Opinión

Prestige - Perogrullo (y ...)

Cesar de Santiago (1955-2016)

martes, 3 de diciembre de 2002
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1. ¿Por qué se hunden algunos barcos? - Porque, hasta que se hunden, flotan. 2. ¿Por qué en aguas de Finisterre? - Porque muchos pasan por allí. 3. ¿Por qué derraman hidrocarburos? - Porque los llevan en sus tanques. 4. ¿Por qué hay banderas de conveniencia? - Porque a muchos les conviene.Otra vez la negra sombra del petróleo, otra vez el desastre, otra vez el lamento, la imprevisión, la ineptitud, la ineficacia.La desolación de las costas vuelve a las páginas de los diarios, y en las pantallas de los televisores el espectáculo es pavoroso. Con el adjetivo pavoroso no quiero referirme a las aves petroleadas, a las rocas que chorrean negra espuma, a los marineros estupefactos, a esas aguas cuyo luto es presagio del luto en el alma de los habitantes de este córner de Iberia (escribo córner y no esquina porque lo importante sigue siendo el fútbol). No, no me refiero a eso.Lo que resulta francamente pavoroso es la patética sucesión ante las cámaras de televisión de sub-delegados del ¿Gobierno?, ministros del ¿Gobierno?, vice-presidentes del ¿Gobierno? y diversos, variados y variopintos representantes del ¿Gobierno? de la Xunta de Galicia.Tras lo sucedido –horresco referens-, mientras sucede lo que sucede y aguardamos por lo que haya de suceder, podemos sin asomo de duda afirmar que ninguno de nuestros encargados de la 'cosa pública' ha hojeado el sucinto volumen de las Obras Completas del doctor Perogrullo. Si lo hubieran hecho, hubieran podido comprobar como en su página n se leen afirmaciones como que los petroleros se hunden como los demás barcos , siguiendo las inevitables previsiones de un tal Arquímedes (griego, ¡qué casualidad!); que si son viejos tienen más probabilidades de hundirse que si son nuevos, a causa de unos fenómenos denominados corrosión y fatiga de materiales; que si llevan petróleo van y lo sueltan –los muy ladinos- porque éste es un fluido que, además, flota (otra vez el griego); que es bastante más frecuente que haya temporales en invierno que en verano; que a ningún barco le sientan bien los mares bravos; etcétera.El mismo Perogrullo, tras minuciosas y pacientes observaciones, concluye que por el Finisterre español pasan en invierno muchos más petroleros, cargados y viejos, que por La Manga del Mar Menor en el dorado estío. Pero, al parecer, nadie más se había dado cuenta; ni los ¿responsables? De salvamento y medio ambiente ni el lucero del alba.Pero estos lenguaraces individuos no sólo no se callan, no: sacan pecho y, en su facundia, pronuncian lapidarias frases.Es un accidente y, por lo tanto, imprevisibleEsta frase es un juego de palabras que insulta la inteligencia de cualquier individuo nacido de mujer, que no sufra graves carencias en sus facultades intelectivas. Accidente, admitamos que sí, pero no imprevisible; no sabremos exactamente ni dónde ni cuando, pero hemos de tenerlo previsto, visto con antelación. Un ataque de apendicitis es algo imprevisto, pero un centro hospitalario tiene todo prevenido para hacerle frente: sabe lo que ha de hacer, quien lo ha de hacer, con que lo ha de hacer, como lo ha de hacer y, claro, lo hace.Aquí, en esta tierra, tenemos unas pomposos remolcadores pintados de un insultante color butano (¡qué le vamos a hacer!), que nuestros buenos euros nos cuestan y que producen pingües beneficios a una empresa privada íntegramente financiada con fondos públicos. Se supone que están previstos para remolcar barcos, pero no remolcaron.Aquí, en esta tierra, tenemos diversos encargados de medio ambiente y equipos de descontaminación, que nuestros buenos euros nos cuestan. Se supone que están previstos para cuidar nuestro ambiente y luchar contra la contaminación, pero ni cuidaron ni lucharon.Aquí, en esta tierra, tenemos una banda de mantenidos, enchufados, incautos, paniaguados y pringados, que de todo hay, que están previstos ... ¿para qué estarán previstos?Otra frase: “la culpa es del armador, y del fletador, y del cargador, y del destinatario, y de la bandera, y de ...”.Ciertamente todos estos tienen algo que ver en la antesala de la tragedia. Nadie lo duda. Pero el clásico principio lógico-jurídico, según el cual, “el que es causa de la causa es causa es causa del mal causado” no puede invocarse indefinidamente so pena de remontarnos al “primer motor inmóvil”: la incompetencia de un cirujano, pongamos por ejemplo, al reducir una fractura y su responsabilidad por ello no puede trasladarse al causante de la fractura; cada uno responde por sus propios actos u omisiones.El Prestige era un barco viejo –como otros muchos que por nuestras aguas navegan-, con su papeles razonablemente en regla –y si no lo estuviesen sería igual-, que naufraga frente a nuestras costas. Y había que auxiliarlo y había que evitar que causase daños; y ni se lo auxilió (sí, por supuesto, a los tripulantes que decidieron abandonarlo) ni se evitaron los daños. Y esto no es algo fruto de que el barco fuera viejo, feo, deficiente o mediopensionista. Si a un barco nuevo le hubiera pasado lo mismo -algo que, no se olvide, le podría haber pasado y, de hecho, ha pasado en otras ocasiones- la desastrosa consecuencia hubiera sido la misma.¡Hay que acabar con las banderas de conveniencia!Serenidad, ante todo; ¿qué es una bandera de conveniencia?: un pabellón perteneciente a un Estado soberano, miembro de las Naciones Unidas y de otros no menos prestigiosos organismo internacionales bajo el cual se amparan no menos prestigiosos y adinerados navieros, debido a que las condiciones legales que exigen a sus barcos (ya sea en materia de contratación laboral, medidas de seguridad, impuestos, responsabilidad, etc) son muy inferiores a las exigidas por los países donde en realidad esos navieros residen , y en los que se emplean y multiplican los beneficios obtenidos en tan denostadas prácticas.Resulta obvio que los navieros propietarios de buques bajo bandera de conveniencia no son de Vanuatu, Bahamas, Surinam, etc., sino de Francia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, España, etc.¡Claro que sí!, de España también. Incluso, aunque parezca una exageración, la recientemente privatizada 'Empresa Nacional Elcano', una empresa pública , tenía barcos abanderados en el 'segundo registro' de Portugal. Y España tiene una especie de 'bandera de conveniencia descafeinada' en su segundo registro de Canarias.Pero a nuestros ¿responsables? político-administrativos se les llena la boca de amor patrio y dignidad ultrajada y claman : “¡hay que acabar con las banderas de conveniencia!”. Y todos reconocemos que es justo y necesario, mas...Por no hacer referencia a estos últimos años, en los que el fenómeno no ha hecho más que crecer, y por comprobar que la cosa viene de lejos, aquí van, expresados por banderas, los buques entrados en el puerto de A Coruña, ordenados de mayor número a menor, durante el año 1994 (se omiten los de bandera española, dedicados casi todos ellos al tráfico de cabotaje nacional):Panamá 64 buquesChipre 60 buquesReino Unido 46 buquesBahamas 45 buquesLiberia 45 buquesPortugal 41 buques (Incluidos los de su segundo registro, que son casi todos)Antigua y Barbuda 40 buquesAlemania 32 buquesMalta 29 buquesSan Vicente y Granadinas 29 buquesetc.Aparecen, además, banderas como Antillas Holandesas, Vanuatu, Croacia, Filipinas, Honduras, Singapur,... El culto lector considerará cuales de estas banderas pertenecen al grupo de las 'de conveniencia'. El mismo día en que el PRESTIGE se partía en dos, en el puerto de A Coruña se afanaban en reparar un carguero en el muelle de Trasatlánticos. Todavía no les había dado tiempo a cubrir con nueva pintura la contraseña de su chimenea, que lucía los colores de la compañía estatal polaca de navegación; ahora el nombre del barco es Warka; su puerto de matrícula, Majuro; su bandera, un delicado diseño de compleja descripción. ¿Cuántos de ustedes estarían en disposición de saber a qué país pertenece este barco? Como pista, les informo de que Majuro es su capital. Pues se trata de las Islas Marshall, un recién llegado al club de las banderas de conveniencia que en los últimos años ya se ha dejado ver por el puerto coruñés, especialmente con grandes buques carboneros.¿Alguien se ha molestado en preguntar a nuestras empresas importadoras y exportadoras de productos petrolíferos (Repsol, Cepsa , etc.) de qué bandera son los barcos con los que operan? Si lo hacen verán que sorpresa les aguarda y comprenderán que una cosa es hablar y otra dar trigo.

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