Austria

Un Falstaff sin panza ... y sin Verdi

Agustín Blanco Bazán
lunes, 4 de septiembre de 2023
Falstaff, régie de Christoph Marthaler © 2023 by SF/Ruth Walz Falstaff, régie de Christoph Marthaler © 2023 by SF/Ruth Walz
Salzburgo, lunes, 25 de septiembre de 2023. Grosses Festspielhaus. Falstaff, comedia lírica en tres actos con libreto de Arrigo Boito y música de Giuseppe Verdi. Regie: Christoph Marthaler. Escenografía y vestuario: Anna Viebrock. Iluminación: Sebastian Alphons. Dramaturgia: Malte Ubenauf. Elenco: Gerard Finley (Falstaff), Simon Keenlyside (Ford), Bogdan Volkov (Fenton), Thomas Ebenstein (Dr. Cajus), Michael Colvin (Bardolfo), Jens Larsen (Pistola), Elena Stikhina (Alice Ford) Giulia Semenzato (Nannetta), Tanja Ariane Baumgartner (Quickly), Cecilia Molinari (Meg Page), Mark Bodnar (Orson W), Liliana Benini (Robinia), Joaquín Abella (primer director asistente). Coro de la Ópera de Viena y Orquesta Filarmónica de Viena bajo la dirección de Ingo Metzmacher.
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El regisseur Christoph Marthaler y la escenógrafa Anna Viebrock decidieron presentar en Salzburgo un Falstaff inspirado por la película de Orson Wells Campanas de medianoche que intentaron combinar con otra del mismo autor y regisseur, La otra cara del viento

Y como si esto fuera poco, salpicaron esta ensalada con una tercera peli del mismo artista, la documental Me querrán cuando haya muerto. 

Pero se olvidaron de Verdi, y les salió un verdadero desastre, de esos que inspiran algo raro en Salzburgo: silbatinas, gritos de desaprobación y broncas por no haber entendido nada, compitieron con algunos desafiantes aplausos de quienes pretendían haberlo entendido todo. 

Fue algo tan violento como la tormenta que empapó a los frustrados festivaleros a la salida de la función que comento.

Ahora bien, ¿Qué ocurrió en escena para provocar tanto jaleo? Tal vez la idea de recrear una filmación de Falstaff en un estudio cinematográfico no era mala. Lo malo fue el caos, tal vez demasiado realista, de idas y venidas de cantantes entre bastidores que a la izquierda mostraban una salita de cine para probar lo filmado, al centro un espacio con una mesa que pretendía insinuar la posada de la Jarretera, y a la derecha una casa con piscina. 

Cecilia Molinari, Tanja Ariane Baumgartner, Elena Stikhina, Marc Bodnar, Joaquin Abella, Gerard Finley y Liliana Benini. © 2023 by SF/Ruth Walz.Cecilia Molinari, Tanja Ariane Baumgartner, Elena Stikhina, Marc Bodnar, Joaquin Abella, Gerard Finley y Liliana Benini. © 2023 by SF/Ruth Walz.

La falta de coordinación entre las tres secciones ejemplificó una vez más la caída de un regisseur desprevenido en la trampa de ese escenario “cinemascope” y de ancho pantagruélico, concebido por Herbert von Karajan. Ya han advertido regisseurs como Harry Kupfer o Barrie Kosky que quien acepte trabajar en esta Grosses Festspielhaus debe poner especial cuidado en adaptar sus ideas a una unidad dramática coherente. Ello para evitar que la narrativa naufrague en situaciones inconexas, como ocurrió en este caso. 

Joaquin Abella , Gerald Finley, Cecilia Molinari, Giulia Semenzato, Figurantes. © 2023 by SF/Ruth Walz.Joaquin Abella , Gerald Finley, Cecilia Molinari, Giulia Semenzato, Figurantes. © 2023 by SF/Ruth Walz.

Porque de poco sirvió en materia de unificación el galope de aquí para allá de “Orson W” un director cinematográfico obeso que monopolizó el uso de una panza que en esta obra es propiedad exclusiva del protagonista. Y en la segmentación destructiva del concepto del regisseur colaboró una cantidad de estatistas que junto a este Orson insistían en confrontar a los cantantes con instrucciones ampulosamente gesticuladas y también en probar repetidamente los decorados y utensilios de filmación. Por ejemplo, no sé cuantas veces se tiraron a la piscina y cuantas se metieron y salieron de una canasta que todos asumimos como destinada a esconder a Falstaff pero que finalmente no fue usada para ello.  

Otro defecto importante fue la falta de una regie que permitiera perfilar la intensa individualidad que Verdi y Boito insuflan a cada personaje. Parecía como si todos ellos, entre confusos y tímidos, estuvieran confrontándose con el caos de un primer ensayo con elenco completo en una filmación. Y no bastaron las buenas voces. 

Simon Keenlyside y Gerald Finley. © 2023 by SF/Ruth Walz.Simon Keenlyside y Gerald Finley. © 2023 by SF/Ruth Walz.

Gerald Finley, un Falstaff sin la panza que el regisseur le había robado para dársela a Orson W, fraseó elegantemente, pero sin convicción. En el dúo con el Ford Simon Keenlyside, ambos cantaron bien pero sin ese sentido de confrontación entre comicidad y drama que hace a la esencia de este gran momento operístico. 

Elena Stikhina, Giulia Semenzato, Cecilia Molinari, Tanja Ariane Baumgartner y Liliana Benini. © 2023 by SF/Ruth Walz.Elena Stikhina, Giulia Semenzato, Cecilia Molinari, Tanja Ariane Baumgartner y Liliana Benini. © 2023 by SF/Ruth Walz.

Lo mismo ocurrió con la Mrs. Quickly gris y sosa de otra buena cantante, Tanja Ariane Baumgartner, y la similarmente dotada Alice Ford de Elena Stikhina. La Meg de Cecilia Molinari también perdió cualquier vestigio de personalidad, y los amantes, Giulia Semenzato (Nanetta) y Bodgan Volkov, jamás encontraron un escondite creíble para expandir sus buenos timbres con el éxtasis y la convicción requeridos por la partitura.   

Verdi también estuvo ausente en la dirección orquestal prolija pero mecánica de Ingo Metzmacher, que instruyó un discurso lo suficientemente en forte como para malograr frecuentemente la proyección de voces. Solo la de Keenlyside logró ponerse a la par, en È sogno o realtà?” Por supuesto que en estas circunstancias no escapó a la Filarmónica de Viena la transmisión redonda de hasta el más mínimo detalle de la partitura, pero de poco sirvió este virtuosismo en una interpretación sin mayor diferenciación dinámica o contraste cromático.  

Falstaff, régie de Christoph Marthaler. © 2023 by SF/Ruth Walz.Falstaff, régie de Christoph Marthaler. © 2023 by SF/Ruth Walz.

La última escena fue un verdadero aquelarre, al final del cual Orson W se paseó inesperadamente vestido de armadura negra. Ello para que quienes sin haber visto Campanas de medianoche habían comprado el programa de mano donde aparece foto de Orson Wells con un disfraz idéntico. Enseguida rompió la mudez que había observado durante toda la representación con dos únicas palabras las famosas “Tutti garbati.” Y el resto se hizo eco de las mimas con una exactitud solo apreciable en los distinguidos cantantes y los grandes coros y orquesta ensamblados para esta ocasión. Pero este fue, finalmente, un Falstaff sin panza, en el cual faltaron el arrojo, el desafío y ese desparpajo a la vez agresivo y sobrio de esta gran despedida verdiana. 

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