Alemania

Bayreuth 2022

Walkiria sin fuego y con dos Wotan

Agustín Blanco Bazán
jueves, 4 de agosto de 2022
Schwarz, La walkiria © © 2022 by Enrico Nawrath Schwarz, La walkiria © © 2022 by Enrico Nawrath
Bayreuth, lunes, 1 de agosto de 2022. Festpielhaus. La walkiria. Primera jornada en tres actos de El anillo del nibelungo, con texto y música de Richard Wagner. Regisseur: Valentin Schwarz. Escenografía: Andrea Cozzi. Vestuario: Andy Besuch. Iluminación: Reinhard Taub. Dramaturgia: Konrad Kuhn. Elenco: Klaus Florian Vogt (Sigmund), Lisa Davidsen (Sieglinde), Georg Zeppenfeld (Hunding), Iréne Theorin (Brünhilde), Tomasz Konieczny (Wotan, 2do acto), Michael Kupfer-Radecky (Wotan, 3er acto). Orquesta del Festival de Bayreuth bajo la dirección de Cornelius Meister.
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El Wotan de Tomasz Konieczny se presentó en el gran living de su casa, donde se desarrolla el segundo acto de esta nueva Walkiria con voz robusta pero demasiado pastosa y oscura y ello le impidió proyectar un fraseo limpio, de esos en que las vocales balancean bien con las consonantes, que marcan con firmeza angular el desarrollo de cada frase. Su encontronazo con Fricka comenzó bien hasta que ¡ay!, se le ocurrió desplomarse displicentemente en una elegantísima Eams Lounge Chair cuyo respaldo cedió para precipitar al cantante al suelo. 

Konieczny actuó tan bien que nadie llegó a enterarse si este percance había sido algo inesperado o simplemente un acontecimiento más en una regie cada vez más errática: hizo como que estaba enojado porque no solo su esposa le fallara, sino también su sillón preferido. Y siguió cantando durante todo el acto. Antes de comenzar el tercero, un funcionario de los Festivales se presentó a anunciar que la caída había sido lo suficientemente seria como para requerir un reemplazo.

Es así que Michael Kupfer-Radecky se presentó con un Wotan magnífico por su firme impostación de garganta y una antológica claridad de fraseo, apoyada en un excelente balance de consonantes y vocales. Nada de apoyo en el paladar o emisión nasal y oscura, sino una declamación enfáticamente apoyada en buen mordente, proyectada con la ayuda de un timbre cálido y seguro en el canto legato. Sin duda, Kupfer-Radecky es un Wotan de primera elección no de reemplazo.

En lugar de tratar de esclarecer algunos interrogantes de su puesta para el Oro del Rhin, el regisseur Valentin Schwarz propuso nuevas ideas para la nueva Walkiria de Bayreuth. La primera escena se abre en una vivienda de Hunding (guardian de la casa de Wotan) que ha sido desvastada por la tormenta provocada por Donner el día anterior. Sieglinde está a punto de parir el hijo de no sabemos quién cuando recibe a Siegmund, moviéndose pesadamente, con piernas siempre abiertas y sufriendo dolores de cintura. El parto comienza durante un duelo entre este y Hunding. Como para ayudar, Wotan le baja las bragas a la madre, que lo rechaza como si se tratara de su ex violador. El duelo termina con un buen pistoletazo de Wotan para su propio hijo.

‘La walkiria’ de Wagner. Valentin Schwarz, dirección escénica. Cornelius Meister, dirección musical. Festival de Bayreuth 2022. © © 2022 by Enrico Nawrath.‘La walkiria’ de Wagner. Valentin Schwarz, dirección escénica. Cornelius Meister, dirección musical. Festival de Bayreuth 2022. © © 2022 by Enrico Nawrath.

Al comienzo del tercer acto, Brunhilde y Sieglinde aparecen con el recién nacido en brazos en el salón de belleza o sala de cirugía estética donde las walkirias se entretienen con lelo desparpajo. Y las dos heroínas cantan a un niño que va a nacer mientras se pasan de upa al que ya ha nacido.

También en el primer acto la musica va por un lado y la palabra por otro cuando la llegada de la primavera es escenificada como una ensoñadora excursión de Sieglinde y Siegmund a la casa donde crecieron juntos, y ¡allí los vemos, de niños jugando traviesamente cada uno su habitación!

El segundo acto comienza frente al ataúd blanco de Freia que no ha resistido el trauma del Oro del Rhin. A dos espectadores entusiasmados les pregunté quién estaba dentro del féretro blanco y no supieron responderme porque, ¿qué importa?, el féretro y las flores eran preciosas. Que adentro estaba Freia lo supe porque Schwarz decidió incluir un podcast disponible el día del estreno de cada una de las cuatro obras. Se trata de una mala pasada para quienes no tienen el smartphone necesario para conectar el ícono, pero ¿a quién le importa si la música es? Después de todo en esta producción se trata de mesmerizar al público con imágenes sugestivas junto a una música de fondo totalmente desquiciada de la palabra cantada.

‘La walkiria’ de Wagner. Valentin Schwarz, dirección escénica. Cornelius Meister, dirección musical. Festival de Bayreuth 2022. © © 2022 by Enrico Nawrath.‘La walkiria’ de Wagner. Valentin Schwarz, dirección escénica. Cornelius Meister, dirección musical. Festival de Bayreuth 2022. © © 2022 by Enrico Nawrath.

El final: después del conmovedor abrazo que ni siquiera Schwarz se animó a suprimir, Brunhilda deja solo a su padre y se retira con un Grane que aquí no es un caballo sino un sirviente. Y no hay fuego en este final que transcurre en el living de Wotan, cuya soledad Fricka consuela con un licorcito antes de darle el sombrero que seguramente lucirá como viajero errante en Siegfried. “¡Querido, ahora no queda más remedio que empujarte para que te vayas de viaje después de tantos desatinos!” parece decirle a su marido esta esposa que rehusa la instrucción de Wagner de desaparecer a lo grande después de confrontar al marido en el primer acto.

Cornelius Meister impuso algunos tiempos demasiado apresurados en el primer y segundo acto como para permitir esas pausas o titubeos a través de las cuales Hunding, Sieglinde, Siegmund, Wotan y Brunhilde articulan su premonitorio fraseo. Pero de cualquier manera su interpretación, sin ser extraordinaria, logró expresar el arrebatador lirismo de la partitura. Lo mejor fueron los dos primeros preludios y lo más flojo un “anuncio de la muerte” donde faltó la tensión in crescendo requerida para apoyar el fraseo de Siegmund y Brünhilde.

Entre los cantantes, y aparte de la excelente Fricka de Christa Meyer, se destacó la descomunal voz de Lisa Davidsen, una Sieglinde capaz de arrebatar en “Du bist der Lenz” y “Du hehrstes Wunder!” Pena que el volumen tiende al fortísimo y a desbordar algunas notas del registro medio para arriba.

Iréne Theorin, una cantante de cincuenta y nueve años ahora con algunas limitaciones, convenció de cualquier manera como una buena Brünhilde. Su “der diese Liebefue cantado con un legato algo tembloroso pero que esta gran artista supo transformar en una especie de trino palpitante y conmovedor. Klaus Florian Vogt cantó un Siegmund bien apoyado en emisión y de muy buen fraseo. El color de su timbre fue algo abierto y algo inseguro en el pasaje al registro alto y colocación de agudos, pero de cualquier manera logró una caracterización, conmovedora, en esta dislocada puesta donde Sigmundo no es amante sino hermano. Excelente en fraseo y bien timbrado estuvo el Hunding de Georg Zeppenfeld. Y cada walkiria supo cantar como una futura buena cantante wagneriana para roles más importantes. 

El público comenzó vivando histéricamente el primer acto, para parecer menos entusiasta luego del segundo. Y el final sin fuego mágico fue recibido con sonoras muestras de desaprobación que los responsables de la regie no recogieron porque, sabia o temerosamente, también en esta oportunidad decidieron no salir a confrontar a su público. 

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