Argentina

Fausto condenado a una versión en concierto

Eduardo F. Casullo

martes, 12 de noviembre de 2002
Buenos Aires, jueves, 7 de noviembre de 2002. Teatro Colón. ‘La condenación de Fausto’, leyenda dramática de H. Berlioz. Con C. Diaz, C. Bengolea, G. Gallardo y L. Debevec Mayer. Dir. Coro: A. Balzanelli. Dir. Coro Nintildeos: V. Sciamarella. Orq. estable del Teatro Colón de Buenos Aires, director: S. Lano
---
La palabra Fausto ejerce en el oyente una fascinación a la que no pudo ser ajena Berlioz. Luego de sus extensas charlas con Liszt la historia de Goethe lo invade y lo atrapa. El Fausto de Berlioz es un Fausto francés donde se involucra espiritualmente, no solo con la historia sino con su propia historia en la que crea una Margarita a semejanza de la Estela del Delfinado de la cual se enamorara, amor a primera vista tal como Margarita se enamora de Fausto. (Amor profundo, ruboroso y melancólico, amor que da todo sin esperar y que esa acción de dar brinda el gozo).El subtítulo de “Leyenda dramática” aporta exactamente eso, el encanto de una leyenda mezclada con el drama de lo imposible, con el ingrediente inevitable de un Mefisto, servicial y útil asistente que es capaz de “destruir todo lo que existe porque todo lo que existe merece ser destruido”.Tiene una construcción basada en la originalidad de la forma musical a la cual se le agregan los textos que termina creando el mismo. (Berlioz descartó a Almire Gandonniere por adormilado y lento como libretista) Esta originalidad hace que la obra no tenga un plan preestablecido, siendo en definitiva, una serie de comentarios musicales sobre los pasajes del drama especialmente preparados para lo sinfónico y lo vocal. (Dentro de la obra encontramos canciones populares, canciones burlescas, ritmos guerreros, pasión y ternura, visiones fantásticas y hasta terroríficas puestas en el pentagrama con una maestría muy pocas veces igualada en cuanto a carácter se refiere.)Escrita durante viajes y en distintos lugares, es una cumbre del romanticismo francés, donde el mismo Berlioz manifiesta y debería tenerse presente sus palabras como juego libre y antiparadigmático: “no buscaba las ideas: las dejaba venir”. Y esta postura frente a la obra lo muestra como un potente libre pensador capaz de no atarse a esquemas técnicos ni mentales.La música es un centro de creatividad permanente, donde los parámetros que la condicionan deberían estar permanentemente en revisión. Este criterio básico permitió a los grandes músicos traspasar los límites desde estéticas diferentes que generaron posibilidades también diferentes. Para esto, uno debe luchar permanentemente con los preconceptos, con los famosos paradigmas que tanto encasillan y perjudican.Lamentablemente, en la música, donde los interpretes están formados (y condicionados) en general en “conservatorios” (¡Qué palabra tan terrible para definir escuelas de creatividad!!!) la apertura mental frente a posibilidades ciertas es bastante limitada.También, debo decirlo, son en general los directores de orquesta los más cerrados cuando deberían ser los más abiertos de mente. Que alguien no encuentre solución, alternativas o sea incapaz de ver posibilidades diferentes a una obra, no implica necesariamente que esa sea la verdad y en consecuencia que otros, con visiones diferentes le encuentren las variantes que ellos no pueden ver. Por ejemplo: Raoul Gunsbourg creó para Montecarlo una versión escenificada de esta obra, (pensemos que fue en 1893 con las limitaciones esceno-técnicas propias de la época) lo cual no significa que haya sido la mejor, la mas afortunada ni la única, sino simplemente un camino de apertura apreciado por unos y criticado por otros, pero camino al fin. Camino que fue retomado en Salzburgo en 1998 por la Fura dels Baus que generó su tan particular y creativa versión escénica, utilizando un contenedor simbolizando la psique de Fausto.Y si hago esta perorata es simplemente porque si bien Stefan Lano llevó adelante desde el podio una magnifica versión musical, tuve la oportunidad de leer en el Diario Clarín de 5 de noviembre una entrevista en la que lamentablemente cae en las generales de los directores auto limitándose: “La condenación de Fausto tiene mas dirección teatral que Romeo y Julieta, pero de todas maneras no tiene elementos para crear una obra escénica. No creo que existan en la partitura, como si existen en Wagner o Puccini”.Uno es dueño de sus silencio y esclavo de sus palabras. (página 6 primera columna). Ni a Wagner ni a Puccini se les hubiera ocurrido siquiera pensar en esta obra como un concierto y si bien Berlioz le da un título bastante híbrido, nunca descartó la escena. Independientemente de esto, el hecho es que toda la partitura de La Condenación de Fausto es teatral, respira escena, solo hay que saber verla.Toda la música es movimiento escénico. Escenas que están latentes y que surgen clarísimas del texto y de la música, con imaginación, no basta la simplificación de “pedirle al publico que cierre los ojos y que imagine”, para eso uno escucha la radio o un CD. Si no se es capaz de imaginar como pasar en la “transición del abismo al cielo al final de la obra, sin caer en algo muy kitsch” es porque esta alcanzado por la limitación propia de los esquemas tradicionales de pensamiento de los directores de orquesta, tal como lo expuse al principio y que, por supuesto no va en detrimento de su capacidad de concertación, sino porque simplemente se encuentra dentro del problema y en consecuencia no puede verlo desde afuera. (Desniveles sonoros mediante, sobre todo en los bronces, porque disponer de una orquesta mas grande de lo normal no implica la necesariamente aumentar el volumen, sino lograr otro tipo de sutilezas que, como por ejemplo un espectro sonoro ancho, sostenido y latente, que en esta versión se logro parcialmente). Es una distorsión profesional de la que, por estar inmerso dentro de un esquema paradigmático cerrado, resulta difícil de modificar sin una toma de conciencia previa, sin un ejercicio de entrar y salir en puntos de vistas diferentes y llevar esta posición a los limites.Claro esta que por lo expuesto, la renovación y la visión no pueden en consecuencia provenir de los ámbitos estructurados, como en este caso, el Teatro Colón, sino de la marginalidad y simplemente porque la marginalidad no esta estructurada ni condicionada.Cuando se anunció que esta obra se presentaba sin escena, lo lamente mucho. Creo que en Argentina hay muchas personas capaces de generarla y mucho mas que dignamente. (Se perdió una gran oportunidad de demostrarlo).De todas formas, hubo escena, la puso Cecilia Diaz quien interpreto una Margarita de gran presencia, canto sin partitura, lo que le permitió, dentro de las limitadas posibilidades del concierto, jugarse escénicamente, puso mucha calidad en todo el rol y se lucio en la “canción gótica” que cita al Roi de Thulea. Memorable fue “D'amour l'ardente flamme” donde logro color, sensualidad, intensidad y calidez (Nos mostró a Berlioz). Un lujo.Igual énfasis puso Lucas Debevec Mayer quien, posee un hermoso color vocal y su acostumbrada calidez escénica. El Colón debería tenerlo presente para mas oportunidades.Carlos Bengolea no estuvo en su mejor momento, un vibrato bastante pronunciado y molesto le resto eficiencia. Mientras que Gui Gallardo cumplió con su rol sin descollar. Ambos con lectura en escena.Recordemos que esta función se dio en reemplazo de Don Carlos y que la próxima función será la opera de cámara de Rossini La ocasión hace al ladrona, menor dentro de la producción del autor y por la cual los abonados y asistentes deberán abonar la suma de $195 por cada platea. (¡Guauu!!! Solo 53 dólares y monedas).Los directivos del teatro, que arman esta programación tienen una suerte envidiable. Si estos cambios se hubieran producido en La Scala de Milán, seguramente serían perseguidos por la calle y apaleados por los abonados y por los amantes de la ópera.La inclusión dentro de la temporada de este titulo (en canje), en cualquier otro lugar del mundo implicaría la automática renuncia de los directivos que toman la decisión por las presiones que recibirían.Ciertamente, el público Argentino es extremadamente piadoso.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.