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Teatro Real

‘Sólo Rossini podía componer esta música’

Jorge Binaghi
martes, 13 de junio de 2023
Pelly, Il turco in Italia © 2023 by Javier del Real Pelly, Il turco in Italia © 2023 by Javier del Real
Madrid, domingo, 4 de junio de 2023. Teatro Real. Il turco in Italia, (Milán, Teatro alla Scala, 14 de agosto de 1814 ). Libreto de Felice Romani sobre la obra de Caterino Mazzolà y música de G. Rossini. Estreno en el Teatro Real. Dirección escénica y vestuario: Laurent Pelly Escenografía: Chantal Thomas. Iluminación: Joël Adam. Intérpretes: Adrian Sampetrean (Alex Esposito (Selim), Sabina Puértolas/Lisette Oropesa (Fiorilla), Mattia Olivieri/Florian Sempey (Prodoscimo), Pietro Spagnoli/Misha Kiria (Geronio), Anicio Zorzi Giustiniani/ Eduardo Rocha (Narciso), Chiara Amarú/Paola Gardina (Zaida), y Pablo García-López (Albazar). Orquesta y coro (maestro preparador: Andrés Máspero) del Teatro. Director: Giacomo Sagripanti.
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Vuelvo a decir, como en su momento en el Liceu: “Era hora”. También en el Teatro Real fue la primera vez de este título tan importante, casi experimental, de Rossini al que alude ya Stendhal en su famosa Vida de Rossini (cap. X). Y sigue ‘pinta la galantería agonizante mientras se cambia en amor’. Encuentra páginas al nivel de sus ídolos Cimarosa y Mozart, etc. Pero la obra, aunque va haciendo lentamente su camino en el repertorio, no forma parte fundamental de él, ni siquiera en el catálogo de Rossini donde ahora entran algunas de las óperas serias que habían casi desaparecido.

La maldición parece venirle de su estreno en Milán donde fracasó entre acusaciones de autoplagio visto que el título parecía (lo es) la inversión de L’Italiana in Algeri, pero la similitud se queda en el título: no hay dos turcos más distintos que Mustafá y Selim, como no hay protagonistas femeninas más distintas que Isabella y Fiorilla.

Y no sigo porque estoy para informar del espectáculo con dos repartos: el 3 y 4 de junio. No pude ver a Sara Blanch por una serie de cambios de fechas y dado que no vivo en Madrid, pues … He oído hablar maravillas, eso sí.

‘Il turco in Italia’ de Rossini. Director: Giacomo Sagripanti. Dirección escénica: Laurent Pelly. Madrid, Teatro Real, junio de 2023. © 2023 by Javier del Real.‘Il turco in Italia’ de Rossini. Director: Giacomo Sagripanti. Dirección escénica: Laurent Pelly. Madrid, Teatro Real, junio de 2023. © 2023 by Javier del Real.

Como me ocurre bastantes veces vi antes el segundo reparto -3 de junio- que el primero, y realmente en ambos hay elementos notables. Empezando por lo común, Pelly revalidó ser sinónimo de elegancia, novedad sin desatinos, ironía fina que no desdeña algún trazo grueso. Creo que la producción (se verá en Lyon y Tokio) puede tener largo recorrido y se lo merecería. Aquí estamos en el mundo de la fotonovela italiana de los años setenta del pasado siglo con la que se evade Fiorilla del ‘aburrimiento’ sobre el que versa su aria de salida. Todo está empapelado de portadas, el telón principal es una entera, Selim entra en un barco que es una serie de volúmenes (tal vez un recuerdo, inconsciente o no, de su extraordinario Don Quichotte de Massenet en Bruselas).

Por otra parte el ‘poeta’ (al que desgraciadamente no llegó a tiempo a escribirle un aria) es no sólo un observador, sino un escritor en crisis y un poco fuera de la sociedad (siempre vestido de andar por casa, a veces fumando, otras con una copa en la mano) y bastante necesitado de un golpe de fortuna (le llega, pero luego resulta que los personajes no responden como él espera ya que es un tradicionalista -la ironía de Rossini y del libreto de Romani aunque tiene antecedentes es notable y habrá sido otra de las causas del desconcierto de la primera representación en Milán-). Se ha hablado mucho de un precedente de uno de los temas mayores de Pirandello en una de sus obras mayores, Seis personajes en busca de un autor, sólo que aquí es el autor que va a la caza de sus personajes díscolos.

Los caracteres son tipos esquemáticos, pero Pelly les insufla vida y tiene la suerte de contar con un grupo de intérpretes que en general se lo pasan bomba y muchos tienen la libertad para dejar su marca dentro de la concepción general del director de escena, autor de los trajes más bien modernos, con su colaboradora habitual, Thomas, para los decorados, y aunque la obra es algo desigual y se resiente un poco en el segundo acto (Rossini la concluyó a pedazos, e incluso hay huellas en los recitativos, en una de las cavatinas de Geronio y en el ‘aria di sorbetto’ de Albazar -que aquí se cortó- de intervención de otra mano que la suya), el espectáculo pasó por encima de debilidades y la gente -más numerosa el domingo en el primer reparto, con la ayuda tal vez de la fecha y hora y de algún nombre como gancho- se divirtió y aplaudió, sobre todo al final (pero cuando la obra no se conoce y no hay ningún número ‘famoso’ es difícil que el respetable se la juegue).

‘Il turco in Italia’ de Rossini. Director: Giacomo Sagripanti. Dirección escénica: Laurent Pelly. Madrid, Teatro Real, junio de 2023. © 2023 by Javier del Real.‘Il turco in Italia’ de Rossini. Director: Giacomo Sagripanti. Dirección escénica: Laurent Pelly. Madrid, Teatro Real, junio de 2023. © 2023 by Javier del Real.

El coro del teatro con su habitual director, Máspero, estuvo como siempre eficaz en canto y acción, y los actores contratados -algo con lo que siempre disiento aunque aquí no molestaron- lo hicieron bien. La orquesta del Real es muy buena, tiene nombre merecido y trabaja mucho, a veces con grandes o buenas batutas. Yo estimo sobremanera a Sagripanti, y tal vez por eso debo decir que me ha decepcionado un poco. Lo he oído en Massenet, Puccini (pero como fue la tormentosa Tosca del Liceu no lo tomo en cuenta) y el Rossini serio, y me ha parecido siempre muy bueno, de gesto preciso y con gran conocimiento del estilo (aquí, además, se encargó de acompañar los recitativos al fortepiano). Pero desde la obertura encontré algún desequilibrio dinámico en favor del forte, un fraseo que no aprovechaba del todo la chispa del compositor y sonaba algo plano; eso sí, logró que se oyeran todos y cada uno de los cantantes y acompañó con acierto. Tal vez el hecho de que -otra vez, como en el caso de la reciente Manon del Liceu- el foso estuviera alzado sea un poco responsable de esto que señalo. El público lo recibió siempre con cerrado aplauso.

Justa o injustamente el nombre ‘gancho’ era el de Oropesa, que tuvo que cancelar su primera función por enfermedad. Vi entonces su primera aparición y no había rastros ni en la voz ni en la actuación. De hecho, su vivacidad es tal que salí con la impresión (no soy un condicional) de que lo que le cae mejor es el repertorio francés y éste. Fue coqueta, simpática, atrevida, caprichosa, y desvalida, cantó con total dominio de la diabólica escritura (su mayor aplauso fue, por supuesto, en su gran rondó final: ‘Squallida veste e bruna’, pero también lo fue su primer gran dúo con su crucificado marido, Geronio).

Pero Puértolas, con su instrumento (es más parecido al de una soubrette clásica) también campó por sus fueros, lo dio todo y más, cantó con energía y competencia y recibió también un gran aplauso -sin duda de otra ‘densidad’ pero también muy largo- tras el rondó y al final se la veía emocionada.

No voy a descubrir ahora a Esposito, un gran bajo rossiniano en lo serio y lo cómico, y no sólo, y actor fuera de serie. La parte de Selim le va como un guante y es lástima que su breve cavatina inicial (bellísima) se transforme de inmediato en un dúo con Fiorilla y no tenga luego un solo para él. Sampetrean lo hizo bien, es apuesto y buen actor, pero carece del grave que en algunos momentos la parte le exige.

‘Il turco in Italia’ de Rossini. Director: Giacomo Sagripanti. Dirección escénica: Laurent Pelly. Madrid, Teatro Real, junio de 2023. © 2023 by Javier del Real.‘Il turco in Italia’ de Rossini. Director: Giacomo Sagripanti. Dirección escénica: Laurent Pelly. Madrid, Teatro Real, junio de 2023. © 2023 by Javier del Real.

Más aún que las diversas Fiorillas fueron diversísimos los dos Geronios: Kiria posee una voz voluminosa y sanísima como su figura, hace reír de buena gana, y es muy simpático. Spagnoli (que por lo visto se especializa en los diversos papeles de la ópera -en Barcelona lo vi como el poeta-) tiene tras de sí toda una larga tradición italiana y su propia experiencia: conoce el estilo al dedillo, escuchar sus recitativos es una delicia, y su personaje es más retorcido, reconcomido e ‘interior’. Ambos fueron justamente aplaudidos y en particular en la gran cavatina del segundo acto.

Si un reparo habría que formular, es que personalmente creo que la parte debería ser cantada por un bajo bufo y no por barítonos por más graves que posean, porque entonces los tres cantantes masculinos graves resultan prácticamente intercambiables.

El más desangelado de todos es Narciso, el ‘chévalier servant’ de Fiorilla hasta que llega Selim, pero como es tenor y una vez cierto Giovanni David pidió una segunda aria pues ahí están, y en especial la segunda es bien difícil. Aquí estuvo la mayor diferencia entre los repartos. Rocha no tiene una voz maravillosa, pero canta muy bien, conoce el lenguaje de Rossini, y si la voz no es extensísima le alcanza para su cometido, y además resulta muy divertido. Su colega Zorzi Giustiniani tiene un instrumento pequeño, de veras modesto en cuanto timbre y extensión, y las agilidades lo ponen contra las cuerdas. Incluso su actuación se vio un tanto deslucida.

Zaida, la turca abandonada por Selim, no tiene tampoco un solo, pero canta mucho y no es un papel secundario. Tuvo dos buenas intérpretes muy diferentes: Gardina tiene una voz más pequeña y de mezzo liviana y mucho donaire para moverse; Amarú fue más bien desaforada en su expresividad y cantó con más volumen y color oscuro.

El pequeño rol de Albazar, el confidente y salvador de Zaida, lo hizo muy bien García-López, pero quizás hubiera sido mejor darle el aria cortada porque si no es poco lo que se puede apreciar como cantante, aunque lo que hizo lo hizo bien y con simpatía.

Y me he dejado para el final al poeta, Prosdocimo, porque le tengo una especial simpatía y porque sin él no hay ópera. No creo que nadie vaya a encontrar un día el aria que al parecer tenía su lugar en el segundo acto, pero insisto en que es lástima. Sempey es un buen cantante, pero esta vez -salvo en el agudo, brillante- el timbre pareció apagado y seco; también es un buen artista, pero se le dio por enfatizar al máximo cada sílaba y muchos de sus movimientos con lo que se consigue el efecto contrario de lo que se desea. Olivieri había cantado una función en la Scala cuando estalló la pandemia. Si con solo esa experiencia se mueve y canta como lo hace me descubro. Sonó brillante, sin esfuerzo, con la voz extensa, aterciopelada y homogénea, pletórico como suele en escena y ágil como una ardilla sin ‘imponerse’ (su saludo final fue notable, como lo fue -por motivos vocales- su espectacular intervención final).

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