Austria

Salzburgo 2022

El universo de Bartók y los xilófonos de Orff

Agustín Blanco Bazán
viernes, 26 de agosto de 2022
Castellucci, El castillo de Barba Azul © 2022 by SF / Monika Rittershaus Castellucci, El castillo de Barba Azul © 2022 by SF / Monika Rittershaus
Salzburgo, sábado, 20 de agosto de 2022. Felsenreitschule. El castillo de Barba Azul, ópera en un acto con libreto de Béla Balázs y música de Béla Bartók. Regie, escena, vestuarios e iluminación: Romeo Castellucci. Coreografía: Cindy Van Acker. Dramaturgia: Piersandra Di Matteo. Elenco: Mika Kares (Barba Azul), Ausrine Stundyte (Judith), Helwen Rasker (Prólogo). 2. De temporum fine comoedia, Vigilia con texto y música de Carl Orff. (Versión de 1981) Nadezhda Pavlova, Taxiarchoula Kanati, Frances Pappas, Irini Tsirakidis (Mezzosoprano), Helena Rasker (Contralto). MusicAeterna Choir, Salzburger Festspiele und Theater Kinderchor y Gustav Mahler Jugendorchester bajo la dirección de Teodor Currentzis
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La idea de combinar en una sola velada El castillo de Barba Azul con De tempo fine comoedia perjudica la valoración de la obra de Orff, que hoy suena francamente obsoleta frente a la intemporal vitalidad de la de Bartok. De cualquier manera, ambas quedan entre las mejores producciones del Festival de Salzburgo gracias a la puesta de Romeo Castellucci y la vibrante dirección orquestal de Teodor Currentzis al frente de la Gustav Mahler Jungendorchester.

Para El Castillo de Barba Azul Castellucci tapó todo el fondo de galerías medievales de la Felsenreitschule con un enorme telón negro, y concentró fundamentalmente la iluminación en unas escasas estructuras de forma cabalística encendidas en fuego. Con ello la opresiva atmósfera del protagonista (¡el castillo mismo!) se impuso implacablemente sobre dos seres en busca uno del otro como forma de encontrarse a sí mismos.

Sin otros elementos de escenografía que el negro y el fuego, la regie de personas se focalizó exclusivamente en Judith y Barba Azul, que personificaron en sus propios cuerpos un audaz juego de búsqueda y descubrimiento. Cada “puerta” correspondió a miradas, apasionados y a la vez hesitantes besos y abrazos alternados con separaciones y estremecimientos individuales.

Mika Kares, contribuyó con un Barba Azul de voz de descomunal efecto: pastosa y a la vez clara, resonante en proyección y calma e incisivamente articulada. Gracias a las instrucciones de Castellucci su actitud de aparente pasividad y a la vez incitadora agresividad frente a Judith alcanzó un histrionismo difícil de igualar.

'El castillo de Barba Azul' de Bela Bartók. Teodor Currentzis, dirección musical. Romeo Castellucci, producción escénica. Festival de Salzburgo 2022. © 2022 by SF / Monika Rittershaus.'El castillo de Barba Azul' de Bela Bartók. Teodor Currentzis, dirección musical. Romeo Castellucci, producción escénica. Festival de Salzburgo 2022. © 2022 by SF / Monika Rittershaus.

La Judith de Ausrine Stundyte se confrontó … ¡no! más bien se enroscó en Barba Azul con una interrogación implacable en su desafío y determinación. Como éste es un rol que requiere una tesitura más grave, Stundyte debió luchar en registro medio-bajo con algunas frases que salieron algo veladas. Pero las notas altas emergieron triunfantes en momentos como ese gran agudo salido de la nada al comienzo de la quinta puerta, en un pasaje que también reveló la capacidad de Currentzis para producir esa diáfana luminosidad en esta obra siempre al acecho en medio de las sombras.

Como siempre ocurre en su caso, Currentzis se tomó todo el tiempo que quiso para desarrollar su versión, pero en ningún momento su constante desafío de parsimonia e intensidad naufragó en falta de tensión.

El Festival de Salzburgo estrenó la primera versión escénica de De temporum fine comoedia (La Comedia del fin de los tiempos) en 1973 bajo la dirección de Herbert von Karajan y con regie de August Everding y no he logrado descubrir otra puesta hasta esta reposición salzburguense. La narrativa de esta cantata es atractiva. Después que las sibilas anuncian el fin de los tiempos (1er movimiento), los anacoretas se empecinan en rechazar las profecías de un infierno eterno (2do movimiento) y el Dies Illa final comienza con un Kyrie de rechazo a Lucifer, que inesperadamente aparece para arrepentirse y con ello redondear un trabajo de Creación sin distopías apocalípticas.

'De temporum fine comoedia' de Orff. Teodor Currentzis, dirección musical. Romeo Castellucci, producción escénica. Festival de Salzburgo 2022. © 2022 by SF / Monika Rittershaus.'De temporum fine comoedia' de Orff. Teodor Currentzis, dirección musical. Romeo Castellucci, producción escénica. Festival de Salzburgo 2022. © 2022 by SF / Monika Rittershaus.

Pero el expresionismo de los persistentes ritmos orffianos se perjudican por una obsesión repetitiva que termina aburriendo a muerte. Tal vez sería importante preparar una nueva versión que reduzca la obra de su hora y pico actual a 30 minutos a ver si con ello mejora. Otro problema es la pretenciosidad de un libreto que combina frases del griego antiguo con el latín y el alemán, muchas de ellas proclamadas con una grandilocuencia de púlpito de orador histérico.

De cualquier manera, Currentzis se tomó en serio el balance entre una percusión agotadoramente predominante y algunas conmovedoras intervenciones de los vientos, los violines y los chelos. Y Castellucci y Van Acker coreografiaron un aquelarre de suprema agilidad de movimiento y plasticidad. Excelentes los solistas y el coro.

El final fue magnífico. Lucifer aparece con una túnica negra que se quita para mostrar otras graduadas hasta el blanco, mientras repite su arrepentimiento. Sus suaves contorsiones postreras, verdaderamente de liberación después de siglos y siglos de conflicto sin sentido, sincronizan con los acordes finales en una bellísima consolidación de música y artes plásticas. 

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