DVD - Reseñas

La cámara no engaña

Bellerofonte

domingo, 2 de marzo de 2003
Johann Sebastian Bach. Four Orchestral Suites. The Amsterdam baroque Orchestra. Tom Koopman, director. Documental grabado en el National Museum het loo Palace de Amsterdam, dirigido por Reinier Hilhorst. HAns Nieman, productor. Producción de la Amsterdam Baroque Orchestra y la NOS-Television con el patrocinio de la COBO Fund., 1989. Formato de sonido, PCM Stereo. Formato de imagen, 4:3. Códigos regionales: 2 y 3. Duración, 87 minutos. Un DVD 5 PAL de Arthaus Musik 100 266
Tenía verdadera curiosidad por ver este DVD. Curiosidad que iba más allá de lo puramente musical. Me explico. La primera vez que asistí a la grabación de un disco tuve una sensación parecida a la que experimenta un niño cuando descubre que no existen los Reyes Magos. Uno piensa que el músico o los músicos que graban un disco se plantan ante el micrófono como si plantaran ante un auditorio más o menos lleno de público, que tocan la música que tienen que tocar y que el ingeniero de sonido capta esa música con sus aparatos, para hacérnosla llegar después a nosotros. A lo sumo uno se imagina que si un movimiento no ha quedado bien, se sustituye por otro movimiento mejor en las sesiones de montaje. Y santas pascuas. Pero la verdad es que la industria discográfica rara vez trabaja de una forma tan simple. Lo normal es que un compás se repita no una, sino una docena de veces, hasta que el intérprete o el director de la orquesta diga que vale, o hasta que lo diga el ingeniero de sonido. Luego, en la sala de montaje se hace verdadera prestidigitación con los empalmes y se monta el disco como el productor piensa que es más conveniente. O sea, que, salvo que se trate de una grabación en directo, el disco que llega a nuestras manos tiene muy poquito de natural.Se preguntarán ustedes que por qué me he tirado este rollo a modo de preámbulo. Existe en los mentideros de la discografía de la música clásica el rumor, nunca desmentido, de que las Suites orquestales de Johann Sebastian Bach que Ton Koopman grabó al frente de la Amsterdam Baroque Orchestra para Deutsche Harmonia Mundi en 1988 constituyen un récord digno de figurar en el Libro Guinness. Nadie sabe el número exactos de empalmes que se realizaron hasta dar con el producto, pero los más osados lo cifran en torno a los trescientos y los más comedidos no bajan de los doscientos. Evidentemente, la versión de Koopman es buena, muy buena. ¡Cómo para no serlo después de esa exhibición de maestría montadora! Pero, claro, conociendo un poco cómo se gestó la grabación quien esto escribe, que es muy purista, andaba un tanto mosqueado con Koopman y sus suites.Aparece ahora un DVD de Arthaus Musik con esas mismas Suites orquestales bachianas interpretadas por esa misma Amsterdam Baroque Orchestra y dirigidas por ese mismo Ton Koopman un año más tarde, es decir, en 1989. Y, evidentemente, en un DVD no hay trampa ni cartón. O si lo hay, es bastante menos. Cada suite va de carrerilla, pues en el caso contrario las cámaras, siempre delatoras, nos pondrían sobre la pista del apaño. Las cuatro suites están interpretadas en el palacio holandés de Het Loo, que, la verdad sea dicha, no sé si es bonito o no, porque no he tenido el gusto de visitarlo nunca. Este DVD tampoco es demasiado clarificador, pues sólo se utilizan dos salas de dicho palacio, nada suntuosas por cierto.La duración del DVD es de 87 minutos, lo cual se agradece, porque más tiempo seguramente nos habría conducido inexorablemente al aburrimiento. El director (el de las cámaras, no el de la orquesta) no debió de tener un día o unos días (nada se aclara de la fecha exacta de la grabación) más inspirados de su vida. Todo es rutinario y el que más cámara ‘chupa’ es Koopman, que no sólo dirige, sino que toca, como es norma de la casa, el clave. Se agradece, eso sí, algún primer plano en laPrimera suite de la bella violonchelista Ageet Zweistra, por aquel entonces esposa de Philippe Herreweghe.Nada se indica en el DVD ni en la carpetilla informativa que lo acompaña sobre quiénes son los integrantes de la orquesta. Por otro lado, las notas sobre estos cuatro monumentos de la música orquestal de Johann Sebastian Bach podrían perfectamente haber sido escritas por un niño de ESO. Por un niño, además, con prisas por acabar la tarea. En ese sentido, el DVD no puede resultar más espartano.Aunque, insisto, nada se dice sobre los músicos que componen la orquesta, es de suponer que en su inmensa mayoría son los mismos que intervinieron en la grabación discográfica para Deutsche Harmona Mundi, la de los cientos de empalmes. En cualquier caso, para eso están los críticos que llevan años metidos en esto de la música antigua, para saber quiénes son: Pablo Beznosiuk y Andrew Manze (un pipiolo en el momento de la grabación, nada que ver con la figura superconsagrada de ahora) son los dos violines principales; el gran Wilbert Hazelzet y su flauta travesera son los protagonistas de la segunda suite; por ahí también aparece la trompeta de Jonathan Impett, magnífico, e igualmente se deja reconocer el veterano violonchelista Jaap ter Linden, uno de los colaboradores de toda la vida del maestro Koopman.La intepretación es rotunda, como suele ser habitual en Koopman y sus huestes. Su Bach, vocal o instrumental, es un Bach sin fisuras. Sin demasiadas concesiones a la galería, un tanto austero (lo cual, tratándose de Bach, nunca está mal), pero siempre convincente. Contemplando este DVD y la naturalidad con que la ABO ejecuta estas cuatro piezas uno se pregunta si era verdaderamente necesario lo de los empalmes de la grabación discográfica, que (curiosidad más al canto) apareció en su día en el mercado en un cofre de dos discos cuya portada era una foto tomada durante las sesiones no de esa grabación (la de los empalmes), sino de grabación del año siguiente (la del DVD que hoy les comentamos). Cosas veredes, amigo Sancho...

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