Suiza

La Orquesta de la Suisse Romande en su casa

Xoán M. Carreira
viernes, 8 de marzo de 2024
Victoria Hall de Ginebra © 2009 by Franck Mentha Victoria Hall de Ginebra © 2009 by Franck Mentha
Ginebra, sábado, 2 de marzo de 2024. Victoria Hall. Soirée des premières. Peter Eötvös, Reading Malevich, y Concierto para arpa y orquesta (estreno suizo). Michael Jarrell, Sechs Augenblicke para orquesta (estreno suizo). Zoltan Kodály, Suite de Háry János. Xavier de Maistre, arpa. Orquesta de la Haute École de Musique de Genève. Orquesta de la Suisse Romande. Jonathan Nott, director.
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Visitar por vez primera el Victoria Hall de Ginebra es una experiencia gratificante. Construido en 1894 por iniciativa de un consul británico y dedicado a la Reina Victoria, desde 1904 el edificio es propiedad del Ayuntamiento de Ginebra y ha sido la sede de la Orchestra de la Suisse Romande desde que se fundó en 1918. Es una sala mediana, de 1499 localidades (hasta 1644 si se ocupa escenario), exquisitamente decorada, con una acústica cálida y envolvente que permite disfrutar de una amplísima gama dinámica y tímbrica. 

El escenario -presidido por el mítico órgano Van den Heuvel de 1993- parece pequeño para el repertorio moderno que Ansermet ofrecía allí, especialmente Le Sacre du printemps de Stravinsky que, por cierto, la Orquesta de la Suisse Romande y Charles Dutoit interpretarán el próximo 6 de julio de este año en el Palacio de Carlos V en Granada. 

El programa me proporcionó la oportunidad de comprobar la enorme capacidad del escenario, en el que los estrados del coro fueron ocupados por hasta cinco hileras de instrumentos de percusión. 

La Orquesta de la Suisse Romande (OSR) no ha perdido un ápice de su excelencia histórica. Es una orquesta amplia (tiene una plantilla fija de 112 músicos), disciplinada, dúctil, que transmite un acentuado sentido del decoro. Tocando en su propia sede ofrece un sonido empastado, con un color idiosincrásico gratamente compacto del que semejan brotar con naturalidad los solos, incluso en situaciones de riesgo como las intervenciones del cimbalón en la Suite de Háry János

Jonathan Nott (director principal y artístico de la OSR desde 2017, con un contrato que se acaba de ampliar a 'indefinido') desplegó todo su talento en una maravillosa interpretación de la Suite de Háry János, con un discurso fluido y natural, casi espontáneo, con atención a los más mínimos detalles, y una orquesta motivada y volcada en "ayudar al director" en el mismo o mayor grado que el director había ayudado a la orquesta en los ensayos. 

La economía de gestos de Nott no omitió ningún mensaje de entradas, fraseo, dinámica, intención expresiva o concertación. Al finalizar la Suite de Háry János, Nott estaba exultante, la orquesta visiblemente excitada y el público desbordaba entusiasmo. Y a este éxito contribuyeron los alumnos de la Haute École de Musique de Genève, cuya orquesta se unió en pleno -o eso parecía- a la OSR. La cara de felicidad de algunos de los jóvenes era indescriptible. 

Los Sechs Augenblicke (2022) para orquesta de Michael Jarrell (Ginebra, 1958) constituían el estreno suizo de la obra. En esta temporada 2023-24, Jarrell es artista residente de la OSR junto al clarinetista Martin Fröst, y además ocupa desde 2004 el puesto de Profesor de Composición de la Haute École de Musique de Genève, cuya orquesta colaboraba en la interpretación. No es por tanto extraño que se llevara unos aplausos extraordinariamente cálidos del público, que lo conoce bien. 

A juzgar por los Sechs Augenblicke, Jarrell debe ser un gran profesor: domina la orquestación y conoce al dedillo las códigos compositivos franceses desde Debussy hasta la actualidad, y parece tener claro que la deontología de un compositor sinfónico obliga a captar el interés de los intérpretes y el público. 

Sechs Augenblicke -escrito durante el confinamiento del COVID e inspirada en los Seis momentos musicales de Schubert- es un espléndido ejercicio orquestal heredero de los poemas sinfónicos post-straussianos, si bien más cercano a las premisas de la ambient music que a las narrativas o retóricas. Nott puso en evidencia el sonido envolvente y la magnífica factura de Sechs Augenblicke, obra que evidentemente complace a la orquesta que está familiarizada con los procedimientos de Jarrell ... y que al público le entusiasmó. 

El programa estaba diseñado como un homenaje a Peter Eötvös (Odorheiu Secuiesc, Rumanía, antes Hungría, 1944), quien por motivos de salud no pudo dirigir el concierto. La primera obra del programa, Reading Malevich (Lucerna, 2018) es una de las joyas del catálogo de Eötvös, con gran presencia de la percusión (26 instrumentos con 4 instrumentistas), que en el orgánico incluye -amplificados- arpa, guitarra y bajo eléctricos, órgano Hammond, celesta y címbalo, y una amplia orquesta que Eötvös utiliza con un despliegue de virtuosismo. 

La sucesión de imaginativos efectos sonoros y los constantes contrastes fueron potenciados por la perfecta acústica del Victoria Hall, y a juzgar por la respuesta del público, esta obra de dieciocho minutos no hizo añorar a las queridísimas obras que forman el iconastasio de las piezas de apertura de programa. 

La poderosa editorial Schott consiguió que el Concierto de arpa (2022-24) de Eötvös, destinado a Xavier de Maistre (Toulon, Francia, 1973), fuese encargada conjuntamente por la OPRF (Orquesta Filarmónica de Radio France), Rundfunk Sinfonieorchester de Berlín, Casa da Musica de Porto, Vienna Musikverein, NHK Symphony Orchestra de Tokyo, y la propia Orchestre de la Suisse Romande. Sin duda, cuando finalice la ronda de interpretaciones por las orquestas comitentes el próximo 25 de junio en Tokyo, este Concierto de arpa seguramente va a pasar a formar parte de la programación de bastantes orquestas impulsada por el prestigio y la fama de Xavier de Maistre. 

Y sin embargo el Concierto para arpa está por debajo del nivel medio de la producción de Eötvös. La escritura del arpa es evidentemente diatónica -lógico-, pero sin el ingenio que rebosan los Conciertos de Milhaud, Ginastera o Montsalvatge y, desde luego, sin ninguno de sus riesgos. Esto se explica porque Maistre es un arpista virtuoso, infalible, con un precioso sonido, y razonable proyección, pero no es un gran intérprete. Su sentido de la medida es imperfecto, su fraseo mecánico y reiterativo, su gama dinámica corta y su paleta tímbrica limitada: a pesar de que Maistre ama el repertorio guitarrístico, que transcribe habitualmente para el arpa, apenas ha incorporado a sus ejecuciones la riquísima variedad de ataques de la guitarra actual (y tampoco de la escuela arpística americana de entreguerras). 

Estas características del destinario, tan poco compatibles con el expansivo estilo de Eötvös, condicionó la producción del Concierto para arpa, cuya parte orquestal carece de la organicidad y sentido del desarrollo característicos de Eötvös y se limita a un paisaje sonoro tipo patchwork en el que conocidos procedimientos se alternan como si fuesen postales turísticas. 

El público aplaudió generosamente y Maistre correspondió con unas tan gélidas como soporíferas variaciones sobre el Carnaval de Venecia en las que la imaginación, la intención, lo danzable y lo picante estaban ausentes. Una vez más, Maistre me parece una manufactura industrial de un artista que clona figuras míticas de su instrumento que configuraron el canon interpretativo hace más de medio siglo. 

Nott y la Orquesta de la Suisse Romande interpretarán en la primera quincena de abril el San Francisco de Asís de Massiaen en el Gran Teatro de Ginebra, en una nueva producción de Adel Abdessemed, y tienen previstas dos visitas a España próximamente. La primera de ellas el 6 de julio, con Argerich y Dutoit, en Granada; la segunda será una gira en la temporada 2024-25. 

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