Una jirafa en Copenhague

Entrevista intrapersonal confrontada: Omar Jerez con Teresa Olalla Tomey

Omar Jerez
miércoles, 1 de mayo de 2024
Me © 2024 by Teresa Olalla Tomey Me © 2024 by Teresa Olalla Tomey
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Si tuviera que definir a Teresa Olalla Tomey y su relación con la Literatura, diría que la Lliteratura nació, se desarrolló y se expandió precisamente por personas como ella. Teresa Olalla Tomey es una militante con afiliación al conocimiento, a la imaginación y a la creatividad sin paragón, es capaz de generar con un solo escenario una novela con luz y color en un ejercicio pirotécnico y narrativo, colocando su prosa a la altura de las grandes maestras de la prosa contemporánea.

Para Teresa Olalla Tomey llegar a la tercera edición en cualquiera de sus novelas no se ha convertido en un reto, se ha convertido en una costumbre por los miles de lectores que la siguen al tener la garantía que con cada trabajo que Teresa presenta mediáticamente vuelve a superar a la obra anterior dejando un grado de satisfacción en do sostenido.

El éxito de Teresa Olalla Tomey no reside en buscar el aplauso basándose en el gusto literario de los lectores, sino que escribe lo que a ella le hubiese gustado leer a lo largo de estos años, de ahí su autenticidad y capacidad de seducir a tantos amantes de la lectura que ven en esta, su autora, a alguien que está comprometida consigo misma, alguien que por encima de todo huele a libertad.

Leer a Teresa Olalla Tomey, vivir con Teresa Olalla Tomey, descubrir a Teresa Olalla Tomey, es un fragmento de ADN que lleva la Literatura como acto de vida.

 Entrevista intrapersonal confrontada: Omar Jerez con Teresa Olalla Tomey

Tu primera novela se titula Obsesión, ¿qué significa para ti esta palabra?

 Me gusta el significado que aparece en el diccionario de la RAE, las dos acepciones. Creo que todas las personas, en un momento dado, tenemos alguna obsesión. Parece una palabra que genera emociones negativas o conductas peligrosas, sin embargo, a mí me parece que en muchos casos obsesionarte con algo puede ser un motor de cambio.

El hilo conductor de la novela es, precisamente, este tipo de obsesiones, ¿tus personajes tienen algo más en común?

 Cierta dificultad para expresar sus emociones, sentimientos… La falta de comunicación les hace tener una vida que les genera insatisfacción e incluso infelicidad.

 Tu segunda novela Lo peor que le puede pasar acaba de salir al mercado, ¿qué es lo peor que te podría pasar a ti como escritora?

El bloqueo creativo, claro. Pero como la protagonista tengo mi propia lista de las peores cosas que me podrían pasar, una de ellas es que comparen las dos novelas, porque no se parecen en el tono; la segunda utilizo el humor para destapar la parte fea de la vida, en la primera fui más directa; el erotismo presente en Obsesión a penas aparece en Lo peor que le puede pasar. También me da bastante miedo que a los lectores y lectoras que les gustó la primera novela no les guste la segunda y no sigo para no aburrir.

 En tu segunda novela tratas la crisis existencial de una mujer de cuarenta y dos años por la que se da cuenta de la insatisfacción vital que sufre ¿te ha ocurrió algo similar

Sí, pero no de la misma manera. Durante la novela Marta se da cuenta de que todo lo que la habían inculcado para ser una mujer realizada es una pantomima que le genera ansiedad e infelicidad. Yo soy una insatisfecha permanente, es decir, siempre que logro algo no termino de disfrutarlo del todo porque pienso que lo podría haber hecho mejor. Esta insatisfacción me lleva a querer aprender y mejorar en todo lo que hago. La perfección no existe, pero eso no es excusa para no intentar hacer las cosas perfectas.

Con respecto a tu participación en la antología Cicatrices invisibles, ¿qué te impulsó a participar en un concurso sobre la violencia sufrida en la infancia y agresiones sexuales a menores?

La rabia. Desde pequeña mi madre me decía que soy abogada de pleitos pobres. Necesitaba hacer justicia, quedarme en paz, exponer las cicatrices invisibles y sanar. No sé si he sanado del todo, pero sí siento que he hecho justicia a la niña que fui, espero también haber hecho justicia al verdadero protagonista del relato que al morir me revolvió las tripas para escribirlo.

También participas en una antología titulada Suicidio salió del grupo. Otro tema tabú. En este caso, ¿fue también un hecho real lo que te motivó a participar en esta antología?

 No. Aunque he conocido casos lejanos de muerte por suicidio, no fue eso lo que me motivó. Para mí es importante poder aunar mis dos vocaciones: la educación social y la literatura. Y esta era una gran oportunidad. Hay que visibilizar, sin normalizar ni romantizar todo lo relativo con la salud mental. Para mí es un tema recurrente, la ansiedad aparece en Obsesión y en Lo peor que le puede pasar. En el caso de Suicidio salió del grupo me interesaba dar voz a una persona que le duele vivir y a la cuidadora de esa persona, los dos puntos de vista, el sufrimiento de ambas, sus luchas internas…

¿Novelista o cuentista?

Me encanta echar el cuento. En España parece que la narrativa breve no interesa tanto como la novela. Creo que esta tendencia va a cambiar. Pero con la novela tengo la posibilidad de hacer mundos más grandes. ¿Para qué elegir? Me quedo con las dos facetas.


Entrevista Intrapersonal Confrontada (O cómo responder y después preguntar)

Oficialmente el género periodístico que creé en el año 2013 ya es científico y académico por parte del periodista Rubén Villalba Jiménez que presentó su TFG en la Universidad Rey Juan Carlos bajo el amparo de su tutora Marina Santín Durán con una nota media de 9,75 con el título: La autoentrevista como género periodístico: El caso de la Entrevista Intrapersonal Confrontada.

La entrevista es un género periodístico fundamental. De hecho, se podría considerar su piedra angular, porque permite al periodista confirmar, acceder y conocer los hechos de manera directa, sin intermediarios, hablando con la fuente y estableciendo un diálogo con los protagonistas.

Lamentablemente, y salvo honrosísimas excepciones, la entrevista, ese momento excepcional que combina conversación, reto y seducción, se ha convertido en un acto seco, forzado, en el que demasiado a menudo el entrevistado no quiere responder y al entrevistador le da lo mismo que no quiera. El momento sublime que permite al periodista ejercer su derecho a preguntar se transforma en un trámite, una penitencia o directamente un combate tosco y sin ningún vencedor.

En otras ocasiones, los entrevistados han tenido una clase por parte de sus asesores para evitar, rodear o directamente eliminar preguntas incómodas, que suelen ser precisamente las que el periodismo debe y puede hacer. El resultado, nuevamente, queda en un limbo de medias verdades y frases insulsas. Por no hablar de las entrevistas promocionales asociadas a algún producto cultural, tipo cine, literatura y música, donde la superficialidad es tan apabullante que se podrían mantener las preguntas hechas años antes y tendríamos la certeza de encontrar las mismas respuestas.

Ante este panorama, desolador y habitual en demasía, el artista y creador Omar Jerez propone una nueva fórmula, una nueva aproximación al género que exige una complicidad de ambas partes (tomando como inspiración las entrevistas noveladas que hizo durante años Milan Kundera) para generar un contenido atractivo, valiente, que enriquezca al lector y que suponga una aventura donde ni el camino ni el destino queda prefijado.

El nuevo concepto se llama Entrevista Intrapersonal Confrontada, (EIC), y tiene como cimiento inamovible la siguiente premisa: el entrevistado genera un discurso a priori, provocado y sugerido (o no) por el entrevistador, y posteriormente el periodista edita y da forma periodística a ese contenido. Se crea una arcilla pura que será moldeada por las manos expertas del entrevistador, a posteriori.

A continuación se exponen los 10 puntos que definirán cualquier EIC que se haga a partir de ahora, y que creemos supone una innegable revolución en este género. Es tan sencillo como invertir el orden para recuperar la pureza que nunca debió perder.

Decálogo para una Entrevista Intrapersonal Confrontada (EIC)
  1. Cualquier persona, tenga o no relevancia pública, podrá solicitar a un periodista la realización de una EIC. Igualmente, cualquier periodista podrá solicitar la realización de una EIC a cualquier persona o personaje.
  2. Cualquier EIC tiene como base fundamental la relación que se establece entre el periodista y el entrevistado, así como la reinterpretación del concepto de entrevista para el siglo XXI.
  3. Una vez aceptada la realización de la EIC, se propondrá, por cualquiera de las partes, un tema sobre el que girará la narración, así como su extensión. Igualmente podrá ser de libre elección si así se decide de mutuo acuerdo.
  4. El entrevistado construirá libremente una narración sobre la temática escogida, que podrá ser creada en cualquier formato: texto, audio, vídeo, ilustración, así como cualquier combinación entre estos. El periodista no intervendrá nunca en esta parte del proceso.
  5. El periodista recibirá esa narración y a partir de ahí construirá una EIC en la que se compromete a mantener el sentido del texto original, y podrá modificar, eliminar, ampliar o extender la entrevista para tratar de llegar a la naturaleza real del entrevistado. Podrá solicitar más información al entrevistado, así como convertirla a otro formato.
  6. Bajo ningún concepto el periodista podrá utilizar la información en bruto para difamar o menoscabar la figura o reputación del entrevistado.
  7. El periodista deberá entregar una copia de la EIC antes de su difusión al entrevistado para que la confronte y certifique que se ha mantenido el sentido original, no entrando éste en consideraciones de estilo y forma.
  8. El periodista puede declarar la EIC nula si percibe que está falseada o que el entrevistado se aleja del objetivo principal, que es un ejercicio de honestidad consigo mismo.
  9. El espectador, para poder completar la experiencia, debería tener acceso al discurso en bruto enviado por el entrevistado y la EIC  definitiva, para comparar y enriquecer la lectura/visionado/escucha del proceso.
  10. Al contrario que en la entrevista clásica, en cualquier EIC la búsqueda de la verdad queda supeditada a la experiencia compartida, confrontada y colaborativa entre las dos partes.
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