paganini consiguió con 4 cuerdas en cuanto a octavas, arpegios, saltos y dobles cuerdas. Él incluso fue más lejos y no sólo transfirió lo que podía tocarse con 4 dedos, cuatro cuerdas y un arco al piano, a diez dedos y siete octavas cromáticas, sino que de hecho exploró las posibilidades de transportar música orquestal imitando sus diferentes colores con un instrumento percusivo como el piano. A Liszt pertenece el descubrimiento del vibrato pianístico, una nueva y vigorizante técnica de octavas, el nuevo estilo de "pasajes de bravura", brillantes arpegios, y una precisa técnica de repetición de notas o acordes. Su objetivo fue alcanzar el más alto grado de virtuosismo posible. Hablando de este período Liszt dice: "Desde hace ya más de dos semanas, mi alma y mis manos están condenadas a trabajar juntas. La Biblia, Platón, Hugo, Lamartine, Beethoven, Bach y Weber me rodean. Los estudio y medito... y además de esto, practico ejercicios cinco horas diarias (terceras, sextas, octavas, tremolo, repeticiones, etc.). Si no pierdo la cordura veréis en mi a un artista. ¡Paganini! ¡Que artista, que hombre, que violinista! ¡Dios mío! ¡Cuánto dolor y pena en esas cuatro cuerdas!".El otro encuentro que tuvo Liszt, que influyó profundamente en su arte, fue más bien inesperado. Un tímido pianista polaco, dos años mayor que Liszt, apareció en Paris. Su nombre era Frederic Chopin. Chopin y Liszt tenían personalidades opuestas, hecho que se aprecia en su música. Sin embargo este encuentro de dos opuestos, se convirtió en una duradera, altruista y profunda amistad. Chopin no se consideraba capacitado para dar los recitales triunfantes por los que Liszt era conocido. Se sentía más a gusto en los recitales vespertinos en los salones de condesas, donde el ambiente era más propicio para tocar sus poéticas, líricas y ensoñadoras obras. Chopin no tenía la increíble fuerza que poseía Liszt. La cual sobrepasaba los límites del instrumento extrayendo todas sus posibilidades orquestales, sin embargo poseía el suave carácter poético y soñador que Liszt admiraba. De esta estrecha amistad, quizá fuera la música de Chopin la que más influencia recibió del fogoso Liszt. En las Baladas, las Sonatas, la Fantasía o los Scherzos hay evidencias del típico temperamento Liszt.Por otra parte, Liszt siempre se mantuvo fiel a su naturaleza de húngaro loco, alejado de la suave personalidad de su colega polaco. Quizá la única influencia de Chopin sobre Liszt fue su especial tempo rubato que dotaba de un nuevo toque y rico virtuosísimo a su música. ¿Qué era el tempo rubato de Chopin? Era un control absoluto de las dos manos, donde la derecha toca la melodía y las ornamentaciones libremente, pero delicadamente a tiempo, mientras la izquierda mantiene firmemente el ritmo. En manos de Chopin esta teoría tuvo un maravilloso efecto. Un crítico que le oyó tocar una de sus obras dijo que era imposible fijar esa música a las notas. Era algo inalcanzable... Esto siempre fascinaba a Liszt. Si Paganini introdujo a Liszt a la tormenta, lo trágico y lo diabólico en la música, Hector Berlioz al leitmotiv y sus posibilidades de desarrollo, de Chopin aprendió la elegancia del romanticismo.¿Cuál fue el resultado de esta abstinencia de tres años de los escenarios y su incesante preparación para abrir una nueva página en la historia del instrumento? Liszt, más que cualquier otro pianista había desarrollado una extraordinaria brillantez en los pasajes más difíciles y un uso del pedal totalmente nuevo, que permitía efectos sonoros desconocidos hasta entonces.Gracias a la mayor extensión de su mano y a la total independencia de los dedos entre si, conseguía hacer sonar los acordes más plenos y orquestales. Sin olvidar el control total del sonido desde un tempestuoso fortísimo hasta el más misterioso pianísimo, incluso en las salas más grandes. Su retorno tuvo un efecto explosivo en Paris. Incluso sus más acérrimos críticos, quienes hasta entonces lo habían descrito como un charlatán musical y un mago efectista sin más, se callaron. Además de sus nuevas obras, realizó fantásticas interpretaciones de la monumental Sonata Op. 106 Hammerklavier de Beethoven, obra complicada y enigmática, hasta entonces ignorada por la mayoría de los pianistas. Su retorno es descrito perfectamente por Hector Berlioz, que escribió: "Su regreso se asemeja más a un renacimiento. El Liszt de antaño, por muy alabado que fuese, ha sido totalmente superado por el nuevo y emergente Liszt... Tiene acentos y matices que se consideraban imposibles hasta ahora. Interpreta una melodía sencilla conectando de forma natural notas largas sin perder el brillo armónico y sin dar ninguna sensación de rigidez en el sonido, aunque se trate de rápidas melodías en terceras o escalas en estacato en un tiempo increíblemente veloz... ¡Esta es la nueva gran escuela del piano! ¡Liszt ha demostrado a todos que es el pianista del futuro!"A su manera Liszt había sobrepasado a Paganini, él había utilizado el virtuosismo como medio de expresar su individualidad musical sin centrarse únicamente en el virtuosismo como había hecho Paganini. Liszt se creo a sí mismo como intérprete. Cuando murió Paganini, Liszt le dedicó un ensayo a su ídolo en el que finalmente explica con toda sinceridad su opinión sobre el virtuosismo, creencia que mantuvo toda su vida, ya sea como compositor pianista. Si el artista del mañana fuese capaz de abandonar ese relativamente egoísta papel, lleno de vanidad, cuyo último representante esperemos haya sido Paganini, debe fijar su objetivo dentro y no fuera de si mismo y dejar que el virtuosismo sea un medio pero nunca un fin. Y no olvidar nunca: Aunque se diga noblesse oblige (nobleza obliga), tanto y mucho más noble que eso, es decir, Genie oblige (el genio obliga).Ningún otro artista anterior a él, viajó a tantos países para dar tantos conciertos, desde Londres hasta St. Petesburgo, desde Madrid a Constantinopla. Ningún otro artista obtuvo tanta notoriedad mediática. La Liszt-manía arrasó Europa. El Rey de los Virtuosos llenó un continente entero con su enorme repertorio. Tocó para las más amplias y varadas audiencias y no sólo para Reyes y Reinas. Liszt llevó la música al público en general y estableció prácticas musicales modernas tal como las conocemos ahora. La multitud imploraba llena de emoción y Liszt tocaba muchas piezas difíciles y virtuosas que tan solo él podía tocar. Esto no le impidió crear nuevas composiciones originales. Hasta ahora Liszt era famoso por escribir fantasías sobre temas (principalmente temas de otros compositores). Sin embargo la Première Année: Suisse de Années de Pèlerinage, muestra el nacimiento del compositor intelectual y programático. Una nueva escuela de composición encabezada por Berlioz y Liszt a quien le gustaba ver todas las formas de arte, ya fuese pintura, música o literatura, conectadas como si fueran una unidad, estaba iniciando su camino.Quizá la persona que mejor describe los años triunfantes del virtuoso fue el músico británico Moscheles: Después de tocar Liszt, lo único que le queda por hacer a otro pianista es cerrar la tapa del piano. Estos electrizantes eventos eran similares a la atmósfera de frenesí en un concierto de Rock de hoy. Liszt era un verdadero pionero del escenario y de los recitales de piano. Desarrolló un tipo de recital pianístico para el placer acústico y visual de la audiencia, desconocido hasta entonces. Los numerosos conciertos que Liszt dio en este tiempo mostraron también su gran carácter filantrópico. Ningún otro artista ha realizado tantas contribuciones económicas a causas humanitarias (ya fuera a víctimas de catástrofes naturales o a los socialmente deprimidos) y culturales (desde la fundación de nuevas academias de música a ayudas para construir la estatua de Beethoven en Bonn, o directamente ayudando a músicos con talento). Puede que este detalle en la vida de Liszt tenga poco que ver con la música, pero su disposición a ayudar era tan notable, que es imposible no mencionar esta noble y humanística virtud que siempre retuvo. Según palabras de su secretario, la política de Liszt con el dinero era: "Cuando se trata de música y artistas, da a todo aquel que pida ...". A veces entregó el caché completo de los conciertos para apoyar a instituciones musicales.A los 37 años, para asombro de muchos, decidió poner fin a su carrera concertística. Había decidido concentrarse en una misión más elevada: la creación de nuevas formas musicales mediante una mente liberada.El pensador, el vanguardista y el profesorLiszt se estableció en Weimar y comenzó a trabajar como Maestro de Capilla de la Corte. Fue aquí donde concibió el concepto de poema sinfónico que abrió el camino a compositores posteriores. El poema sinfónico en sí mismo era una nueva, elástica y revolucionaria forma de expresión musical. Ya fuesen los Preludios, la Sinfonía Fausto o Prometeo, esta era música del futuro y un buen ejemplo para un esforzado compositor de la época llamado Richard Wagner que más tarde encontraría en ella guía e inspiración para sus Tristan y Tanhäusser.Su producción en los años de Weimar aportó un rico caudal de obras para piano tales como la Sonata en Si menor, las Consolaciones, la Sonata Dante y otras, culminando en algunas de las piezas más poderosas escritas nunca para piano, punto álgido del periodo Romántico medio. Las Baladas, la Fantasía sobre Don Juan, las evocadoras Armonías Poéticas y Religiosas, los Conciertos de Piano, Totentanz (Danza de los muertos), los valses Mephisto y las divertidas y patrióticas Rapsodias Húngaras, se convertirían en joyas de la literatura pianística Romántica. Es interesante mencionar que, al contrario que otros, escogió expresar la más profunda esencia interior de los temas que trataba. En lugar de pintar con sonido sólo una imagen visual de las cosas, revelaría los aspectos más emocionales y soñadores que el lenguaje musical podía expresar mejor. Al hacer esto, sus trabajos ofrecen una variedad de texturas y timbres instrumentales más amplia, al mismo tiempo que elevan el tema de lo particular a lo universal.En Weimar, también inició una clase de piano que hizo surgir, a través de los años, algunos de los pianista más virtuosos del siglo. Tomó a muchos discípulos sin cobrar (entre ellos Han von Vulgo, Tausig, Saint-Saëns y d'Albert) de los que fue su gran inspirador y protector. ¿Tenía un determinado método de enseñanza?. Según muchos de sus estudiantes no "Nos enseñaba según nuestras necesidades particulares". En relación con la técnica, ponía el énfasis en la elasticidad e independencia de las articulaciones del cuerpo entre sí, y basaba la fuerza y belleza del sonido en ello. Eran típicas de él algunas frases como: "Las manos deben estar más suspendidas en el aire que pegadas a las teclas", o "Si quieres tocar Beethoven tienes que tener más técnica que la necesaria para tocar la pieza".Después de dejar su puesto en Weimar en 1858, debido a diferencias con círculos conservadores, se traslada a Italia durante un tiempo. Es en esos años en los que el hombre, en cuya juventud era famoso por sus escándalos y líos con las mujeres, toma una decisión drástica y a los 54 años solicita ingresar en el clero, recibe órdenes menores y se convierte en monje. Por entonces había establecido residencia en tres ciudades, Weimar, Budapest y Roma. Fue un elemento fundamental para la apertura del Conservatorio Nacional de Budapest del que fue elegido presidente. Fue también en esos años que tuvo éxitos con sus piezas religiosas tales como el Oratorio Elizabeth y la Misa. De forma altruista promovió las obras de otros compositores como Schumann, Wagner, Grieg, Smetana, Berlioz, Debussy, Saint-Saëns, Fauré y Borodin quienes obtuvieron de esta forma valiosas visiones artísticas de su propia creatividad gracias a este gran maestro del sonido.Como viejo maestro, componiendo en semi-retiro, escribió lo que hoy en día se consideran quizá sus más proféticas y rompedoras obras. Fue con piezas como Rève-nocturne, Nuages gris, Les jeux d’eaux à la Villa d'Este, Bagatelle Sans Tonalité y Unstern-Sinistre, que Liszt estableció las bases para los trabajos de Debussy y Shönberg, quienes harían florecer estas formas un siglo más tarde. Las futuras generaciones se beneficiaron enormemente de ello.Para poder comprender a Liszt uno debería conocer la era dorada de Balzac, Heinrich Heine, Victor Hugo, Dumas, George Sand y los demás héroes del periodo Romántico. La vida de Liszt fue por encima de todo una vida de incansable búsqueda de lo nuevo y lo desconocido en la música. Fue Sergei Rachmaninov quien dijo: "Si la palabra personalidad no existiese, se inventaría para Franz Liszt". Esa impresionante personalidad cambió el curso de la historia de la música y tuvo un profundo impacto en su desarrollo posterior. ¡Que el espíritu Lisztiano esté vivo en todo futuro pianista y músico!

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