España - Galicia

Estrellas y satélites

Maruxa Baliñas
viernes, 30 de septiembre de 2022
Gala Lírica 2022 de Amigos de la Ópera de A Coruña © 2022 by Alfonso Rego Gala Lírica 2022 de Amigos de la Ópera de A Coruña © 2022 by Alfonso Rego
A Coruña, sábado, 10 de septiembre de 2022. Teatro Colón. Gran gala lírica LXX aniversario de Amigos de la Ópera de A Coruña. Angela Meade (soprano), Borja Quiza (barítono), Veronika Dzhioeva (soprano), Luiz Ottavio Faria (bajo), Moisés Marín (tenor). Coro Gaos (Fernando Briones, director). Obras de Rossini, Donizetti, Boito, Verdi, Cilea, Saint-Saëns, y Catalani. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Miguel Pérez Sierra, director musical.
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No es fácil para ninguna asociación cumplir 70 años, y Amigos de la Ópera de A Coruña lo ha conseguido. Eso significa una larga historia, con momentos brillantes y otros no tanto, pero siempre con la fidelidad y empeño de tantos aficionados que desde una esquinita de España han querido ser operófilos a pesar de las circunstancias no siempre fáciles. 

Ahora que viajar es tan sencillo y no demasiado caro, el Liceo y el Teatro Real -junto a otros muchos teatros españoles presentan una programación bastante amplia (aunque no siempre accesible por precio y calendario, ¿para cuándo un Teatro Real -financiado por todos los españoles- que no cierre sistemáticamente en vacaciones, puentes, etc. dificultando la asistencia del público no madrileño?) es fácil olvidar las dificultades que hasta no hace tantos años presentaba ser aficionado a la ópera fuera de unas pocas grandes capitales. 

Gala Lírica 2022 de Amigos de la Ópera de A Coruña. © 2022 by Alfonso Rego.Gala Lírica 2022 de Amigos de la Ópera de A Coruña. © 2022 by Alfonso Rego.

Por eso esta gala debía haber sido una gran ocasión para celebrar y no lo fue. No hubo 'ceremonia': ni discursos, ni vídeos de adhesión, ni participación de aficionados veteranos, ni recuerdo de la historia. Sólo un homenaje inicial al recientemente fallecido Antón de Santiago (1944-2022), un crítico local y profesor de canto del conservatorio de A Coruña, amén de veterano socio y frecuente colaborador de Amigos de la Ópera de A Coruña, facetas estas que creo que ni se mencionaron. 

Tampoco se convocó a cantantes especialmente vinculados a A Coruña y a Amigos de la Ópera, sino a aquellos que 'estaban a mano'. Tanto Veronika Dzhioeva como Moisés MarínLuiz Ottavio Fariaal igual que el director musical de la gala, José Miguel Pérez Sierraestaban participando en los ensayos de la ópera Norma que se presentaba desde el 22 de septiembre. Por su parte Angela Meade, Borja Quiza, Mónica Redondo y nuevamente Luiz - Ottavio Faria y Moisés Marin, habían cantado en la otra ópera -en este caso en versión concierto- de la presente temporada, La forza del destino, apenas una semana antes (el 3 de septiembre). O sea, todos los cantantes de la gala participaban o habían participado en las dos óperas de la temporada. 

Gala Lírica 2022 de Amigos de la Ópera de A Coruña. © 2022 by Alfonso Rego.Gala Lírica 2022 de Amigos de la Ópera de A Coruña. © 2022 by Alfonso Rego.

Con estos mimbres podía haber sido una gala maravillosa o simplemente de relleno y algo hubo de las dos cosas. Ángela Meade fue maravillosa, pero como pasa en este tipo de galas cantó poco para lo que los aficionados hubiéramos deseado: solamente 'Quel sangue versato' de Roberto Devereaux de Donizetti, 'Ebben? ne andrò lontana' de La Wally de Catalani (que cerraba el concierto) y un número de conjunto al principio, 'Dunque ingrata' de Ricciardo e Zoraide de Rossini (compositor que ocupó casi toda la primera parte, quizá como homenaje a Zedda, tan vinculado a A Coruña)

Todos los que hayan tenido el placer de escucharla confirmarán su voz preciosa y potente, sus dinámicas variadas y la agilidad de sus ornamentaciones vocales, pero sobre todo su expresividad y capacidad de emocionar. Personalmente su aria de Roberto Devereaux me pareció lo mejor de toda la gala y su 'Ebben? ne andrò lontana' de La Wally me puso -y no fui la única- al borde de las lágrimas. 

La otra soprano presente -que cantaría el papel de Norma unos días después- no lo tuvo fácil porque es francamente arriesgado compartir escenario con Meade. Pero también me interesó mucho. A Veronika Dzhioeva se le encomendó otro Rossini, en concreto el dúo 'Perchè mi guardi e piangi' de Zelmira de Rossini (bellísimo, casi me recordaba el 'Soave sia el vento' del Cosí), y un clásico, 'Ecco, respiro appena .. Io son l'umille ancella' de Adriana Lecouvreur de Cilea. La voz no es tan potente como la de Meade, le sobra vibrato y en el registro grave mostró un par de veces un timbre diferente, bastante más feo. A cambio tiene musicalidad, capacidad expresiva y una voz muy bella por momentos. También ella fue muy aplaudida. 

La tercera mujer, Mónica Redondo (La Alcarria, 1996), contralto -en su página web se presenta como mezzosoprano, lo que me parece más ajustado-, fue una agradable sorpresa. Cantó en el número inicial de 'Dunque ingrata' de Ricciardo e Zoraide de Rossini junto a Meade y Moisés Marín, y luego con Dzhioeva el dúo de 'Perchè mi guardi e piangi' de Rossini, y en ambos casos no desmereció en absoluto de sus acompañantes, lo que para una cantante joven y sin demasiada experiencia todavía es un gran augurio. En solitario sólo tuvo un aria, 'Amour! Viens aider ma faiblesse' de Sansón y Dalila de Saint-Saëns, penúltima pieza de la gala (¿no debería haber sido Dzhioeva?) que interpretó con solidez y soltura, aunque tiene que mejorar su proyección porque si bien en el Teatro Colón (845 butacas en total, 521 en platea) no tuvo problemas, creo que se quedaría escasa en un teatro de ópera más amplio. Recibió muchos aplausos y algunos bravos. 

La parte masculina quedó mucho más deslucida y la responsabilidad principal fue de Moisés Marín, el único tenor de la gala. Unos días después, cuando cantó como Pollione en Norma, no me decepcionó tanto, pero en la gala no tuvo su noche. Participó en el 'Dunque ingrata' con Meade, Redondo y el Coro Gaos, y fue totalmente incapaz de contestar a las frases de Meade. Su voz no es especialmente bonita -algo mejor en el registro grave- y aunque al calentar se notó cierta mejora (el aria 'Eccomi a Voi' de La Donna del Lago de Rossini, su segunda intervención, sonó casi discreta) no está en condiciones de participar en una gala así, sobre todo teniendo que enfrentarse a cantantes tan superiores a él. Tiene además una costumbre desagradable, cuando no se siente seguro, grita -eso que se llamaba 'un tenor valiente' en las críticas de principios y mediados del siglo XX- y precisamente en ff es cuando se descontrola más técnicamente y falla la afinación. 

El mejor cantante masculino fue el bajo brasileño Luiz Ottavio Faria, con un 'Son lo spirito che nega' de Mefistofele de Boito, donde no sólo nos encandiló con su voz profunda y afinación impecable sino que además hizo unos silbidos impresionantes que oían en todo el teatro. La voz no es muy potente -los agudos resultan bastante escasos- pero la usa bien, y el resultado final hubiera sido aún mejor si el director musical, José Miguel Pérez Sierra no lo hubiera tapado en algunos momentos. 

El barítono Borja Quizá, formado en A Coruña, no podía faltar y como siempre se ganó al público. No es una voz excepcional, su enfoque es más efectivo que sutil, tiene algunos defectos ... pero actúa y canta, hace que el público se implique en la obra y disfrute (incluso le interrumpieron con aplausos en mitad de su aria), y al final -aunque a lo mejor no sea justo- apetece más colocarlo entre las 'estrellas' que en el apartado de 'satélites'. Sólo cantó el 'Son io, mio Carlo' de Don Carlo de Verdi que terminó brillantemente -aunque cantó a solo, porque no tuvo tenor-, y participó destacadamente en el bis final, el 'Va pensiero' de Nabucco.  

Quedan dos apartados importantes y que fueron decepcionantes. El Coro Gaos, que intervenía en varios de los números además de hacer en solitario 'L'Asia in faville è volta' de Aureliano en Palmira de Rossini y 'Patria oppressa' de Macbeth de Verdi, no cometió errores pero aburrió, lo que casi es peor. Estaban bien ensayados pero no bien dirigidos, y desaprovecharon sus números de lucimiento, especialmente en Macbeth donde no se vió a unos refugiados desesperados o rebeldes sino pasivos e indiferentes ante su destino. Cuando como único bis del concierto se ofreció el 'Va pensiero', tras un discurso típico y tópico sobre los "pueblos que sufren", destacadamente Ucrania, y considerando este coro "un himno de paz", me pregunté -supongo que como otros muchos entre el público- si no hubiera sido mejor darle un poco más de emoción a 'Patria oppressa' con su dramático texto, tanto o más apropiado para la ocasión. 

La OSG es siempre una gran orquesta, pero con el paso de los años ha adquirido la capacidad de toda buena orquesta de 'desconectar' cuando el director no les exige o -como sospecho que pasaba en esta ocasión- ni siquiera les dirige. El 'Intermezzo' de Adriana Lecouvreur, ya en la parte final de la gala, me dejó totalmente indiferente: todo en su sitio y nada más. Sólo al llegar a casa tomé conciencia de qué iba este intermezzo y del dramatismo de la escena, o sea, que no era una simple música 'de sala de espera' como hacía suponer lo escuchado. La 'Sinfonía' de Aureliano in Palmira de Rossini con la que se abrió esta gala sonó bastante mejor: no en vano la OSG trabajó mucho con Alberto Zedda y saben hacer Rossini en cualquier circunstancia, buena o mala (supongo que esos desagradables contrastes p-ff que hacían recordar la Sorpresa de Haydn fueron un capricho personal de Pérez Sierra). 

Aunque sea salirse un poco del ámbito de esta crítica, no me resisto a comentar que la OSG se presentó con un nuevo concertino, Pedro Rodríguez, un violinista coruñés que ya perteneció a la Orquesta Joven de la OSG, se fue a ampliar estudios en la Hochschule für Musik und Theater de Múnich, la Escola Superior de Música de Catalunya y la Indiana University Jacobs School of Music en EEUU y en esta temporada es concertino invitado de la orquesta. 

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