Alemania

Una sinfonía sobre la creación del mundo

Juan Carlos Tellechea
jueves, 9 de febrero de 2023
Tomáš Netopil © 2023 by Theater Essen Tomáš Netopil © 2023 by Theater Essen
Essen, viernes, 3 de febrero de 2023. Gran sala auditorio Alfried Krupp de la Philharmonie Essen. Gustav Mahler, Sinfonía nº 3 en re menor para contralto, coro femenino y coro de infantil. Solista Bettina Ranch. Coros: Coro infantil de la Deutsche Oper Berlin, preparado por Christian Lindhorst. Coro infantil del Aalto Musiktheater, Coro femenino de la Filarmónica de Essen, preparados por Patrick Jaskolka. Trompa de postillón László Kunkli. Orquesta Essener Philharmoniker. Director Tomáš Netopil. Una cooperación del Coro Infantil Aalto Musiktheater Essen con el Coro Infantil de la Deutsche Oper Berlin. 100% del aforo.
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Antes de comenzar la velada, el programa de mano de la Philharmonie Essen anunciaba en su primera página que el extraordinario concierto (sin intervalo) de esta tarde sería grabado para un CD (sello Oehms) y para una producción de video-streaming (Naxos), cuyas fechas de lanzamiento se anunciarán oportunamente.

Así que en la gran sala auditorio Alfried Krupp, una de las de mejor acústica de Alemania, reinaba el más absoluto silencio durante la hora y tres cuartos que duró la ejecución de este brillante y gigantesco himno que Gustav Mahler dedicara a la naturaleza, interpretado aquí por una de las orquestas más notables de Alemania, la Filarmónica de Essen, dirigida por su titular, Tomáš Netopil, con la intervención de la contralto Bettina Ranch y tres coros.

Micrófonos omnidireccionales (técnica Decca-Tree) sobre el escenario y cámaras distribuidas por todo el recinto captaban las voces e imágenes celestiales del Coro infantil de la Deutsche Oper Berlin, muy bien preparado por Christian Lindhorst, el Coro infantil del Aalto Musiktheater y el Coro femenino de la Philharmonie Essen, puestos a punto excelentemente por Patrick Jaskolka.

La Sinfonía nº 3 en re menor de Gustav Mahler es la más colosal de las nueve compuestas por él, superando con creces a su Segunda, "Resurrección", que solo dura una hora y veinte minutos. El compositor tardó nada menos que dos veranos (1895 y 1896) en completar la enorme cantidad de trabajo compositivo que requiere una obra de estas características. Lo hizo principalmente en la célebre casita de campo de su propiedad, donde componía habitualmente (Komponierhäuschen), en Steinbach, junto al lago Attersee (en Salzkammergut, Austria).

Lo divino

Esta sinfonía describe la vida, la naturaleza y lo divino. Así, el último movimiento se titulaba en un principio simplemente "Lo que Dios me diga". Pero Mahler cambió esta afirmación por "Lo que me dice el amor".

Por tanto, lo que se necesitaba ante todo es una interpretación que vaya mucho más allá de la mera producción de notas. Éste es precisamente el punto fuerte del director Tomáš Netopil, al frente de su gran orquesta Essener Philharmoniker, al cerrar el ciclo mahleriano (llevado ya a varios discos compactos) de la presente temporada sinfónica 2022 / 2023.

La ejecución convenció sobre todo por su profundidad narrativa. Con un alto grado de poder sugestivo, guió al oyente por el país de las maravillas sonoras de Mahler sin perderse en ellas. Netopil se toma el tiempo suficiente para dejar que la música hable y respire. Afortunadamente, aquí ha triunfado una interpretación mahleriana que ilumina todos los detalles y matices de color con gran calma y amplitud.

El director confía en la inmensa profundidad expresiva de esta sinfonía tan especial. Desarrolla el flujo de la música como un narrador. Todo ello resulta tan convincente, porque Netopil ha elegido tempi moderados. De ello se benefician especialmente los movimientos tercero y sexto, de una belleza asombrosa. De esta manera, los clímax surgen por sí solos, sin necesidad de un énfasis forzado. Cada detalle se hace tangible para el oyente, esta vez en directo en la platea, más tarde a través de las grabaciones..

Un poco de historia

Aunque el famoso director Felix Weingartner interpretó algunos movimientos en Berlín el 9 de marzo de 1897, la primera interpretación completa bajo la dirección de Mahler no tuvo lugar hasta junio de 1902 en el 38º Tonkünstlerfest de Krefeld (ciudad alemana del Bajo Rin que celebra ahora 650 años de su fundación), convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de su vida. La enorme disposición de un total de seis movimientos y la fastuosa instrumentación, hacen de la sinfonía una obra superlativa que aún hoy no tiene parangón. El idilio rural permitiría al compositor reflexionar sobre la creación del mundo.

En la primera parte, indicada "Kräftig. Entschieden", Mahler parece poner en movimiento todo el universo en un irresistible paso de marcha, acumulando enormes fuerzas contradictorias, haciendo que increíbles imágenes sonoras mutuamente telescópicas caigan en cualquier momento en abismos insondables. Así es como va creando una cosmología filosófico sonora, una "obra en la que el mundo entero se refleja realmente", como escribiera una vez el propio compositor.

Este primer movimiento, de proporciones gigantescas (casi treinta y cinco minutos de duración) -titulado El verano hace su entrada (Procesión de Baco)- utiliza una marcha (elemento casi permanente en su obra) alegre, caprichosa y poderosa a la vez, que parece llevar en su trayectoria todas las fuerzas brutas y conquistadoras de la naturaleza.

Las flores

Las cosas se calman con el segundo movimiento (Lo que me gusta de las flores de los campos), ''Tempo di minuetto / Sehr mässig'', que despliega tranquilamente su clima de dulzura y paz, de apariencia casi ingenua, en marcado contraste con el movimiento anterior, demente y demoledor.

El tercer movimiento (Me conformo con los animales del bosque), ''Comodo / Scherzando / Ohne Hast'', especialmente largo (diecinueve minutos para ser exactos), es un visible homenaje al mundo secreto, inaccesible y salvaje del bosque y a los seres misteriosos, animales y otras deidades que lo rondan. Mahler se sumerge aquí en las profundidades ilimitadas de un bosque inmemorial e inmenso donde estas criaturas han encontrado un refugio ideal frente la ferocidad del Hombre.

El cuarto movimiento (Lo que el Hombre me dice), ''Sehr langsam. Misterioso. Durchaus ppp'' es un ''Lied'' escrito por el compositor y sorprende por su brillo nocturno de increíble belleza; utiliza la voz femenina (la contralto Bettina Ranch) y rinde homenaje al libro Así habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche:

Oh Mensch! Gib Acht!
Was spricht die tiefe Mitternacht?
„Ich schlief, ich schlief –,
Aus tiefem Traum bin ich erwacht: –
Die Welt ist tief,
Und tiefer als der Tag gedacht.
Tief ist ihr Weh –,
Lust – tiefer noch als Herzeleid:
Weh spricht: Vergeh!
Doch alle Lust will Ewigkeit –,
- will tiefe, tiefe Ewigkeit!
 (Traducción libre)
¡Oh, Hombre! ¡Ten cuidado!
¿Qué dice la profunda medianoche?
"Dormí, dormí -,
De un sueño profundo desperté: -
El mundo es profundo,
Y más profundo de lo que el día pensaba.
Profundo es su infortunio -,
Lujuria, más profunda incluso que el dolor:
Ay dice: ¡Abandona!
Pero toda lujuria quiere la eternidad -,
- quiere una eternidad profunda, profunda

Angelical

Le sigue el quinto movimiento (Lo que los ángeles me cuentan), bañado en una atmósfera onírica (muy próximo musicalmente a los ''Wunderhornlieder''), en el que utiliza el coro infantil, lo que confiere a esta parte de la sinfonía un carácter claramente angelical, anticipando en cierto modo la futura Sinfonía nº 4.

Por último, el imponente final del sexto movimiento (Lo que el amor me dice), ''Langsam. Ruhevoll. Empfunden'', con el que concluye esta sinfonía fluvial, es un vasto adagio que desciende en línea recta y rinde homenaje a los adagios de Anton Bruckner. Termina la sinfonía en un clima de recogimiento y apaciguamiento, extático y grandioso que Gustav Mahler solo volverá a encontrar en el ''Finale'' de su próxima cuarta sinfonía.

Tomáš Netopil se compenetra con el universo exaltado, a veces caótico y desproporcionado, que transmite con profusión la Sinfonía nº 3 de Mahler. Explora cada detalle con una precisión casi quirúrgica, pero responde sin restricciones a las generosas y vibrantes exigencias de una partitura rica en giros tanto melódicos como rítmicos.

Essener Philharmoniker

Hay que decir que la orquesta Essener Philharmoniker es un colectivo idóneo para llevar a cabo semejante batalla con una obra tan proteica, tan imprevisible en sus increíbles desarrollos. Las cuerdas, los metales y las maderas sonaron a la perfección. Netopil sale victorioso de esta contienda, asistido por la magnífica contralto Bettina Ranch, el Coro femenino de la Filarmónica de Essen y los coros infantes de la Deutsche Oper Berlin y del Aalto Musiktheater Essen que han cooperado muy estrechamente en este valioso proyecto.

Fue un concierto memorable, que permite situar la actuación de Tomáš Netopil en la estela de los grandes directores del pasado que han tenido un impacto duradero en la interpretación de la Tercera Sinfonía de Mahler (Jascha Horenstein, Leonard Bernstein, Frederick Charles Adler, Bernard Haitink). El público se puso de pie espontáneamente en la inmensa sala Alfried Krupp para ovacionar y vivar durante largos y largos minutos a todos los artistas, sin excepción.

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