Alemania

Krefeld 2022

El fantástico legado de Heinrich Band

Juan Carlos Tellechea
martes, 11 de octubre de 2022
Santiago Cimadevila © 2022 by Fope Schut Santiago Cimadevila © 2022 by Fope Schut
Krefeld, domingo, 18 de septiembre de 2022. Fabrik Heeder, Studiobühne 1. Santiago Cimadevilla, bandoneón, y Stephen Meyer, violín. Programa: Juan Pablo Jofre, “Como el agua“. Carlos Gardel, “El día que me quieras“. Astor Piazzolla, “Bruno y Sarah“, “Ave María“, “Oblivion“ (arreglos Jungeun Kim). Ramio Gallo, “Vigilia“ (violín solo). Heinrich Band, “Fantasía nº 2“. Claude Debussy, “Beau Soir“. Gerardo Jerez Le Cam, “Un agujero en el cielo“. Lucio Demare, „“Malena“ (arreglos de Claudio Constantini). Concierto final del 15º Festival de Bandoneón de Krefeld. Organizador: Oficina de Cultura de la ciudad de Krefeld. 100% del aforo.
0,0008761

El 15º Festival de Bandoneón de Krefeld fue clausurado esta tarde con un extraordinario concierto ofrecido por dos músicos virtuosos: el bandoneonista Santiago Cimadevilla y el violinista Stephen Meyer. Fue ésta una velada llena de sorpresas. Una de ellas, la interpretación en este escenario de la composición Fantasía n º 2 para bandoneón solo, de Heinrich Band, el inventor de ese instrumento, quien probablemente la escribió entre 1850 y 1857.

La obra de pocos minutos de duración suena demasiado moderna para la época y subyugante hasta nuestros días. Hay mucha fantasía y creatividad en ella. El objetivo del compositor, el profesor de música y propietario de una casa de música en Krefeld, Heinrich Band, era mostrar al público no iniciado todas las posibilidades expresivas que tiene el bandoneón.

En aquel tiempo el tango todavía no había nacido como género musical ni en Buenos Aires ni en Montevideo; las primeras formaciones, allá por 1870 (como la del afroargentino Casimiro Alcorta), eran con violín y clarinete, a los que más tarde se sumaría alguna que otra guitarra. En el decenio siguiente los conjuntos tangueros más habituales eran con guitarra, violín y flauta.

Llega el bandoneón

En la década de 1990 la flauta iría desapareciendo paulatinamente para dar paso al piano y luego al bandoneón. Así nacería la denominada orquesta típica de tango rioplatense que todos conocemos y que tendría su Edad de Oro en torno a 1940. Por aquellos tiempos iniciales, con el cambio de siglo, se destacaría y desempeñaría un muy importante papel en la difusión inicial del tango el organillo (u organito callejero), traído por inmigrantes europeos al Río de la Plata.

La interpretación de la partitura original de Heinrich Band de la Fantasía nº 2 que hace Santiago Cimadevilla con su bandoneón permite entrever que el “fueye“ habría sentido ya cierta vocación tanguera sin haber tenido ni idea siquiera del destino secular que le aguardaría en Buenos Aires y Montevideo hacia finales del decenio de 1890 y comienzos de 1900. Hoy el bandoneón está afincado definitivamente allí, es un instrumento inseparable, es el alma de las orquestas y grupos de tango.

Entretanto, después de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) el bandoneón quedaría relegado en Alemania a grupos folclóricos muy puntuales en vías de desaparición, verbigracia los de los mineros de la Cuenca del Ruhr. Esto fue así hasta que en 1982 vinieron al Festival Horizonte, de Berlín famosas orquestas de tango argentinas, entre ellas la de Astor Piazzolla y la del Sexteto Mayor, con su peculiar estilo, creando un nuevo auge del tango por estos lares.

Olvidada

Pieza enlazada

La Fantasía nº 2 fue desenterrada del completo olvido por la musicóloga Janine Krüger, en el transcurso de sus investigaciones en los archivos de Krefeld sobre la vida y obra de Band, reunidas en su libro Heinrich Band. Bandoneon. Die Reise eines Instruments aus dem niederrheinischen Krefeld in die Welt (Heinrich Band. Bandeoneón. El viaje de un instrumento desde Krefeld, en el Bajo Rin, por el mundo), publicado hace dos años por la prestigiosa editorial Klartext, de Essen (entretanto, traducido al español, bajo el título de Heinrich Band. Bandoneón. Orígenes y viajes del instrumento emblemático del tango, y publicado por la renombrada Contemporánea ediciones, de Buenos Aires).

La otra gran sorpresa de esta tarde es la enorme creatividad compositora de músicos de novísima generación, como Juan Pablo Jofre, de quien escuchamos aquí Como el agua, en una excelente ejecución, muy clara, transparente y sosegada de Cimadevilla y Stephen Meyer, éste con una celestial introducción en el violín.

El afán experimentador de Ramiro Gallo subyuga asimismo a la platea en Vigilia, para violín solista, que Meyer toca con gran precisión y regocijo, explorando el instrumento no solo al frotar las cuerdas, sino percutiéndolas en un espléndido y travieso jugueteo con desenfado que exige, sin embargo, enorme concentración. Es inevitable que venga a la mente del espectador enseguida aquella descripción del tango que hiciera el genial Enrique Santos Discépolo en la letra de El choclo

mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia, llorando en la inocencia de un ritmo juguetón.

Pieza enlazada

Mientras escribimos estas líneas Meyer se dirigía a París para tomar el avión que lo llevaría a Buenos Aires, donde se uniría al grupo SÓNICO de tango de vanguardia que iniciaba una gira por América Latina (del 21 al 29 de septiembre).

El programa de esta velada es esencialmente de tango contemporáneo con tres piezas de Astor Piazzolla (Bruno y Sara, Ave María y Oblivión). Las dos únicas excepciones son la canción tradicional El día que me quieras, de Carlos Gardel, arreglada por Santiago Cimadevilla; y Beau Soir, una onírica melodía de Claude Debussy, inspirada en un poema de Paul Bourget, en la que el uso de colores armónicos cambiantes se revela según el sentido del texto.

En Oblivión otra rareza que cautivó al público fueron los excelentes arreglos de la surcoreana Jungeun Kim (del Curtis Institute of Music), que hacen alternar magistralmente en la nostálgica melodía las refinadas intervenciones del violín y del bandoneón. 

El binomio Cimadevilla – Meyer entiende y asimila perfectamente las técnicas y el espíritu del Nuevo Tango o Tango de vanguardia, pensado, antes que nada, para ser escuchado. Se lo puede bailar, por supuesto, pero las innovaciones y los quiebros rítmicos son más apropiados para los profesionales del tango como espectáculo acrobático, no para nosotros, el común de los mortales, que bailamos (cuando sabemos y podemos) como si nos apoyáramos en muletas.

Este conmovedor y emocionante programa cuenta a grandes rasgos la historia de cómo los jóvenes argentinos están consiguiendo encauzar un estilo post-Piazzolla y debiera llevar a reflexión a muchos pedagogos musicales sobre la trascendental evolución registrada en los últimos decenios.

Dicho esto, la velada fue sumamente agradable y aunque el dúo no revoluciona el género lo sirve muy bien con interesantes aportes musicales. Ovaciones incontenibles estallaron al cierre del Festival de Bandoneón de Krefeld, cuya próxima edición será en 2024. El público echó de menos algunas palabras finales de la directora de la Oficina de Cultura de la ciudad, Dra Gabriele König, quien estuvo presente y atendió con sumo interés también el concierto. Aunque, cabe adelantar que con la celebración en 2023 del 650º aniversario de la fundación de esta urbe a orillas del Rin en 1373, están previstos numerosos actos y espectáculos culturales alusivos, entre ellos el estreno del ballet Bandoneon Projekt, del coreógrafo Robert North, con música del compositor André Parfenov.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.