Argentina

Versión musicalmente hermosa y visualmente aburrida de 'Las Indias galantes'

Eduardo F. Casullo

miércoles, 23 de octubre de 2002
Buenos Aires, martes, 15 de octubre de 2002. Las indias galantes. Opera-ballet en un prólogo y cuatro entradas (versión de concierto). Música: J.-P. Rameau. Libreto: L. Fuzelier. Isabelle Poulenard, Alejandro Di Nardo, Silvina Sadoly, Alejandro Meerapfel, Graciela Oddone, Carlos Ullán, Lucas Debevec Mayer, Pablo Pollitzer, Cristián Carrasco, Marie-Luise Duthoit, Anahi Scharosvsky, monica Capra, Orquesta Cisplatina y Coro Capella Cisplatina. Dir.: G. Garrido. Puesta en el espacio: A. Cervera. Aforo 90%. Días: 15, 18 y 19 de octubre
---
Suspendida la que debió ser la séptima función de abono, el estreno de la ópera-ballet Las Indias galantes, de Jean-Philippe Rameau con régie de Alfredo Arias y escenografía de Edgardo Giménez se transformó, por motivos económicos en una versión de concierto dirigida por Gabriel Garrido. Cabe destacar que parte de la escenografía original propuesta se encontraba prácticamente terminada con lo cual se perdió este trabajo.La obra, que data de 1735 y que fue dada a conocer por Philipe Rameau como un ballet heroico es de una factura excelente y logra colocar, a través de sus números llamados entradas un fuerte contenido dramático. Estas entradas (entrées) se denominan El turco generoso, Los incas de Perú, Las flores, y Los Salvajes. La denominación corresponde tanto a las indias occidentales como a las orientales.La orquesta Cisplatina se compone de instrumentos originales excepto por los timbales que son aparentemente Ludwidg de las ultimas generaciónes, (exiten en Buenos Aires profesores de percusión que disponen de timbales barrocos y no hubiera sido difícil alquilarlos) aunque esta inclusión no empaña para nada el rendimiento. Resulta original el uso de una máquina de viento de factura barroca. (Los instrumentos originales tienden mantener la afinación por poco tiempo, lo que motivó la reafinación antes de alguna entrada, molesto pero inevitable)El ajuste de la orquesta en la función que me toco presenciar fue perfecto como también el rendimiento del coro, de sonido pulido, homogéneo y con buena afinación.El resultado musical fue excelente, tanto de los cantantes como la dirección musical de Garrido que es un especialista en el tema.Se destacaron principalmente Isabelle Poulenard, Carlos Ullán, Graciela Oddone, Lucas Debevec Mayer y Nahuel Di Pierro.Lo que debería haber sido una regie de Arias, se transformo en una ridícula parodia de movimiento en donde se omitieron todos los ballets, que ocupan casi el 40 % de la obra, pese a que en el programa se menciona como puesta en el espacio (termino caprichoso para definir lo indefinible, porque esta “puesta en el espacio” se limito a distribuir a los solistas y a los coreutas en un imaginario salón) . Este trabajo del coreógrafo Alejandro Cervera, generó algunas marcaciones fuera de estilo y la pobreza se destaco en la mencionada ausencia de los ballets. La identificación de las entradas por medio de distintos efectos y tonalidades de luz, no lograron elevar la dinámica de la obra.Si bien es importante que se haya hecho, las óperas son para ser representadas con escena, dado que en concierto, se corre el riesgo de transformarse en un espectáculo aburrido. Se le saca la esencia y en este caso, si bien la obra es exquisita y el oyente se embarca en su belleza, la carencia de escena la torna, en momentos, peligrosamente aburrida.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.