Francia

Y otras, tan poco

Jesús Aguado
lunes, 8 de agosto de 2022
'Woman at Point Zero’ de Bushra el-Tur © 2022 by Jean Louis Fernandez 'Woman at Point Zero’ de Bushra el-Tur © 2022 by Jean Louis Fernandez
Aix-en-Provence, lunes, 11 de julio de 2022. Pavillon Noir. Woman at Point Zero. Bushra el-Turk, musica. Stacy Hardy, libreto basado en la novela ‘Woman At Point Zero’ de Nawal El Saadawi. Laila Soliman, puesta en escena. Bissane Al Charif, decorados y vídeo. Julia König, vídeo. Eli Verkeyn, vestuario. Loes Schakenbos, iluminación. Aida Elkashef, fragmentos de audio documental. Dima Orsho, Fatma. Carla Nahadi Babelegoto, Sama. Ensemble Zar: Hyelim Kim (daegeum), Milos Milivojevic (acordeón), Raphaela Danksagmuller (flauta de pico, cromorno, fujara, duduk, kaval), Chatori Shimizu (sho), Faraz Eshghi Sahraei (kamânche), Hanna Kölbel (violoncello). Kanako Abe, dirección musical.
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El día anterior había asistido a la experiencia Castellucci en el Stadium de Vitrolles, experiencia marcada por el exceso: localización lejana, despliegue de medios físicos, gran orquesta, ambición en la propuesta. Y resulta que en Pavillon Noir de Aix-en-Provence, curiosamente construido por el mismo arquitecto que el Stadium, un grupo reducido de intérpretes: dos cantantes y un grupo de cámara de instrumentos de todo el mundo, nos proporcionan una reflexión sobre la condición humana, (particularmente la femenina y por reflejo necesario la masculina) tanto o seguramente más profunda que la que nos planteaba la propuesta del día anterior.

Sama es una joven cineasta egipcia que ha conseguido permiso para rodar dentro de una cárcel de mujeres, tras las protestas de la primavera árabe. Una vez allí, algunas de las presas políticas le hablan de Fatma, y le dicen que hable con ella. Fatma al principio rehúsa colaborar, pero Sama consigue establecer un vínculo con ella compartiendo también parte de su historia. 

Fatma le habla de su infancia, de la violencia cotidiana de su padre contra su madre y contra ella y sus hermanos, del hambre, del miedo. De su esperanza cuando un tío paterno la lleva a la escuela, de su afán de aprender, del despertar de su conciencia como mujer. De cómo, tras morir sus padres y graduarse en el instituto, espera ir a la universidad pero su tío la vende como esposa a un hombre de más de sesenta años, que ejerce con ella la misma violencia que había visto ejercer a su padre contra su madre. De su huida, de cómo su tío (y su nueva mujer) le dicen que vuelva, ya que la misión de la mujer es obedecer y callar.

‘Woman at Point Zero’ de Bushra el-Tur. Kanako Abe, dirección musical. Laila Soliman, puesta en escena. © 2022 by Jean Louis Fernandez.‘Woman at Point Zero’ de Bushra el-Tur. Kanako Abe, dirección musical. Laila Soliman, puesta en escena. © 2022 by Jean Louis Fernandez.

De su huida definitiva, de su entrada en el mundo del trabajo sexual, al que entra sin ser muy consciente, pero en el que termina por encontrar su primera libertad: la económica. De su activismo por los derechos de las prostitutas y de la mujer en general. De su amor por un hombre que parece distinto, que participa en las mismas luchas que ella. De cómo descubre que solo ha sido un pasatiempo para él, y que se ha casado con la hija de una familia importante. De cómo vuelve a la prostitución, gana dinero y es libre, y de cómo un hombre, un proxeneta con contactos en las más altas esferas, intenta controlarla mediante amenazas. De cómo, el día que el hombre se cuela en su casa, lo mata. De cómo lo volvería a hacer mil veces. De cómo no habló en el juicio, sabiendo que su condena ya estaba dictada. De cómo se siente libre en la cárcel. De cómo todos vivimos en una cárcel, pero no todos lo sabemos. Al final, ante la insistencia de la cineasta de que intente apelar, un pequeño rayo de esperanza: “Tú eres la artista. Toma mi historia, haz algo hermoso con ella.”

La novela original, Women at point zero, de Nawal El Saadawi, se basaba en una investigación llevada a cabo por la autora, que había sido directora general en el Departamento de Educación Sanitaria en el Ministerio de Sanidad, para un ensayo sobre la salud mental de las mujeres egipcias. Allí conoció a Firdaus, una prostituta que había asesinado a su proxeneta y estaba condenada a muerte. Tras publicar su ensayo, la historia de Firdaus se le quedó tan marcada que escribió la novela sobre ella. La ópera hace apenas algunos cambios: la investigadora no es médico sino cineasta, los nombres están cambiados, y no se hace referencia a la pena de muerte.

‘Woman at Point Zero’ de Bushra el-Tur. Kanako Abe, dirección musical. Laila Soliman, puesta en escena. © 2022 by Jean Louis Fernandez.‘Woman at Point Zero’ de Bushra el-Tur. Kanako Abe, dirección musical. Laila Soliman, puesta en escena. © 2022 by Jean Louis Fernandez.

La música de Bushra el-Turk, compositora británica de ascendencia libanesa, se pone por completo al servicio de la palabra. Lo fundamental es el diálogo de las dos mujeres, y su dos voces vuelan sin esfuerzo por una vocalidad que recordaba por momentos a Britten, y no solo por el uso del inglés, sino por su facilidad a la hora de enlazar frases de gran belleza musical sin perder un ápice de comprensibilidad. Las dos cantan con amplificación, y en ciertos momentos eso, junto a los efectos sonoros grabados, voces de mujeres contando sus propias historias en árabe, efectos vocales hechos por los instrumentistas, le daba un cierto aire de musical contemporáneo que hacía que aún resultara más cercano. 

Mentiría si dijera que conocía muchos de los instrumentos utilizados, pero todos los intérpretes estuvieron magníficos creando un gran tapiz entre oriental y occidental, entre lo contemporáneo y lo tradicional árabe. Suelo ser muy escéptico con estas fusiones, pero confieso sin ambages que la obra de Bushra el-Turk me convenció y me emocionó a partes iguales. Con no demasiados medios se pueden conseguir resultados espléndidos. Un magnífico espectáculo. 

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