Reino Unido

Mamma piangente, piangi pagliaccio!

Agustín Blanco Bazán
jueves, 14 de julio de 2022
Micheletto, Cavalleria y Pagliacci © 2022 by Tristram Kenton / ROH Micheletto, Cavalleria y Pagliacci © 2022 by Tristram Kenton / ROH
Londres, viernes, 8 de julio de 2022. Royal Opera House (ROH) en el Covent Garden. Cavalleria Rusticana, melodrama en un acto con libreto de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci. I pagliacci, drama en un prólogo y dos actos con libreto y música de Ruggiero Leoncavallo. Regie: Damiano Micheletto/reposición de Noa Naamat. Escenografía: Paolo Fantin. Seonjong Baek (Turiddu) Aleksandra Kurzak (Santuzza/Nedda), Dimitri Platanias (Alfio/Tonio), Aigul Akhmetshina (Lola), Elena Zilio (Mamma Lucia) Roberto Alagna (Canio), Egor Zhuravskii (Beppe/Arlequino), Mattia Olivieri (Silvio). Coros y orquesta de la ROH bajo la dirección de Antonio Pappano. Coproducción con la Opera Australia, La Monnaie Bruselas y la Ópera de Gotemburgo.
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En medio del preludio de Cavalleria se abre el telón para mostrarnos un Turiddu muerto y ensangrentado frente a la panadería de Lucia, su mamá. Enseguida aparece ésta con gestos de dolor grandilocuente y baña el cadáver con un llanto lo suficientemente fuerte para arruinar la audición del resto del preludio. El primer interrogante sin respuesta es cómo un director de orquesta puede permitir la intrusión de esta imbecilidad en la partitura.

La producción

Pero hay muchos mas problemas de regie provocados por uno de esos fallidos intentos de juntar las dos óperas en un mismo pueblo, como si Sicilia y la Calabria fueran lo mismo. La primera puerilidad es la colocación de posters anunciando I Pagliacci, al lado de la panadería. Con ello sólo se logra destruir algo importante teatralmente hablando, a saber, una expectativa o premonición a confirmar durante el desarrollo dramático, no al principio. El efecto es algo así aparecer con el cerdo que será el plato principal durante el cocktail de canapés que precede una cena formal. 

‘Cavalleria Rusticana’ de Mascagni. Antonio Pappano, dirección musical. Damiano Micheletto (reposición de Noa Naamat), dirección de escena. Londres, Royal Opera House en el Covent Garden, julio de 2022. © 2022 by Tristam Kenton.‘Cavalleria Rusticana’ de Mascagni. Antonio Pappano, dirección musical. Damiano Micheletto (reposición de Noa Naamat), dirección de escena. Londres, Royal Opera House en el Covent Garden, julio de 2022. © 2022 by Tristam Kenton.

Pero hay mas y peor: el Silvio de I Pagliacci  que trabaja en la panadería de Mamma Lucia, le regala un bonito chal rojo a Nedda que aparece por casualidad. El resto de Cavalleria se lo pasa Silvio amasando y poniendo pan en el horno y también Mamma Lucia descarga de vez en cuando su frustración pegándole sopapos a la masa fresca. Sobre el final, la vieja, siempre empeñada en actuar la partitura con una mímica exagerada, casi a lo Marcel Marceau, rechaza a Santuzza como diciéndole “¡cretina, tú le dijiste a Alfio que Turiddu andaba con su esposa.” 

Pero no se preocupe el público, porque en todo se arregla durante el interludio de I pagliacci: junto a la entrada del teatro donde actuará la troupe, vemos a una Santuzza confesándose con un cura que parece animarla a dar el paso decisivo: cuando Mama Lucia reaparece para rechazar nuevamente a Santuzza (siempre castigando furiosamente el piso con sus patas y un puño enarbolado), Santuzza le responde tocándose el vientre y mirando a la vieja como diciéndole: “Sí, sí, ¡llevo al hijo de Turiddu!” Es entonces que la sorprendida abuela junta sus manitas para llevárselas al corazón y enseguida las dos se retiran muy contentas, mientras Tonio se emborracha para consolarse de los cuernos que le puso Nedda.  

Una deficiencia fundamental de esta producción es la destrucción del importantísimo personaje de Mamma Lucia. Elena Zilio la canta bien pero sus histéricos aspavientos de cine mudo arruinan la propuesta de una madre y viuda que sabe, calla y acepta la realidad de represión, violencia y crimen de su tierra su tierra natal. Un problema adicional es creado por la decisión de reemplazar la iglesia por la panadería. Cuando Santuzza le dice que no puede entrar allí por sentirse “excomunicada,” los sobretítulos en inglés traducen deshonestamente que no puede hacerlo por estar “en pecado.” ¡Pero lo mas gracioso es que después entra, para cantar “Voi lo sapete o mamma” mientras la vieja le pega dale que da a la masa del pan!

Aleksandra Kurzak en ‘Cavalleria Rusticana’ de Mascagni. Antonio Pappano, dirección musical. Damiano Micheletto (reposición de Noa Naamat), dirección de escena. Londres, Royal Opera House en el Covent Garden, julio de 2022. © 2022 by Tristam Kenton.Aleksandra Kurzak en ‘Cavalleria Rusticana’ de Mascagni. Antonio Pappano, dirección musical. Damiano Micheletto (reposición de Noa Naamat), dirección de escena. Londres, Royal Opera House en el Covent Garden, julio de 2022. © 2022 by Tristam Kenton.

La supresión de la iglesia es reemplazada con una procesión de la Mater Dolorosa, ¡y ésto en el día de Pascua! ¿Cuanto aprenderán los directores de escena que no se pierden una para panfletear contra la Iglesia Católica a estudiar mejor los ritos de la religión que se empeñan en criticar? Pero el asunto no acaba aquí, porque resulta que la Dolorosa se transforma en carne y hueso para extender su brazo y condenar a una Santuzza que cae al suelo como fulminada. Este tipo de visiones y alucinaciones, muchas veces efectivos en otros estilos operísticos son de imposible aplicación al genero verista que por definición pide realidades externas, no fantasías neuróticas. El error se repite cuando el regisseur trata demostrarnos el alma de un Canio que no ha parado de tomar y que camina por el exterior del teatro viendo visiones de Nedda, Silvio y Tonio mientras en la sala se desarrolla el verdadero espectáculo. Para posibilitar estas continuas idas y venidas entre panaderías, camarines y escenarios de un teatro de provincia, la escenografía no para de girar. 

En síntesis: un carrusel de llantos, exageraciones y personajes empeñados en tirarse al piso para reafirmar un dramatismo estereotipado. Y algo que sabemos raramente resulta en ópera: personajes moviéndose constantemente sin parar un segundo siquiera para las arias reflexivas y siempre nublados por comparsas de todo tipo que se mueven constantemente. 

La versión musical 

Jonas Kaufmann, valerosamente decidido a cantar Turiddu y Canio, se agarró el COVID y canceló todo. Hasta último momento había anunciado que tal vez cumpliría con alguno que otro Turiddu, pero el COVID pudo mas que él. Y también Ermonela Jaho canceló Nedda por enfermedad. Por su parte Anita Rachvelishvili canceló Santuzza, bien en línea con otras cancelaciones anteriores debido, según un comunicado suyo a “dificultades después de mas de dos años de pandemia y un embarazo extremadamente difícil”.

Aleksandra Kurzak en ‘I pagliacci’ de Leoncavallo. Antonio Pappano, dirección musical. Damiano Micheletto (reposición de Noa Naamat), dirección de escena. Londres, Royal Opera House en el Covent Garden, julio de 2022. © 2022 by Tristam Kenton.Aleksandra Kurzak en ‘I pagliacci’ de Leoncavallo. Antonio Pappano, dirección musical. Damiano Micheletto (reposición de Noa Naamat), dirección de escena. Londres, Royal Opera House en el Covent Garden, julio de 2022. © 2022 by Tristam Kenton.

¡Pero no importa, porque allí estaba el matrimonio Alagna-Kurzak para salvar las funciones! Aleksandra Kurzak no es Callas, y por ello el resultado fue previsible: su Santuzza dejó mucho que desear por la fragilidad de su timbre y su inestabilidad de legato. Como Nedda estuvo bien: expresiva, ágil en la articulación y cristalina en el registro agudo.

La voz de Roberto Alagna se ha afirmado en impostación y densidad en camino de un registro dramático-spinto que  todavía no tiene. Es así que su Canio colocó excelentes agudos en la primera escena y el resto lo cantó con una voz de mordente firme y emisión de clarín, pero con color demasiado abierto. Al final de Vesti la Giubba sollozó burda y largamente mas que Gigli y, fatalmente, la partitura le ajustó cuentas en “No, Pagliaccio non son!” Aquí trompeteó gallardamente el comienzo pero los problemas comenzaron con el legato semi forte a partir de “Sperai, tanto il delirio accecato m'aveva,” El apoyo fue algo tembloroso y en el passaggio sforzando de “O meretrice abbietta,” el esfuerzo fue supremo e inseguro.

La mejor en las dos óperas fue Aigul Akhmetshina, una Lola de timbre robusto y cálido. ¿Cuándo la veremos mas en papeles principales? Bien asimismo el Arlequino de Egor Zhuravskii (Beppe/Arlequino) y Mattia Olivieri  como Silvio.

A despecho de esos sollozos aullantes que no debería haber permitido, Antonio Pappano dirigió con pulso seguro e intensa sensibilidad a la orquesta y coros de la casa, que estuvieron magníficos. 

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