Reportajes

Fieles a la tradición

Antonio Moral

lunes, 9 de abril de 2001
La Semana de Música Religiosa de Cuenca brilló siempre con luz propia dentro del conjunto de los festivales españoles. A pesar de los numerosos vaivenes que ha sufrido a lo largo de su ya dilatada y rica historia, el festival conquense siempre conservó una marcada personalidad, como consecuencia de su alta especialización musical, de su maravillosa localización geográfica y de la enorme riqueza patrimonial que lo envuelve. De cara a su cuadragésima edición, la Semana de Cuenca, no sólo se renueva en el plano artístico, sino que también lo hace en el organizativo con la creación y puesta en marcha de la Fundación del Patronato de la Semana de Música Religiosa, una forma jurídica que le dará una mayor agilidad organizativa y que además le permitirá gestionar mucho mejor sus recursos.Fiel a su tradición, esta XL Semana de Música Religiosa de Cuenca alternará, como es costumbre, el gran repertorio sacro de todos los tiempos con algunas de las páginas contemporáneas más significativas. Convertida ya en una saludable tradición -felizmente ininterrumpida desde sus inicios- la Semana presentará este año una nueva composición, fruto del encargo que en cada edición se hace a un compositor español. El estreno absoluto que este año subirá a los atriles del Auditorio conquense ha sido confiado al compositor madrileño Carlos Cruz de Castro (1941), que ha escrito para la ocasión unas singulares variaciones para orquesta tituladas Ex corde de Mozart-Tuba Mirum, que tienen la característica de utilizar la misma temática y plantilla instrumental del conocido pasaje del 'Tuba Mirum' del Réquiem mozartiano, que se podrá escuchar seguidamente en la segunda parte de ese mismo concierto de Jueves Santo, interpretado por la Orquesta Sinfónica de Galicia y el Coro de la Comunidad de Madrid, junto a cuatro jóvenes voces españolas, todos ellos dirigidos por el maestro burgalés Víctor Pablo Pérez.Otro programa especialmente significativo es el que ofrecerá el reputado conjunto de cámara alemán Ensemble Villa Musica la noche del Sábado Santo, a partir de las 23 horas en la Iglesia de San Miguel. Se trata de un programa de una hora de duración al que se le querido dar un carácter apocalíptico con la inclusión del sobrecogedor Cuarteto para el fin de los tiempos de Olivier Messiaen (1908-1992), precedido del Cuarteto de Agrippa de Antón García Abril (1933), una obra escrita y estrenada en 1994 -con la misma disposición instrumental que la del gran músico francés- que nació como homenaje a su maestro, el ilustre compositor italiano Goffredo Petrassi.El piano sacro de Messiaen también estará presente en la Semana dentro del programa que ofrecerá, el Lunes Santo, el original pianista ruso Anatol Ugorski, uno de los intérpretes más lúcidos y que mejor entienden la obra del autor del Catálogo de los pájaros. Este apretado programa pianístico se completará con otras páginas de carácter religioso de F. Liszt y J.S. Bach, transcritas por F. Busoni y J. Brahms.Del gran compositor húngaro de origen transilvano, György Kurtág (1926), estará presente en la mañana del Domingo de Ramos su Officium breve, op.28, para cuarteto de cuerda, interpretado por el Cuarteto Sine Nomine. La obra es una especie de mini-requiem eclesiástico, compuesto en 1989, en memoria de su amigo Endreae Szervánszky (1911-1988), y servirá de contrastado pórtico a la versión para cuarteto de cuerdas, que en 1787 hiciera el propio Haydn de sus célebres Siete últimas palabras de Cristo en la Cruz, op.51. Una obra obligada en estas fechas y que también se podrá paladear en su forma original para orquesta el día de Viernes Santo -la fecha para la que fue escrita- gracias a uno de los conjuntos con instrumentos de época más reputados en Europa, Le Concert des Nations, bajo la dirección de ese inquieto y polifacético músico que es Jordi Savall.Las principales orquestas con instrumentos originales y algunos de los conjuntos que hoy mejor recrean la música con criterios de época, aterrizaron -y se asentaron- en Cuenca cuando todavía estas prácticas musicales eran en los foros capitalinos una rara avis. Esta otra forma de entender y servir la música de antes, y que hoy felizmente se ha convertido -a pesar de algunos recalcitrantes enemigos- en una práctica tan sólida como cotidiana, ha hecho que cambiasen no pocos hábitos en la forma y los modos interpretativos de estas músicas escritas antes de que viera la luz el siglo XIX.Por ello, la presente edición de la Semana de Cuenca, quiere rendir un pequeño homenaje a todos aquellos intérpretes que impulsaron esa importante cruzada musical, personalizados en el gran maestro Gustav Leonhardt, excepcional clavecinista y estupendo organista, además de gran director y lúcido estudioso de la obra de Bach y del barroco centroeuropeo. El maestro holandés dirigirá el concierto inaugural de esta cuadragésima entrega de la Semana de Cuenca con una de las obras que mejor entiende y recrea: La Pasión según San Juan de J. S. Bach. Y lo hará junto a uno de los conjuntos sinfónico-corales con más sólida tradición: la Orquesta y los Coros Barrocos de Friburgo.Un día después, el Sábado de Dolores, la Semana contará con otro de los músicos pioneros en la interpretación con criterios históricos: Sir Roger Norrington, director británico de una generación posterior a la de Leonhardt, que ofrecerá -al frente una de las mejores orquestas y coros de la actualidad (la del Siglo de las Luces)-, su personal visión de la más popular de las Pasiones de Bach, la de San Mateo, tantas veces oída a lo largo de estas Semanas conquenses y tantas veces admirada.Además de Jordi Savall, nuestro español más universal en estas músicas, no podíamos dejar de invitar a otro de los maestros que con más ahínco han defendido y difundido nuestra polifonía del Siglo de Oro. Ese director no es otro que Harry Christophers, que vuelve a la Iglesia de San Miguel con el grupo coral que el mismo fundó, The Sixteen, para recrear una amplia selección de algunas de las 37 piezas, que el abulense Tomás Luis de Victoria destinó a la liturgia de la Semana Santa. El canto gregoriano de los siglos X al XV también estará presente en los conciertos matinales del Sábado Santo, en la Iglesia Románica de Arcas, y del Domingo de Resurrección, en la Catedral, y estará cantado por Schola Antiqua, uno de grupos españoles más sólidos en la interpretación de este repertorio fundamental de la historia de la música.El barroco italiano tendrá un representante de lujo en la figura de Claudio Monteverdi, compositor del que tendremos la oportunidad de oír sus impresionantes Vísperas, en el concierto de Martes Santo. El punto final lo pondrá el maestro alemán Michael Scheneider, al frente de su grupo de instrumentos de época La Stagione Frankfurt, con un 'Concierto de Pascua', con dos obras fundamentales de J.S. Bach: los Oratorios de Pascua y de la Ascensión de Cristo, el mismo autor con el que diez días antes comenzaba esta nueva andadura de la Semana de Música Religiosa de Cuenca.

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