España - Galicia

Un envoltorio sin contenido

Maruxa Baliñas y Xoán M. Carreira
martes, 16 de abril de 2024
Santiago de Compostela, jueves, 11 de abril de 2024. Auditorio de Galicia. La Passion de Simone, viaje musical en 15 escenas. Música de Kaija Saariaho. Libreto de Amin Maalouf. Versión de cámara. Karen Vourc’h, soprano. Cuarteto vocal (Ângela Alves, Joana Valente, André Lacerda y Luís Pereira). Inês Pedruco, bailarina. Inés Salvado Gontad, narradora. Real Filarmonía de Galicia. Joana Carneiro, directora.
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Cuando Baldur Brönnimann diseñó su primera temporada al frente de la Real Filarmonía de Galicia, con el lema 'Migracións', se contaba con la presencia de Kaija Saariaho como compositora en residencia, lo cual hubiera marcado un hito en la historia de la orquesta. El fallecimiento de Saariaho frustró las ilusiones puestas en este proyecto, del que sólo se mantuvo finalmente la interpretación de diversas obras suyas y muy especialmente el estreno español de la versión de cámara de La Passion de Simone (2013), del cual se hizo cargo Joana Carneiro, desde la temporada 2020/2021, la principal directora invitada de la Real Filharmonía de Galicia. Carneiro dirigió una relevante interpretación de la versión de cámara de La Passion de Simone el 9 de junio de 2016 en el Festival de Música de Ojai con Julia Bullock como solista, disponible en Youtube, que fue el estreno en EEUU de la obra. 

Saariaho, que saltó a la fama internacional en 2000, desarrolló una carrera característica de la creación actual, caracterizada por el trabajo en equipo: es decir, por la creación colectiva. La producción ofrecida en el Auditorio de Galicia mutiló parte de las aportaciones de Peter Sellars al mantener apagada la pantalla en el pequeño espacio escénico elevado, reservado originalmente para la actriz cantante, que en esta ocasión fue sustituída en la parte actoral por una bailarina. 

Esto es relevante, dado que La Pasión está concebida para una actriz - cantante que interpreta sus quince números como absoluta protagonista, dramática, vocal y musicalmente. Sus intervenciones son comentadas por el coro y el narrador, y la función de la orquesta es la de un paisaje sonoro de las experiencias de Simone Weill. Este es el motivo por el que Sellars mantiene a la orquesta en la penumbra y en un segundo plano escénico, lo cual fue respetado en el Auditorio de Galicia. 

Carneiro es una directora competente, meticulosa, sensible y comunicativa, que consiguió una interpretación detallista, equilibrada y de gran belleza sonora, tanto de la Real Filharmonía como del cuarteto vocal: prueba de unos ensayos bien planificados y orientados al objetivo de crear un óptimo envolvente sonoro a las quince estaciones de La Pasión de Simone

El problema fue que tan óptimo envoltorio resultó vacío de contenido. A pesar de la buena acústica del Auditorio de Galicia, Karen Vourc’h fue incapaz de proyectar su voz fuera del escenario y los asistentes apenas escuchábamos unos monótonos murmullos en los que la expresión era inexistente y los textos ininteligibles. A esto se unió un envaramiento que contradecía el concepto de Sellars y Saariaho de una cantante que también se expresara como actriz, con su cuerpo. 

Su suplente en la parte actoral, la bailarina Inês Pedruco, intentó remedar algunos de los gestos, actitudes y movimientos de Dawn Upshaw o Julia Bullock, intérpretes emblemáticas de La Pasión. En principio, esta es una opción correcta, pero que fracasó en la práctica. Pedruco no alcanzó a comentar en forma comprensible la narración y sus mejores momentos fueron precisamente aquellos en que subió a la cantante a su miniescenario e interactuó con ella. Justo es corresponsabilizar de esta incomunicación a la deficiente iluminación de su miniescenario y a la ausencia de las proyecciones. 

En estas condiciones La Pasión de Simone resultó un espectáculo decepcionante que provocó la deserción de una parte de los asistentes que fueron abandonando la sala en un goteo pequeño pero casi constante. 

Al margen de los errores de la producción debe quedar constancia de que se produjeron también errores en la promoción de este estreno, tanto en las notas de prensa como en la charla previa al concierto con Joana Carneiro y en las notas del programa, en las que se presentó a Saariaho no como una artista actual sino como una artista de 'vanguardia', es decir, como perteneciente a un estilo viejo y obsoleto que promocionaba la dictadura de Franco. 

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