España - Madrid

¡Qué frescura!

M. Guerrera

lunes, 21 de octubre de 2002
Madrid, viernes, 4 de octubre de 2002. Teatro Monumental. Joven orquesta de la Comunidad de Madrid. Directores: Santiago Serrate y Lorenzo Ramos. Programa ‘El jazz y los clásicos del siglo XX’. Benjamin Britten y Daryl Runswick: ‘Britten's Blues’, Igor Stravinsky: ‘Ragtime’, Darius Milhaud: ‘La Création du Monde’, Dimitri Shostácovich: ‘Suite nº 1 para orquesta de jazz’, Kurt Weill: ‘Kleine Dreigroschenmusik’, Leonard Berstein: ‘Prelude, Fugue and Riffs'. 1º concierto de la Temporada 2002-2003
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La Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, proyecto de formación auspiciado por la Dirección General de Centros Docentes de la Consejería de Educación, tuvo el pasado 4 de octubre bien merecidos los vítores y aplausos de un Teatro monumental al 100% de ocupación, pues el concierto ofrecido resultó francamente excepcional.De un programa que bajo el título de El Jazz y los clásicos del siglo XX, se trasluce una cabeza bien pensante; cuanto menos, inteligente, que a la hora de programar este concierto ha situado en primer plano el ‘proyecto pedagógico’ de la orquesta por delante de otros intereses. Una figura bicéfala, formada por el jovencísimo Lorenzo Ramos, director titular de la Joven Orquesta desde 2001, con el apoyo del también jovencísimo Santiago Serrate, director asistente de la misma.Con los tradicionales trajes de concierto colgados en el armario, embutidos en sendas camisetas negras luciendo un dibujo de Picasso, se presentaron los jóvenes músicos en el escenario ‘tan frescos’, para con toda la frescura de su juventud, ofrecernos un programa bien fresco y atractivo, por cuanto la mirada de la llamada ‘música culta’ se vuelve al jazz con fascinación en un momento en que se entrecruzan distintas tendencias artísticas como el neoclasicismo de Stravinsky, el dodecafonismo de Schönberg o la música degenerada y utilitaria de Weill o Milhaud.Con una primera parte al frente del director asistente Santiago Serrate, discípulo del maestro Ros Marbà, fuimos introducidos en el mundo del jazz desde la curiosidad de compositores como Britten, Stravinsky o Milhaud, indagando en un género que no es el suyo, al que imprimen de personalidad propia desde una actitud abierta, llena de nuevas energías. La batuta de Serrate se movió con seguridad, bajo la mirada atenta de unos jovencísimos músicos que en todo momento disfrutaban de la música, contagiando a todos los allí presentes.Pocas oportunidades de dirigir una orquesta tienen los jóvenes; La figura de director asistente, creada el pasado año por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid como parte del proyecto de la orquesta, brinda a los jóvenes directores la oportunidad de estrenarse completando su formación, iniciativa merecedora de todos los elogios y que debería conjugarse por otras instituciones.Con una personalidad propia, el director titular Lorenzo Ramos, no dejó de recordarnos a su padre Jesús López Cobos. Quienes hemos disfrutado tantas veces del bien hacer del gran director (Così fan tutte en el Real, sin ir más lejos) reconocemos en su hijo Lorenzo muchos gestos tan cercanos y ‘familiares’. Si a una indudable genética se le añade una exquisita formación musical, primero en España y posteriormente en Viena (fue el último alumno del emérito profesor Larl Österreicher), el resultado es un brillante músico con un futuro por delante más que prometedor. A su corta edad ha pasado por la dirección asistente de la JONDE, la dirección artística y musical de la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, para ostentar actualmente la titularidad de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, imprimiendo a esta formación de ‘nuevos aires’ realmente frescos. Asimismo, no es extraño verle como director invitado en las temporadas de diferentes orquestas profesionales.Un buen refresco, por tanto, para un público entusiasta, joven y abierto que correspondió con gran espontaneidad a la propuesta de Ramos, acompañando con palmas los compases finales de la espectacular obra de Leonard Berstein que cerraba la segunda parte, mientras le veíamos bailar y brincar literalmente dirigiendo con el ‘swing’ que esta música merece. Cabe resaltar la espectacular intervención del jovencísimo clarinete solista Francisco José Gil. Felicitaciones así mismo para el saxofonista Miguel Angel Lorente y en definitiva, a todos los músicos que hicieron posible una noche llena de ritmo y fresca musicalidad.Desde su gerente artístico Julio Arce, quien marca junto a su equipo las directrices de la orquesta, promoviendo salidas fuera de la Comunidad, intercambios, convenios y colaboraciones con otras entidades, hasta los directores musicales mencionados, sin olvidar en ningún momento a los miembros de dicha formación, se lleva a cabo un trabajo con todo el entusiasmo sin perder un ápice de rigor. A las pruebas me remito, quedando emplazados para el mes de marzo en el Auditorio Nacional con un programa que con el atractivo título de El humor y la música compartiremos a buen seguro con una amplia sonrisa.

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