México

Nadir en Tehuantepec

Luis Gutiérrez Ruvalcaba
miércoles, 2 de octubre de 2002
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México D.F., jueves, 26 de septiembre de 2002. Palacio de Bellas Artes. 'Les pêcheurs de perles', ópera en tres actos de Georges Bizaet sobre libretto de Eugéne Cormon y Michel Carré. Marielle Kahn, directora de escena. Humberto Spindola, escenografía y vestuario. César Guerra, iluminación. Héctor Sandoval, 'Nadir'; Lourdes Ambriz, 'Leila'; Jesús Suaste, 'Zurga' y Rosendo Flores, 'Nourabad'. Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes. Alfredo Domínguez, director del coro. Enrique Ricci, director concertador.
0,0001298 La Compañía de Ópera de Bellas Artes de Mexico volvió a presentar un título que pocas veces ha sido presentado en el Palacio de Bellas Artes. Se trató de la obra juvenil de Georges Bizet (1838-1875) Les pêcheurs de perles, compuesta cuando el célebre compositor contaba solamente con 24 años. Se estrenó el 30 de septiembre de 1863 en el tercer teatro en orden importancia de ópera francesa en París, el Théâthre-Lyrique. El estreno tuvo éxito relativo con el público, por lo que se presentó 18 veces en esa temporada, no obstante, la crítica no recibió bien la obra. La ópera regresó al mismo escenario en 1893, cuando el Carvahlo decidió reponerla con ciertos cambios que, unidos a las habituales corrupciones de Choudens, el editor, infligió a muchísimas óperas francesas. Como ejemplo de dichas corrupciones tenemos la existencia de tres finales "auténticos": el original en el que 'Zurga' se despide de 'Leïla' y 'Nadir' en tanto que 'Nourabad' y la multitud se dirigen a rescatar lo posible del incendio causado por el mismo 'Zurga', otro final de los 1890's ejecutaba a 'Zurga' en una hoguera y otro, el que se presentó en esta producción, hace morir a 'Zurga' a manos de un sicario de 'Nourabad'.A mediados de los 1970's se publicó una nueva edición de la ópera, retomando prácticamente la partitura original de Bizet, aunque es cierto que hay segmentos del primer acto de los que solo se conserva la reducción a piano con las respectivas particelle, por lo que la orquestación no puede considerarse original. No obstante, Bellas Artes nos presentó la "versión de 1893" de Choudens, por contar con la partitura respectiva y por tener un final más apropiado a las intenciones de la directora de escena, Marielle Kahn, es decir, 'Zurga' es apuñalado por el sicario. Por lo menos es lo que creo.La representaciónLa calidad de la interpretación musical fue en aumento de acto en acto. El primero es dominado por 'Nadir', encarnado en esta ocasión por el tenor Héctor Sandoval, quien sonó como si cantase desde la garganta. Por esta razón su maravilloso romance, "Je crois entendre encore", pasó prácticamente desapercibido y el gran dueto de amistad entre 'Nadir' y 'Zurga', "Au fond du temple saint", no logró lo esperado, de hecho nuestro 'Nadir' no dijo "temple" sino que emitió en su ligar un sonido totalmente ininteligible Tengo que decir que este dueto de amistad es, en mi opinión, aún más bello literariamente que el de 'Posa' y 'Don Carlo', pues los dos amigos en el caso de Bizet no sólo se declaran su amistad, sino que ésta sucede a pesar de estar ambos enamorados de la misma mujer. Desdichadamente, el señor Sandoval es aún peor actor que cantante, por lo que en todo momento daba la sensación de no saber qué hacer o dónde colocarse.Jesús Suaste cantó a 'Zurga' con autoridad. Las estrella de la noche fue Lourdes Ambriz como Leïla quien, como siempre, estuvo maravillosa exhibiendo su hermoso tono de voz y su depurada técnica vocal, al mismo tiempo que actuó una bella sacerdotisa. La voz más impresionante fue la de Rosendo Flores como 'Nourabad', aunque su papel es muy pequeño. Este bajo mexicano cantará el Ferrando de Il trovatore en el Met el próximo diciembre.En esta ópera, como en casi toda la ópera francesa del siglo 19, el coro es fundamental. El Coro de la Ópera de Bellas Artes fue dirigido en esta ocasión por Alfredo Domínguez, quien hizo lo que pudo hacer con pocos ensayos, sin embargo, no pudo evitar los gritos continuos de algunos miembros de esta sección sindical, quiero decir de este coro. La otra sección sindical, quiero decir la orquesta tuvo un desempeño superior al normal, motivado por el maestro Enrique Ricci, quien logró sacarle sonidos casi hermosos, especialmente durante los momentos más líricos.Aunque escuché ciertas críticas al escenógrafo Humberto Spíndola, respecto a la escenografía y el vestuario, ambos hechos de papel como el usado en las artesanías mexicanas de este material, quiero decir que su servidor le pareció no solo agradable sino adecuado, cuando recuerdo que se pensó originalmente que la acción sucediera en México, por lo que la idea que algunos podemos asociar al Golfo de Tehuantepec no es absurda, sino más bien muy acertada. Lo que no sé, es si esta circunstancia fue a propósito o salió como aquello del burro que tocó la flauta. La dirección escénica de Marielle Kahn fue adecuada, aunque en mi opinión debió explorar adecuadamente el posible final y debió trabajar mucho más con 'Nadir'. Esta función de Les pêcheurs de perles fue una función digna y en todo momento representa el magro presupuesto asignado a la ópera en México. Tengo que decir que prefiero este nivel de ópera que nada de ópera, circunstancia que nos amenaza dado el reciente incendio de una bodega de Bellas Artes. No obstante, este incendio, accidente sucedido pese a que Bellas Artes mantenía las medidas de seguridad recomendadas y exigidas por los reglamentos, nos puede traer cosas buenas, como la nueva producción de títulos que hace mucho no vemos escenificados. Desgraciadamente el fuego no se comió la producción de Simon Boccanegra o la de Le nozze di Figaro. Por otra parte, la desaparición de elementos escenográficos nunca implicará la desaparición de la ópera. Esta desaparecería si desapareciese el amor de aquellos que tenemos algo que ver con ella, lo que veo imposible, al menos mientras yo viva.
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