Una jirafa en Copenhague

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Entrevista intrapersonal confrontada: Omar Jerez con Evelin Viamonte

Omar Jerez
miércoles, 6 de diciembre de 2023
Danza Butho © 2023 by Libros Indie Danza Butho © 2023 by Libros Indie
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Danza Butoh de Evelin Viamonte Borges es el primer libro escrito en España sobre el Butoh con el debido rigor académico.*

Estamos ante una obra colosal que pasará a la historia en los anuarios de habla hispana como consulta sobre todo lo que concierne a la danza butoh.

En la presentación, en la que tuve el honor de realizar una ponencia con la experta Evelin Borges en un contubernio de butoh, pude manifestar que la acogida de su libro fue mayúscula entre los mayores expertos en España que se encontraban allí presentes.

Danza Butho. © 2023 by Julia Martínez Fernández.Danza Butho. © 2023 by Julia Martínez Fernández.

Es una obra que pone de manifiesto un tema tan fascinante como desconocido para la sociedad.

Veamos que nos contesta el libro en esta entrevista para entender los mecanismos de esta danza japonesa que se ha convertido en un ejercicio de culto en todo el mundo occidental.

Entrevista intrapersonal confrontada: Omar Jerez con Evelin Viamonte

¿Qué es butoh?

Qué es Butoh en un sentido amplio y abarcador, es una de las cuestiones a las que este libro se enfrenta. 

En muchos sentidos se puede afirmar que el Butoh es una impresionante mixtura de elementos provenientes de diferentes culturas, aún cuando hunde sus raíces más profundas en el pensamiento y el arte tradicional japonés. 

Butoh desafía las definiciones y descripciones. A pesar de ello, este libro intenta al menos delimitar algunos de sus aspectos fundamentales en aras de su estudio. 

La idea de Kuniyoshi Kazuko de que el Butoh es una forma de danza que estructuralmente tiende hacia la entropía, apunta a una de sus características, con la que pone en práctica un nuevo paradigma basado en la emergencia de lo imprevisto y del azar como material para la construcción de una nueva coherencia. 

El Butoh nunca ha tenido un lenguaje formal definido y no puede ser considerado en términos formales, solamente podemos reconocer en él como peculiaridad una determinada manera de entender lo corporal. Sobre estas ideas el lector se podrá hacer una visión más completa cuando al finalizar el libro.

 ¿Cuándo y dónde surge esta danza?

Algunos autores sitúan la primera presentación conocida bajo el epíteto Ankoku Butoh-ha (Colores prohibidos) el 24 de mayo de 1959. El 5 de septiembre de ese mismo año Hijikata Tatzumi y Ohno Yoshito se presentaron en el Dai ichi Seimei Hall de Tokio en el marco del recital anual que la Asociación de Danza Contemporánea de Todo Japón organizó bajo el título Roku nin no Avangardo-650 Experience no kai (Seis vanguardistas-concierto 650 Experiencias), con Colores prohibidos 2, una ampliación de la primera presentada a principios de ese año.

 ¿Hay erotismo en la danza butoh?

Lo podríamos llamar erótica cruel (haciendo uso y referencia a la crueldad artaudiana). Su poder de seducción descansa en que nos abisma y nos sitúa en una fina línea entre la realidad corporal del ejecutante y el misterio al que nos aboca. La extrema concentración del intérprete en los procesos que están teniendo lugar en su cuerpo, provocan una especie de incandescencia que atrapa la atención del espectador y aplaza la generación del sentido.

El movimiento extremadamente lento que a menudo se utiliza en el Butoh, genera un efecto similar al de la profunda concentración. Lo inusual de esta modificación del tiempo a lo casi imperceptible cautiva inevitablemente la mirada del espectador, el espacio se torna de una inusual densidad y el cuerpo del intérprete destaca sobredimensionado sobre el tapiz del tiempo cotidiano. Hay en esto una fascinación y una extrañeza que involucra los procesos perceptivos del espectador.

Solemos asociar las cabezas rapadas y los cuerpos desnudos pintados de blanco con el butoh, ¿es un aspecto esencial para poder hablar de butoh?

Una de las características estéticas que se han difundido y asociado con el Butoh han sido las cabezas rapadas y los cuerpos desnudos (o semidesnudos) pintados de blanco. Aunque el maquillaje blanco no fue utilizado por Hijikata en sus primeras obras, al parecer es un elemento más que el Butoh rescata de la tradición y lo incorpora según sus propios propósitos. 

Son varios los autores que coinciden en que las cabezas rapadas y los cuerpos pintados de blanco, al igual que la presentación del cuerpo en continua metamorfosis, persiguen desde el punto de vista conceptual y estético, la desaparición de cualquier elemento que individualice o particularice al sujeto individual, eliminando toda referencia al individuo, desafiando y desterrando el mito del Yo occidental. 

La scara corporal convierte al danzante en todos y en ninguno en particular. (…) Los bailarines de Butoh llevan a menudo capas de maquillaje extremadamente gruesas que ocasionalmente complementan con polvos blancos. Esta elección trae como consecuencia un efecto colateral: si las capas son lo suficientemente gruesas, durante la representación se irán descascarando en pequeñas volutas que se arremolinan, por lo que el bailarín, dependiendo de su velocidad, parece que se mueve a través de una fina niebla blanca o arrastrado por ella.* 

El efecto es sumamente sutil, pero en todo caso, ayuda a crear esa visión propia del Butoh de un mundo inestable, en constante flujo, un movimiento continuo que se desplaza entre lo formal y lo informal, entre la solidez del mundo tangible y su disolución.

Si tuviéramos que sintetizar y enumerar aquello que define al butoh…

Lo que define esta danza son los procesos de trabajo y los caminos que se siguen para alcanzar la danza. Creo que podríamos resumir esos aspectos esenciales en: Metamorfosis, sensación y movimiento involuntario, tratamiento peculiar del espacio y el tiempo, vacío y experiencia pura.

¿Qué crees del butoh que se hace hoy en día?

Evelin Viamonte. © 2023 by Julia Martínez Fernández.Evelin Viamonte. © 2023 by Julia Martínez Fernández.

El Butoh en la actualidad no solamente se ha difundido por todas las latitudes sino que también interactúa y se mezcla con otras disciplinas en esa fusión de elementos que marcan y determinan la escena contemporánea. 

Sin embargo, hay algunos rasgos por los cuales podríamos hablar de Butoh frente a una obra escénica. No me refiero por supuesto a los cuerpos desnudos pintados de blanco de su versión más comercial, sino a cierta manera de entender la danza que se traduce en piezas únicas que se deslindan del paisaje escénico contemporáneo, obras a menudo incómodas y de difícil lectura, pero necesarias y deliciosas, intrépidas e inquietantes. Pero además el butoh ha sido, y está siendo, punto de partida indispensable para hablar de investigación en torno al lenguaje corporal, ya que se manifiesta de muy diversas maneras y en algunos casos se desdibuja la palabra y el nombre se omite aún persistiendo la esencia del Butoh.

Entrevista Intrapersonal Confrontada (O cómo responder y después preguntar)

Oficialmente el género periodístico que creé en el año 2013 ya es científico y académico por parte del periodista Rubén Villalba Jiménez que presentó su TFG en la Universidad Rey Juan Carlos bajo el amparo de su tutora Marina Santín Durán con una nota media de 9,75 con el título: La autoentrevista como género periodístico: El caso de la Entrevista Intrapersonal Confrontada.

La entrevista es un género periodístico fundamental. De hecho, se podría considerar su piedra angular, porque permite al periodista confirmar, acceder y conocer los hechos de manera directa, sin intermediarios, hablando con la fuente y estableciendo un diálogo con los protagonistas.

Lamentablemente, y salvo honrosísimas excepciones, la entrevista, ese momento excepcional que combina conversación, reto y seducción, se ha convertido en un acto seco, forzado, en el que demasiado a menudo el entrevistado no quiere responder y al entrevistador le da lo mismo que no quiera. El momento sublime que permite al periodista ejercer su derecho a preguntar se transforma en un trámite, una penitencia o directamente un combate tosco y sin ningún vencedor.

En otras ocasiones, los entrevistados han tenido una clase por parte de sus asesores para evitar, rodear o directamente eliminar preguntas incómodas, que suelen ser precisamente las que el periodismo debe y puede hacer. El resultado, nuevamente, queda en un limbo de medias verdades y frases insulsas. Por no hablar de las entrevistas promocionales asociadas a algún producto cultural, tipo cine, literatura y música, donde la superficialidad es tan apabullante que se podrían mantener las preguntas hechas años antes y tendríamos la certeza de encontrar las mismas respuestas.

Ante este panorama, desolador y habitual en demasía, el artista y creador Omar Jerez propone una nueva fórmula, una nueva aproximación al género que exige una complicidad de ambas partes (tomando como inspiración las entrevistas noveladas que hizo durante años Milan Kundera) para generar un contenido atractivo, valiente, que enriquezca al lector y que suponga una aventura donde ni el camino ni el destino queda prefijado.

El nuevo concepto se llama Entrevista Intrapersonal Confrontada, (EIC), y tiene como cimiento inamovible la siguiente premisa: el entrevistado genera un discurso a priori, provocado y sugerido (o no) por el entrevistador, y posteriormente el periodista edita y da forma periodística a ese contenido. Se crea una arcilla pura que será moldeada por las manos expertas del entrevistador, a posteriori.

A continuación se exponen los 10 puntos que definirán cualquier EIC que se haga a partir de ahora, y que creemos supone una innegable revolución en este género. Es tan sencillo como invertir el orden para recuperar la pureza que nunca debió perder.

Decálogo para una Entrevista Intrapersonal Confrontada (EIC)

  1. Cualquier persona, tenga o no relevancia pública, podrá solicitar a un periodista la realización de una EIC. Igualmente, cualquier periodista podrá solicitar la realización de una EIC a cualquier persona o personaje.
  2. Cualquier EIC tiene como base fundamental la relación que se establece entre el periodista y el entrevistado, así como la reinterpretación del concepto de entrevista para el siglo XXI.
  3. Una vez aceptada la realización de la EIC, se propondrá, por cualquiera de las partes, un tema sobre el que girará la narración, así como su extensión. Igualmente podrá ser de libre elección si así se decide de mutuo acuerdo.
  4. El entrevistado construirá libremente una narración sobre la temática escogida, que podrá ser creada en cualquier formato: texto, audio, vídeo, ilustración, así como cualquier combinación entre estos. El periodista no intervendrá nunca en esta parte del proceso.
  5. El periodista recibirá esa narración y a partir de ahí construirá una EIC en la que se compromete a mantener el sentido del texto original, y podrá modificar, eliminar, ampliar o extender la entrevista para tratar de llegar a la naturaleza real del entrevistado. Podrá solicitar más información al entrevistado, así como convertirla a otro formato.
  6. Bajo ningún concepto el periodista podrá utilizar la información en bruto para difamar o menoscabar la figura o reputación del entrevistado.
  7. El periodista deberá entregar una copia de la EIC antes de su difusión al entrevistado para que la confronte y certifique que se ha mantenido el sentido original, no entrando éste en consideraciones de estilo y forma.
  8. El periodista puede declarar la EIC nula si percibe que está falseada o que el entrevistado se aleja del objetivo principal, que es un ejercicio de honestidad consigo mismo.
  9. El espectador, para poder completar la experiencia, debería tener acceso al discurso en bruto enviado por el entrevistado y la EIC  definitiva, para comparar y enriquecer la lectura/visionado/escucha del proceso.
  10. Al contrario que en la entrevista clásica, en cualquier EIC la búsqueda de la verdad queda supeditada a la experiencia compartida, confrontada y colaborativa entre las dos partes.
Notas

1. Evelin Viamonte Borges, «Danza Butho», Madrid: Libros Indie, 2023, 192 páginas. ISBN: 9788419671394. Paperback 15,00 €

2. Blakely Klein, Ankoku Butō. The Premodern…, 48. En el original. Butoh dancers often layer the makeup extremely thickly and occassionally supplement it with white powder. This choice results in an interesting side effect: if layered thickly enough, during the performance it will continuosly flake off in little wisps and eddies, so that the dancer, depending on his or her speed, seems to be either moving through or trailed by a fine white mist.

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