España - Cataluña

Ulises a tres

Maruxa Baliñas
jueves, 16 de marzo de 2023
Fabio Biondi © Maestranza de Sevilla Fabio Biondi © Maestranza de Sevilla
Barcelona, sábado, 11 de marzo de 2023. Palau de la Música Catalana. 'Il ritorno d’Ulisse in patria' de Claudio Monteverdi sobre un libreto de Giacomo Badoaro. Mark Padmore (Ulisse, Umana fragilità), Sara Mingardo (Penelope), Jorge Navarro Colorado (Telemaco), Julieth Lozano (Amore, Melanto), Mark Milhofer (Eumete), Omar Mancini (Eurimaco), Francesca Billiotti (Ericlea), Giuseppina Bridelli (Giunone, Fortuna, Minerva), Jérôme Varnier (Nettuno), Denzil Delaere (Jupiter), Nile Senatore (Anfinomo), Vince Yi (Pisandro), William Meinert (Antinoo, Tempo), y Tarik Bousselma (Iro). Cor de cambra del Palau de la Música Catalana (Xavier Puig, director). Europa Galante. Fabio Biondi, director. Versión de concierto. Barcelona Obertura Spring Festival 2023
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Tres fueron los puntos de apoyo de esta versión de concierto de Il ritorno d’Ulisse in patria de Claudio Monteverdi. En primer lugar Fabio Biondi, como responsable de una dirección musical que sin duda no se limitó a la simple dirección del concierto, sino que incluyó la selección y preparación de los cantantes, especialmente de los jóvenes, que fue mayoritariamente de gran calidad, y del grupo Europa Galante, del cual poco se puede añadir

En segundo lugar la pareja protagonista, Mark Padmore y Sara Mingardo, que convirtieron en narración y emoción una ópera que aún resulta algo 'primitiva' en muchos de sus elementos (soy de las que creen que L'incoronazione di Poppea es la primera ópera 'de verdad', independientemente de que tenga mucho cariño al Orfeo, y aún más después de la preciosa versión de Sasha Waltz en el Teatro Real de Madrid en diciembre de 2022). 

Pieza enlazada

Y el tercer pilar, para mí, fue el precioso Palau de la Música Catalana, al que llevaba años sin acudir y que me resultó aún más cómodo y acogedor de lo que recordaba, con una buena visibilidad y sobre todo una acústica maravillosa. 

Acaso debería citar como cuarta pata la partitura de Monteverdi, pero -como en el caso de Biondi y Europa Galante- es una afirmación redundante. 

Y conste que no es esta una ópera fácil de escuchar, prácticamente ningún número se ha independizado y ha hecho 'carrera propia', el argumento se hace duro, porque desarrolla a lo largo de más de dos horas (tres con los descansos) unos acontecimientos relativamente breves dentro de lo que son los cantos XIII y XXIII de La Odisea, a los que se añaden algunos detalles secundarios que permitieron a Monteverdi explorar diversos recursos 'sentimentales'. 

Como ya he comentado en otras ocasiones, a esto se añade el conocimiento escaso -especialmente en comparación con el considerado estándar en época de Monteverdi- que tenemos el público operístico habitual en la actualidad, que se limita a los personajes mitológicos más destacados pero nos deja in albis de todos los personajes menores y sus avatares, que seguramente Monteverdi esperaba que conocieran los asistentes a sus óperas. La colección de personajes de la ópera -Eumete, Eurimaco, Ericlea, Pisandro, Antinoo y Anfinomo, por ejemplo- me resultaba difícil de manejar y a veces ni siquiera tenía claro si era un personaje masculino, femenino o travesti. 

Entre tal cantidad de cantantes 'secundarios', no es fácil valorar a cada uno. Me hizo gracia el tenor Tarik Bousselma (Iro), quien enfrentado a un papel corto pero cómico, respondió sobradamente y me dejó con ganas de oírlo en otra ocasión. Me convenció más el bajo Jérôme Varnier (Nettuno) que el tenor Denzil Delaere (Jupiter), pero ambos mostraron buenas voces y bien utilizadas y su dúo fue muy lindo. 

De Giuseppina Bridelli, quien hacía tres papeles -Giunone, Fortuna, Minerva- destacaría su Minerva, una pieza importante del desarrollo dramático que no sólo cantó correctamente, sino que también 'dramatizó': con sobriedad, como casi todos los cantantes de este concierto, pero con efectividad. 

Europa Galante se presentó con un bajo continuo de órgano, arpa, laúd y tiorba. Biondi dirigió tanto desde el violín como dedicado en exclusiva a la concertación musical, y siempre desde una posición lateral (casi la del concertino), reservando el centro del escenario para el órgano, que acompañaba los recitativos. 

Su versión fue animada y con cierto desenfado que le permitió aprovechar muy bien los momentos danzables de la partitura, que hay bastantes, al tiempo que hacer interesantes los largos parlamentos medio filosóficos, medio mitológicos, que tanto se apreciaban en estos primeros tiempos de la ópera. 

Las comparaciones son odiosas, pero estoy por decir que en esta ocasión disfruté más de Sara Mingardo (Penelope) que de Mark Padmore (Ulisse, Umana fragilità), quien suele ser uno de mis cantantes favoritos. Ninguno es ya joven pero ambos mantienen unas voces que si bien no son ahora tan brillantes han ganado a cambio en expresividad y musicalidad. Daba gusto oír cómo fraseaban sus intervenciones, dotándolas de una gran viveza que conseguía arrastrar al público a veces algo reacio a tantos parlamentos (de hecho, sin que se fuera mucho público de la sala, hubo un goteo bastante constante y no todos los que salían al descanso volvían). 

En resumen, un concierto muy disfrutable de una obra que no es fácil ni de interpretar ni de escuchar. Un elenco vocal bueno o muy bueno, y sobre todo bien ensayado y coordinado. Como Biondi ya ha hecho, por lo menos en Madrid, el Orfeo de Monteverdi, ahora sólo nos queda esperar que el próximo año nos presente L'incoronazione di Poppea. 

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