A la búsqueda de Antonio Vivaldi

Discografías comparadas. A modo de presentación

Germán Reyes

domingo, 2 de marzo de 2003
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Cuando Gabriel García Márquez afirmó en su usual estilo hiperbólico que mejor que escuchar música era hablar sobre ella, decía una verdad que todo melómano empedernido ha experimentado en carne propia en más de una ocasión. En efecto, la mayoría de nosostros nos hemos sumergido en largas conversaciones sobre los méritos de unos artistas y los defectos de otros.A veces vuelan las plumas en estas discusiones que reclaman para sí el objeto de su deseo. Pero, ¿qué sucede cuando nos enfrentamos a esa forma de monólogo que no resiste réplica que es la crítica musical? ¿Cómo le discutimos al crítico de turno cuando vemos que su valoración dista mucho de nuestra percepción? ¿Cómo le indicamos sus omisiones? Una solución es la carta directa al medio en que dichas críticas se publican, pero la respuesta es improbable. Entonces no nos queda otra que inventar métodos más simples. Uno es la reunión de melómanos, en donde audiciones comparadas y parciales nos revelan ‘la verdad' del asunto. Pero eso también pasa y no tiene mayor provecho más allá del placer inmediato de la discusión.Una idea surgió cuando me percaté de que por razones de mi propio trabajo (me desempeño como académico en Literatura), siempre estoy comentando libros. Para facilitar mi trabajo, cada vez que termino uno, escribo una breve impresión escrita, en términos muy subjetivos por cierto, sobre mi valoración del mismo. A lo largo del tiempo, esto me ha reportado muchas satisfacciones y ahorro de tiempo. Como era de esperar, llegó el día en que me atreví a hacerlo con mis discos. Tenía una razón de peso para hacerlo. Contaba con una discoteca de 3000 ejemplares más videos, algunos de los cuales no había vuelto a oír o ver en años. Entonces me propuse repasarlos, hacerles su breve ficha y calificarlos. Para que la cosa fuese más entretenida y, de paso, objetiva, las audiciones eran comparadas y a ciegas (sin saber quién interpretaba, poniendo los discos en sobres numerados). Solamente al final de cada audición comparada de una obra, sacaba los discos de sus sobres anónimos y me enteraba de quién había sido el responsable de la proeza o de la infamia. Por cierto, una audición de una sola sinfonía beethoveniana puede llevar un mes o más.Baste esta explicación de una locura personal para invitarlos a que la compartan conmigo. Con ello, a la larga se podría crear una suerte de discografía comentada sobre obras canónicas del repertorio. Para comenzar ahí van mis comentarios discográficos que ya han sido expuestos en los foros de Mundoclásico.com Y serán los foros el mecanismo para que estos comentarios crezcan con otros aportes y reciban un orden adecuado. Se me dijo que comenzara con la 1ª Sinfonía de Beethoven, que hoy mismo se publica (por cierto, la calificación es de 1 a 10).

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