Recensiones bibliográficas

Das Mainzer Römische Theater

Juan Carlos Tellechea
viernes, 26 de agosto de 2022
Das Mainzer Römisches Theater © 2022 by Michael Bonewitz Das Mainzer Römisches Theater © 2022 by Michael Bonewitz
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La antigua Mogontiacum, hoy Maguncia (Mainz, en alemán), fue una de las metrópolis romanas más importantes del Rin, sobre todo en los siglos I y II d.C. El castellum situado en la colina sobre la desembocadura del Rin y el Meno dominaba la llanura fluvial, y a sus pies se encontraba una floreciente ciudad comercial que, sin duda, estaba formada por una mezcla multicultural de celtas, romanos, probablemente comunidades de judíos llegados con las legiones romanas, tribus germánicas, galos, así como soldados procedentes de todos los rincones del vasto Imperio Romano.

Hoy en día, innumerables hallazgos siguen dando testimonio de la riqueza e importancia de la cannaba de Mogontiacum, que continuó su expansión a lo largo de esas centurias, pero nunca consiguió alcanzar el estatus de colonia romana, como Colonia o Tréveris.

En primer término, el antiguo Teatro Romano situado bajo la ciudadela, el cenotafio de Druso en la colina, pero también las monedas de oro, la columna de Júpiter, la calle de las tumbas, el barrio de los artesanos y comerciantes (la Via Appia local, situada en la actual Beethovenplatz, plaza de Beethoven) y la Venus de Maguncia o, más recientemente, las finas vajillas y ánforas romanas encontradas en la histórica aduana del puerto fluvial de Mogontiacum.

El Teatro Romano, una de las reliquias más importantes de la ciudad, fue el mayor escenario de su género al norte de los Alpes. El periodista y cronista de la ciudad, Bernd Funke, quien ha seguido los trabajos arqueológicos durante décadas es autor de un interesante libro titulado Das Mainzer Römische Theater. Theatrum quo vadis? Fund, Erforschung und Bewahrung (El Teatro Romano de Maguncia. ¿Theatrum quo vadis? Descubrimiento, investigación y conservación), publicado recientemente por la editorial Bonewitz, de Bodenheim (sureste de Maguncia).*

El volumen reúne análisis, crónicas, comentarios y ensayos de la directora del Departamento Estatal de Arqueología, Dra Marion Witteyer, del subdirector de esa dependencia de la Dirección General del Legado Cultural de Renania-Palatinado, Jens Dolata, de la historiadora Dra Laura Müller, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, del presidente de la iniciativa civil Initiative Römisches Mainz, Dr Christian-Friedrich Vahl, de la artista plástica y conservadora profesora Valy Wahl, y del ex director del Departamento de Cultura y Educación de la ciudad de Maguncia, Peter Krawietz.

Arte escénico

Los registros antiguos muestran que Maguncia tenía un teatro en la primera mitad del siglo I d.C. Sin embargo, ese teatro no es idéntico al actual. Quizá solo se conserven pequeños restos de un primer edificio destinado a representaciones teatrales. También se asocia a éste un bloque de cornisa decorado con motivos pictóricos que data de la época del emperador Augusto encontrado en el lugar.

Debido a su proximidad con el cenotafio en honor a Druso, fundador de Maguncia (años 13 / 12 a.C.), fallecido prematuramente a los 29 años, tras un grave accidente en algún lugar entre los ríos Rin y Saale, mientras cabalgaba de regreso de una campaña de sometimiento y destrucción de tribus germanas (en el año 9 a.C.), se supone que el teatro también estaba relacionado con las conmemoraciones anuales en su homenaje. El monumento funerario fue construido en el siglo I por los soldados romanos que sirvieron a las órdenes de aquel militar de gran prestigio y popularidad, con el auspicio del emperador Augusto,.

Druso, casado con Antonia, hija menor de Marco Antonio y de Octavia (hermana de Augusto), padre de Germánico y de Livila, así como hermano de quien en el año 14 d.C se convertiría en el emperador Tiberio, quedaría conectado por diversos lazos familiares, matrimonios y adopciones a la célebre e influyente dinastía Julio-Claudia.

Esos festejos sobrevivieron a la Antigüedad y más tarde se ampliaron con las celebraciones por su hijo Germánico  (padre de Calígula, abuelo por parte materna de Nerón, y hermano de Claudio) quien se encumbraría como uno de los más grandes generales de la historia de Roma. Durante las fiestas, Maguncia fue en cierto modo un lugar de peregrinación política con numerosos invitados del extranjero. El teatro romano fue no solo un lugar donde se llevaban a escena aquellas tragedias y comedias clásicas grecolatinas, sino también donde se celebraban reuniones ceremoniales.

Construcciones

En el siglo II/III la ladera del que siglos más tarde se denominaría el monte de Santiago carecía de un edificio teatral. En su lugar, había residencias, que fueron abandonadas a más tardar durante la erección del segundo teatro. Se construyó en la Antigüedad tardía, según los hallazgos de restos de materiales de mortero cocidos (los romanos utilizaban piedras volcánicas, cal y agua para su hormigón) y los ladrillos estampados, no antes del año 310 d.C. No se puede discernir por el momento un motivo especial o un contexto concreto para el nuevo edificio. Al parecer, Maguncia seguía siendo una ciudad viva en la que todavía merecía la pena invertir.

Una característica especial de este teatro es su método de construcción con un enclavamiento regular de ladrillos, es decir, capas continuas de losas de ladrillo entre las capas de hormigón y piedra. A finales del siglo IV o principios del V, el teatro había perdido su función real. El gran número de monedas encontradas sugiere que la estructura servía ahora como una especie de bastión. En la Edad Media, las subestructuras bajo los asientos del público estaban parcialmente enterradas.

Al igual que en las catacumbas cristianas en Roma, se colocan en ese entonces allí las tumbas de los monasterios de los alrededores (verbigracia del monasterio Benedictino de Jakobsberg, monte de Santiago). En el siglo XVII, las ruinas del teatro fueron finalmente alteradas considerablemente por la construcción de fortificaciones y finalmente desaparecieron por completo bajo tierra. Nada de esto puede verse en ninguna de las primeras representaciones de la ciudad de Maguncia. Por ello, no es de extrañar que en 1884 los muros descubiertos no se interpretaran como restos de teatro.

Teatro de la ciudad de Maguncia

Los teatros formaban parte del equipamiento urbano de las ciudades romanas, y así fue también en Maguncia. El teatro estaba situado en la ladera del citado monte de Santiago, cerca de la actual ciudadela. Fue descubierto en 1884 durante la construcción de la nueva línea ferroviaria.

Sin embargo, en ese momento no se podían interpretar los enormes restos del edificio. Esto solo fue posible décadas más tarde, cuando los muros radiales se hicieron visibles durante la construcción de la carretera en 1914 / 1916, un método común para erigir las vigas de soporte de las filas de asientos del auditorio.

Incluso el tamaño podía reconstruirse en ese momento. Con un diámetro del área de 116 metros y una anchura de 42 metros, el teatro de Maguncia es uno de los mayores complejos del Imperio Romano. Puede acoger a más de 10.000 espectadores. Sin embargo, pese a su magnificencia, el teatro fue olvidado por completo, hasta que se lo redescubrió en 1997 por el Departamento Estatal de Arqueología de Maguncia.

Dado que los planes de medidas de construcción de mayor envergadura incluían una amplia intervención en el suelo de la ladera, dicho Departamento realizó un corte de búsqueda para probar la existencia del teatro, lo que reveló el buen estado de conservación en el que se encontraba todavía la estructura. Finalmente, el entusiasmo fue tan grande que las clases de los colegios y los habitantes de Maguncia se sentían orgullosos por fin de tener su gran teatro romano propio.

Rescate

En su libro de 192 páginas con bellas ilustraciones, Bernd Funke analiza el fascinante desarrollo de este imponente teatro, presenta a los arqueólogos que han trabajado en su descubrimiento y en sus excavaciones, e intenta esbozar vías para conservar este testimonio único y salvarlo de su completa destrucción.

De hecho, el mayor teatro romano de Maguncia ya ha sido excavado dos veces en los últimos 120 años. En la primera oportunidad, duran la agitación de la Primera Guerra Mundial, no hubo ni el suficiente interés del público ni los medios financieros, por lo que el teatro volvió a caer literalmente en el olvido. El historiador del arte y filólogo Ernst Neeb fue quien identificó en aquella época algunos muros del escenario del teatro.

Cuando el entonces arqueólogo estatal, el Dr Gerd Rupprecht, volvió a dar con los restos del teatro romano en 1997, su redescubrimiento desató la referida ola de entusiasmo. Innumerables ayudantes y voluntarios, arqueólogos y patrocinadores sacaron con sus propias manos a la superficie los restos de la reliquia romana.

El futuro

Pero, los responsables de la ciudad se preguntan: ¿qué hacer con estas ruinas? ¿Conservarlas? ¿Reconstruir sus piezas? ¿Techar el solar o volver a sepultar todo de nuevo?

Marianne Grosse, jefa del Departamento de Cultura y Construcción de Maguncia en la presentación del libro:

Hemos trabajado mucho en el desarrollo del teatro romano en los últimos años. (…) Este año lanzaremos un concurso sobre cómo podemos preservarlo mejor en el futuro. Aunque la ciudad de Maguncia no ganó la licitación para la Muestra de jardinería del estado federado de Renania-Palatinado, quiere poner en práctica partes de su concepto para esa muestra y continuar con las mejoras previstas en la zona sur, la ciudadela, su casco antiguo y el gran teatro romano.

Iniciativa civil

El volumen documenta también el compromiso de la sociedad civil de Maguncia con este legado romano tan especial. La Initiative Römisches Mainz (IRM), en particular, está impulsando una presentación atractiva. En su contribución, su presidente, el médico y cirujano cardíaco profesor Dr. Christian-Friedrich Vahl, describe el teatro como una herida abierta, porque no es presentada de la forma adecuada a su importancia. Los cimientos del teatro romano han sido descubiertos, pero sigue siendo un tesoro no desenterrado.

Stefan Schmitz, mecenas de la ciudad y editor del libro:

Una presentación adecuada hará que la ciudad de Maguncia sea visiblemente más atractiva y que nuestro gran pasado histórico vuelva a ser mucho más vívido para muchos ciudadanos y, sobre todo, para las generaciones futuras.

En el prólogo del libro, el alcalde de Maguncia, Michael Ebling agradece a los numerosos ciudadanos de Maguncia que han puesto todo de su parte para descubrir y renovar el teatro. Sobre todo, el patrocinador de Maguncia, Stefan Schmitz, cuyo apoyo ha impulsado y hecho posible medidas en muchos ámbitos de nuestra ciudad, incluida la publicación de este libro.

El autor, Bernd Funke, aspira a que se produzcan impulsos que hagan reflexionar para salvar el Teatro Romano y considera que la ciudad tiene una responsabilidad gracias a sus actuales burbujeantes ingresos fiscales:

Ahora deben producirse acciones para salvar el teatro escénico, y en este libro hay muchas sugerencias para ello.

(Sin citarlas expresamente, Funke se refiere a las abundantes recaudaciones hacendísticas provenientes de la empresa Biontech, que desarrolló la vacuna contra el coronavirus junto con el laboratorio estadounidense Pfizer, y que tiene su asiento central en Maguncia, sugestivamente...en el nº 12 de  An der Goldgrube (En la mina de oro).

El director de la editorial que publica el libro, Michael Bonewitz, agradeció a todos los colaboradores, especialmente al autor Bernd Funke por su meticuloso trabajo, al benefactor Stefan Schmitz por su importante apoyo y, por último, al Dr. Gerd Rupprecht por redescubrir el teatro escénico romano y por su compromiso de muchos años con el proyecto.

Más de dos décadas después de la segunda excavación de los restos del Teatro Romano de Maguncia (Mainz) crece el deseo de presentar la antigua estructura semicircular de forma más adecuada que antes. En el libro la arqueóloga Dra. Marion Witteyer escribe que después de todo, la conservación de este edificio único merece que sean desplegados todos los esfuerzos posibles.

Notas

Bernd Funke, «Das Mainzer Römische Theater. Theatrum quo vadis? Fund, Erforschung und Bewahrung», Bodenheim: Michael Bonewitz Verlag, 192 Seiten. ISBN 9783981843873

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