Reino Unido

¡La Gioconda no sonríe!

Agustín Blanco Bazán
jueves, 21 de julio de 2022
Medcalf, La Gioconda © 2022 by Marc Brenner Medcalf, La Gioconda © 2022 by Marc Brenner
Grange Park (Inglaterra), jueves, 23 de junio de 2022. The Grange Park Opera. La Gioconda, ópera en cuatro actos con libreto de Arrigo Boito y música de Amilcare Ponchielli. Regie: Stephen Medcalf. Escenografía: Francis O’Connor. Coreografía: Sarah Fahie. Enzo Grimaldi: Joseph Calleja. La Gioconda: Amanda Echalaz. La Cieca, su madre: Elisabetta Fiorillo. Alvise Badoero, Jefe de la Inquisición: Marco Spotti. Laura, esposa de Alvise: Ruxandra Donose. Barnaba, espía de la Inquisición: David Stout. Orquesta Gascoigne bajo la dirección de Stephen Barlow.
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El 24 de junio de 1966 antes de ir a mi primera Gioconda en el Colón de Buenos Aires, pasé por el sanatorio donde estaba internado mi padre recuperándose de un postoperatorio aparentemente sin mayores problemas. Murió una hora después de mi llegada y La Gioconda quedó postergada, detrás del primer gran telón negro que cayó sobre mi vida, durante exactamente 56 años (menos un día). Sólo ayer me crucé por primera vez como espectador con la ópera de Ponchielli. “Imposible tomarla en serio” me había anticipado papá días antes de irse y sólo hoy puedo responderle: “No alcanzamos a hablar de la Gioconda pero, ¡qué razón tenías!”

De cualquier manera, la decisión de la Grange Park Opera de presentar este truculento operón en su festival de verano es típica del desafiante entusiasmo con esta empresa construyó un teatro en menos de un año en uno de esos maravillosos solares de jardín con casa señorial donde los nativos ingleses gustan combinar opera con picnic y una tarde de sol (si es que lo hay).

La producción fue buena, con trajes de época contrastando con un escenario de contornos abstractos: hay un decorado único consistente en una escalinata que funcionalmente se divide en dos segmentos que ocasionalmente se corren a los dos costados, y sobre los escalones un horizonte interrumpido por una enorme y estilizada tela de araña que ingenuamente nos insinúa la trama mortal tendida por Barnaba. Luego de una Danza de las horas de errática coreografía representativa de una masquerade veneciana (lo más flojo de la velada), una cabaretística cortina de dorado lamé se abre para mostrarnos el supuesto cadáver de Laura no en un catafalco mortuorio sino enredado en la tela de araña. ¡Y como araña se mueve Barnaba, tejiendo una trama imposible a lo largo de toda la velada!

La Gioconda de Amilcare Ponchielli. Stephen Barlow, dirección musical. Stephen Medcalf, dirección escénica. The Grange Park Opera, junio de 2022. © 2022 by Marc Brenner.La Gioconda de Amilcare Ponchielli. Stephen Barlow, dirección musical. Stephen Medcalf, dirección escénica. The Grange Park Opera, junio de 2022. © 2022 by Marc Brenner.

Durante los dos primeros actos dudé algo en darle la razón a papá: la narrativa es exhibicionista y grandilocuente, pero la música, sin ser mayormente inspirada, tiene momentos buenos. Ya desde el principio se notan de cualquier manera dos defectos aniquilantes. En lugar de progresar paulatinamente, la acción dramática aspira a alcanzar cimas de tensión a cada instante, y ésto en medio de insistentes lugares comunes alusivos a La Sereníssima. El segundo problema es que los personajes entran y salen sin mayor ton ni son, un poco como si los suyos fueran números de revista para exhibirse ante el público: uno se imagina a Ponchielli y Boito detrás de las bambalinas diciendo: “a ver Gioconda, vuelva a entrar! ¡Ahora váyase y deje que entre Laura! Ahora un corito y una danza antes de que empujemos a la Cieca!” Cuando Barnaba aparece en el primer acto para seducir a Gioconda, ésta lo rechaza y se va así nomás, dejando sola a su mamá ciega, que sin protección es asediada por la plebe que la acusa de brujería. Y durante toda la acción la Gioconda y su mamá entran y salen cuando les da la gana. A partir de la danza de las horas la trama comienza a deteriorarse hasta alcanzar el momento en que la advertencia de que ésta no es una ópera para tomársela en serio se hace carne: la Gioconda ha robado el presunto cadáver de Laura que adormecida con un somnífero se despierta para caer en los brazos de Enzo y escaparse con él. 

La Gioconda de Amilcare Ponchielli. Stephen Barlow, dirección musical. Stephen Medcalf, dirección escénica. The Grange Park Opera, junio de 2022. © 2022 by Marc Brenner.La Gioconda de Amilcare Ponchielli. Stephen Barlow, dirección musical. Stephen Medcalf, dirección escénica. The Grange Park Opera, junio de 2022. © 2022 by Marc Brenner.

Pero de cualquier manera: ésta es una ópera valiosísima para admirar con humor los límites del absurdo a que sólo el genero llamado ópera puede llegar. Ni el teatro, ni el cine, ni el ballet pueden en ésto igualar a la ópera, ese arte donde el drama y la parodia tantas veces no sólo conviven sin problemas, sino que hasta se alimentan en un promiscuo caldo de emociones de todo tipo tan expresivo del desorden imaginativo que anima nuestros sueños y emociones más diversas. ¿Y qué mejor ejemplo que La Gioconda? Tal vez es hora de honrar este pelmazo con una puesta surrealista capaz de expresar estas maravillosas incoherencias con que las operas flojas y ridículas saben reflejar nuestros mambos mentales.

La mayoría de los empresarios operísticos coinciden en que la mayor dificultad en la Gioconda reside en neutralizar una obra mediocre con un elenco de seis cantantes que tienen que ser todos buenos. En esta producción, digamos que los elegidos cantaron en general bien y, algo fundamental, con mucho arrojo y entusiasmo.

Y aquí va mi ranking de excelencia, comenzando por el primer premio para La Cieca de Elisabetta Fiorillo, robusta y bien apoyada en su registro vocal y masiva en su presencia de viejecita negra y desafiante en su candor de víctima que se resiste a dar demasiada pena.

La Gioconda de Amilcare Ponchielli. Stephen Barlow, dirección musical. Stephen Medcalf, dirección escénica. The Grange Park Opera, junio de 2022. © 2022 by Marc Brenner.La Gioconda de Amilcare Ponchielli. Stephen Barlow, dirección musical. Stephen Medcalf, dirección escénica. The Grange Park Opera, junio de 2022. © 2022 by Marc Brenner.

El segundo premio va para el Barnaba algo nasal pero frondoso en densidad de color y firme en canto legato de David Stout y el tercero para Ruxandra Donose, una Laura a veces cómicamente sexualizada en su vestuario, pero cálida y pareja en su línea de canto y su fraseo.

El cuarto premio se lo doy a la Gioconda de Amanda Echalaz. Su enorme voz progresó a veces en forma inestable y con tendencia a calar del registro medio al agudo pero lo cierto es que desbordó con un dramatismo de diva dispuesta a arrasar con todo. Sobre el final el regisseur se asustó de la obra y dejó sola a esta enloquecida protagonista, que así brindó lo que le salía del alma, desde un “Suicidio!” histriónicamente actuado hasta una inmersión total en la tarea de pelearse con Enzo, resucitar a Laura, despedirse de los amantes, tomar veneno y apuñalar a Barnaba.

A Joseph Calleja no me queda más remedio que ponerlo en quinto lugar: su registro es siempre amplio y de buen volumen pero el fraseo es descuidado y ahora está afectado por un vibrato que más que tal parece ser un constante temblor que fragmenta cualquier línea legato. Marco Spotti cantó un Alvise resonante pero errático en entonación y de actuación excesivamente acartonada.

La orquesta Gascoigne, un conjunto de buenos músicos agrupados bajo el nombre Bamber Gascoigne, el recientemente fallecido benefactor que donó a la propiedad al Grange Opera Festival, interpretó con intensidad solo moderada una partitura que Stephen Barlow debería haber enfatizado con mayor chispa y contraste.

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