Discos

Un músico español desconocido

Bellerofonte

viernes, 21 de febrero de 2003
Giovanni Maria Trabaci. Keyboard Music, book I (1603): Ricercari, Canzoni francesi, Canti Fermi y Gagliarde. Sergio Vartolo, clave y órgano. Matteo Costa, ingeniero de sonido y productor. Producción de HNH International Ltd., 2002. 3 discos compactos DDD de 151 minutos de duración, grabados en la iglesia de San Martino de Bolonia los días 1 a 5 de mayo de 1997 y 24 a 31 de enero de 1998. Naxos, serie Early Music, 8.553550-52
Giovanni Maria Trabaci (c. 1575-1647) es un auténtico desconocido a pesar de su ligazón con España y con la música española, ya que llegó a ser maestro de capilla en el Virreinato de Nápoles en 1614, cargo en el que sucedió al que fuera su propio profesor, el francés Jean de Macque. Previamente, desde 1601, había sido también organista al servicio de la familia real española. Autor de numerosa música sacra (misas, motetes, salmos e himnos), en el escasos ratos libres que le permitían sus obligaciones oficiales compuso 165 piezas para teclado, alguna de ellas adaptables para ser tocadas por una pequeña orquesta. De él dicen las crónicas que fue un adelantado a su tiempo y que gustaba de experimentar. Es considerado por muchos el precursor de Girolamo Frescobaldi.El álbum de tres discos que aquí se comenta corresponde a esta última faceta de Trabaci, la de compositor de música para teclado. En concreto, la recogida su Primer Libro, datado en 1603: 'Ricercari', 'Canzoni Francesi', 'Caprici', 'Canti Fermi', 'Gagliarde', 'Partite su Ruggiero', 'Partite su Fedele' y 'Toccate'. Un significativo muestrario de la producción de Trabaci, interpretada con solvencia por el organista, clavicembalista y director de orquesta italiano Sergio Vartolo.No es música que se preste a la floritura y, en consecuencia, no resultará especialmente brillante al oído del profano. Vartolo, en un intento de evitar la monotonía, alterna varios instrumentos: un órgano de Felice Cimino construido en 1702; un 'spinettone' del siglo XVIII; un clave Formentelli copia de un instrumento veneciano anónimo y un órgano Giovanni Cipri de 1556. Los tres primeros son propiedad del intérprete y el cuarto se halla en la iglesia boloñesa de San Martino. Instrumentos todo sellos de bello sonido, aunque seguramente sólo el último se adapta a los más puros requisitos organológicos.¿Recomendable? Sin duda lo es para los amantes del primer barroco, para los amantes de la música para teclado y para los coleccionistas de curiosidades. Más allá de eso, se me hace bastante complicado recomendarlo.

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