España - Madrid

Compositoras y estrenos

Maruxa Baliñas
miércoles, 20 de marzo de 2024
María de Pablos © Fundación Juan de Borbón María de Pablos © Fundación Juan de Borbón
Madrid, domingo, 25 de febrero de 2024. Teatro de la Zarzuela. Pauline Viardot-García, Die Sterne VWV 1059, y Häï luli! VWV 1106. Alicia Muñoz Torres, Tengo que decir algo. Matilde Salvador, El divino amor. Carme Rodríguez, Desiderar. María de Pablos, Apunte musical español nº 1, y Dos canciones. Lucía López de Vergara, Quien lo probó lo sabe. María José Cordero, En el sueño. Marisa Manchado, Matices. Ensemble María de Pablos: Joana Thomé (mezzosoprano), Noelia Gómez (viola) y Puerto González (piano). Ciclo 'Domingos de cámara'
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La Fundación Juan de Borbón ha tomado como una 'cruzada personal' la recuperación de la figura de la compositora María de Pablos Cerezo (1904-1990), una compositora pionera en la España de los años 1920, cuya carrera -a pesar de lo que se pueda suponer de su fecha de muerte, 1990- fue sumamente breve. Su última obra conocida es de 1934, y pasó casi cincuenta años de su vida ingresada en un sanatorio de enfermos mentales cerca de Madrid. 

De María de Pablos sonaron dos obras en esta sesión matinal en el hall superior deel Teatro de la Zarzuela. La primera de ellas (sexta pieza del programa) fue un arreglo para viola y piano del Apunte musical español nº 1 (1929), una obra inicialmente compuesta para violín y orquesta de cuerda (o quinteto de cuerda) que en esta ocasión sonó en un arreglo para viola y piano, del que no se indica autoría pero puede provenir de la reducción para violín y piano realizada por la propia María de Pablos. Se trata de una obra rapsódica, en la que se van sucediendo diversos temas, totalmente a la moda de la época, y de gran calidad (me gustó más que la mayoría de la música de Turina). Sin duda se nota el estudio con Conrado del Campo, pero María de Pablos tiene una capacidad poética superior, además de un discurso musical de una lógica inflexible. La bibliografía sobre María de Pablos tiende a resaltar su alejamiento de las vanguardias musicales de su época, pero oyendo este primer Apunte musical español no percibí nada semejante, y más bien me pareció que quienes han escrito sobre su 'conservadurismo' no conocen muy bien las corrientes musicales mainstream en toda Europa. 

Las Dos canciones que el programa anuncia "sobre textos de Enrique Díaz Canedo" pertenecen -supongo- a su ciclo de Siete canciones (1929-30) y entrecomillo lo de los textos de Díaz-Canedo porque en la segunda de las canciones el texto decía "Yo voy soñando caminos de la tarde", o sea, Antonio Machado, y en la primera de las canciones me pareció escuchar varios versos de Verdes jardinillos, otro poema -mucho menos conocido- también de Machado, ambos pertenecientes a su libro Soledades (1907). También estas dos canciones son preciosas, pero en cierta medida me impresionaron menos que el Apunte musical nº 1, porque la verdad es que entre las compositoras femeninas abundan las grandes autoras de canciones, quizá porque era un género que se consideraba más 'afín' a la 'sensibilidad femenina' y aunque a veces no se publicaran -eso era difícil para una mujer- sí que circularon.

El concierto se abrió con una compositora que ya podemos considerar un 'clásico' entre las mujeres compositoras: Pauline Viardot-García (1821-1910). La primera canción que interpretaron, Die Sterne VWV 1059 (1865) sobre un texto de Afanasi Fet (1820-1892), estuvo a cargo del ensemble completo, mostrando ya lo que iba a ser el concierto. 

La mezzo brasileña Joana Thomé (formada en la Guildhall School of Music and Drama de Londres) es una buena cantante de cámara, aunque a veces se deja llevar por un exceso de 'dramatismo' que perturba la atención al texto. Noelia Gómez (viola) es un poco la líder del grupo, lo que presta demasiado protagonismo a su instrumento, y en las primeras canciones del programa, especialmente en Die Sterne, llegó incluso a tapar a la mezzo. Puerto González (piano), que al comienzo se mostró excesivamente discreta, fue mejorando a lo largo del concierto y resultó ser una pianista muy segura y musical. Creo que había algo de nerviosismo al principio en el Ensemble María de Pablos, una agrupación que se creó en 2020 -o sea que en sus primeros meses no debieron actuar apenas en público-, pero lo fueron superando hasta convertirse en un grupo coordinado, con un rendimiento más que correcto y que presenta unos programas bien pensados. Supongo que en posteriores ocasiones -esta era la primera vez que las oía- su interpretación será mucho mejor, porque parte de sus problemas parecían deberse a 'novatadas' más que a auténticos defectos. 

La segunda canción de Viardot-García fue Häï luli! VWV 1106 para voz y piano sobre un texto de Xavier de Maistre (1763-1852, no confundir con el arpista actual), que sonó mejor que Die Sterne sobre todo porque Joana Thomé ya había calentado la voz y se había centrado más, y porque Die Sterne es una obra especialmente difícil.  

Entre las dos canciones de Viardot-García se ofreció el primer estreno de un concierto donde abundaron: la canción Tengo que decir algo. De su autora, la compositora Alicia Muñoz Torres (2002), sólo puedo decir que es alumna de Composición del Conservatorio Superior de Música de Madrid, creo que de José María Sánchez Verdú (no encontré nada en internet sobre ella). Sin embargo, y a pesar de su juventud, su Tengo que decir algo me pareció una obra consistente, tiene personalidad y hace honor a su título. Como en el resto de los estrenos, la compositora salió al escenario para explicar su obra. 

Muñoz Torres aún está buscando su lenguaje propio pero tiene sentido de la prosodia y musicalidad. Tengo que decir algo está repleta de guiños y homenajes -o simplemente influencias- a maestros del monólogo vocal como Schoenberg (Erwartung) o Poulenc (La voix humaine), y utiliza recursos y procedimientos 'vanguardistas' que no siempre responden a una necesidad narrativa pero no perturban. Se agradece que al incluir objetos en el encordado del piano tenga en cuenta que el instrumento se va a seguir utilizando a continuación, y por lo tanto deben ponerse y quitarse con facilidad, y no desafinar el piano (Cage era muy cuidadoso en eso). 

La cuarta obra del programa era de Matilde Salvador, una compositora que aún no ha sido suficientemente reivindicada (aunque ella sí figura en el New Grove Dictionary, en la que fue una de mis primeras publicaciones). El divino amor (1954), para voz y piano sobre un texto de Alfonsina Storni, tiene una parte pianística muy bonita, pero vocalmente me convenció menos. Como en otros momentos del concierto, tuve la sensación de que el Ensemble María de Pablos le dedicó más atención a las obras de estreno que a las de 'repertorio', una elección tan llamativa como poco habitual. Me alegro por las compositoras actuales, pero quizás el ensemble no tuvo en cuenta que las obras de las autoras del pasado también eran 'estreno' para gran parte del público. 

De Carme Rodríguez (Lugo, 1996), una compositora gallega establecida en Madrid, se presentó Desiderar (2023) compuesta específicamente para este Ensemble María de Pablos y encargada y estrenada en el Festival Diacronías (que se celebra en Las Rozas, cerca de Madrid) en 2023. El verbo 'desiderar' no existe propiamente en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero Rodríguez lo relaciona no sólo con el deseo, muy presente en esta obra desde el punto de vista femenino, sino también -remontándose al 'desiderare' latino- con "mirar a los astros o al cielo". La obra se divide en tres partes o pequeñas canciones, sobre romances de Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695), los poemas Al otro lado de la cerca de Emily Dickinson (1830-1886) y Parásitos de Alfonsina Storni (1892-1938). La segunda de las piezas es la que más me gustó e incluso me pareció intuir en ella elementos de la canción gallega del siglo XIX, mientras la parte final me pareció excesivamente 'dramática', con una introducción algo 'lisztiana'. 

La séptima obra de la noche fue la de la 'benjamina' de este concierto: Lucía López de Vergara (2003), quien es también -como Alicia Muñoz Torres- alumna de Composición del Conservatorio Superior de Música de Madrid, aunque en su caso estudia con Fernando Villanueva Carretero (o eso creo). Su Quien lo probó lo sabe se basa en el famoso poema de Lope de Vega, Esto es amor" (Rimas, 1602), [que termina con "Esto es amor/ quien lo probó lo sabe"]. Como el resto de las compositoras presentes, hizo un pequeño comentario previo sobre su obra, que aclaró poco respecto a sus intereses estéticos. Lo que más me gustó de Quien lo probó lo sabe fue el sano desenfado estilístico con que López de Vergara plantea la obra. Manejó bien la instrumentación, con la mezzosoprano resaltando las palabras -adjetivos casi siempre- del texto, mientras la viola funcionaba casi como un bajo continuo y el piano daba la estructura. Es otro nombre a conservar en la memoria porque en unos años puede estar haciendo cosas interesantes, aunque por ahora no muestra una personalidad musical clara. 

El concierto terminó con sendos estrenos de otras dos compositoras, pero de una generación distinta, y ambos basados en textos de Marifé Santiago (Madrid, 1962), quien estaba presente en la sala

María José Cordero (La Habana, 1953) -quien fue directora del Conservatorio de Ponferrada durante 24 años- presentó En el sueño, sobre el poema "En el sueño traías la manzana hacia mí" de Marifé Santiago, poeta con la que ya ha trabajado en numerosas ocasiones. Cordero también presentó una obra personal, a medio camino entre lo vanguardista y la música histórica, con elementos de 'neotonalismo' -corriente con la que se identifica- y otros que no lo son tanto, acaso marcados por las intérpretes a las que va destinada la obra. De hecho, la parte más atonal fue la destinada a Joana Thomé, mientras el acompañamiento de Noelia Gómez y Puerto González era casi de la Belle Époque, una época de grandes canciones. 

También Marisa Manchado (1956) optó por Marife Santiago para el texto de Matices, pero en su caso no un poema concreto, sino 'aforismos' -así los llamó Manchado en su presentación- de sus poemas. Mostrando un amplio abanico de recursos, Manchado planteó la musicalización más vanguardista del recital, con efectos no-convencionales en los instrumentos y una insistencia en las palabras 'clave' que no es minimalista, pero sí repetitiva. Buena técnica compositiva y una calidad superior a la del resto de los estrenos, pero Matices no me pareció su obra más acertada. 

En resumen, un concierto de mujeres, interpretado por mujeres, donde la reivindicación feminista fue un sustrato constante, no en vano era la enigmática María de Pablos uno de los principales hilos conductores, pero mostrando además un saludable panorama de la composición musical española a lo largo de casi cien años (si excluímos a Viardot-García, que es de otro ambiente social y cronológico totalmente distinto), desde María de Pablos nacida en 1908 hasta dos compositoras ya del siglo XXI y que apenas están comenzando sus carreras, pasando por dos compositoras nacidas en los años 1950 -Cordero y Manchado-, y finalmente Matilde Salvador, casi de la generación de María de Pablos, pero que desarrolló su carrera más tarde y en pleno franquismo, a quien me gustaría que hubieran dedicado alguna canción más.  

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