Discos

Una orgía sensual (y 2)

Bellerofonte
miércoles, 19 de febrero de 2003
Antonio VIVALDI: Le quatro stagioni; L'Estro Armonico: Concerto en re menor nº 11 op. 3 RV 565; Serenata 'La Senna festegiante' RV 693; Opera l'Olimpiade: 'Sinfonía', 'Aria di Licida: Mentre dormi' y 'Aria de Aristea: É troppo spietato il barbaro fato'. Luca MARENZIO, Libro segundo de madrigales: 'E s'io mi doglio' a seis voces. Alessandro SCARLATTI, Magnificat a cinco voces: 'Magnificat ... Et exultavit'. Johann Sebastian BACH (arreglo de Rinaldo ALESSANDRINI), Concierto para violín en sol mayor. Georg Friedrich HAENDEL, Oratorio Il trionfo del tempo e del disinganno: Quartetto 'Voglio Tempo per risolvere ...'. Domenico SCARLATTI, Stabat Mater a diez voces: 'Stabat Mater dolorosa'. Claudio MONTEVERDI, La passioni dell'anima: 'Damigella tutta bella'. Gioacchino ROSSINI, El barbero de Sevilla: 'Sinfonía' y Tancredi: 'Cavatina de Amenaïde: No che il morir non è'. Stefania Azzaro, Mauro Lopes Ferreira, Antonio De Secondi y Francesca Vicari, violines solistas. Luca Peverini, violonchelo continuo. Maria Bayo, soprano. Sara Mingardo y Sonia Prina, contraltos. Concerto Italiano. Rinaldo Alessandrini, clavicembalo y dirección.Hervé Boissière, productor ejecutivo. Laurence Heym, productor de la grabación, editor e ingeniero. Un doble disco compacto de 102 minutos grabado en la Sala Academica del Pontificio Istituto di Musica Sacra de Roma (Italia)en junio de 2002 (Las cuatro estaciones) y diversas grabaciones realizadas entre 1999 y 2002 por Opus 111. Producción de Opus 111/Naïve, 2003. OP 30363
0,000132 Nos preguntábamos en el primer capítulo si tiene sentido seguir grabando nuevas Cuatro estaciones cuando queda casi la mitad de la producción vivaldiana sin grabar. Y llegábamos a la conclusión de que más que una demanda del público o una imposición de las compañías discográficas, la grabación de los cuatro conciertos de Antonio Vivaldi es un reto para los intérpretes, que hallan en él una buena forma de demostrar sus cualidades. Comentada la reciente aparición en el mercado de la versión de Europa Galante y Fabio Biondi, le toca ahora el turno a la versión del Concerto Italiano y Rinaldo Alessandrini, aparecida casi al mismo tiempo.El disco de Alessandrini parte con un inconveniente tan grave como incomprensible. Un inconveniente que deja un tanto descolocado al potencial comprador, pues en el registro únicamente figuran Las cuatro estaciones, lo que le dota de un metraje ridículo y abusivo: poco más de 44 minutos. Para acallar eventuales críticas, Naïve regala otro disco de Alessandrini que no tiene ni pies ni cabeza, pues está formado por fragmentos de obras de Luca Marenzio, Claudio Monteverdi, Alessandro Scarlatti, Georg Friedrich Haendel, Johann Sebastian Bach, Antonio Vivaldi y Gioacchino Rossini. La mayor parte de estos fragmentos corresponden a anteriores grabaciones del Concerto Italiano, pero también los hay inéditos, como es el caso del 'Allegro' del Concerto Italiano de Bach (originalmente compuesto para clavicémbalo y arreglado aquí por el propio Alessandrini como concierto para violín y orquesta); el 'Et exultavit' del Magnificat de Scarlatti y el 'Allegro-Largo-Allegro' del concierto número 11 de L'estro armonico vivaldiano. Es de suponer que Naïve editará en el futuro estos tres trabajos completos.Como le sucede a Biondi, Alessandrini se obliga a ser original. Original en exceso, podría decirse. Es la única forma de hacerse hueco entre los compradores. Así, por ejemplo, en los tiempos lentos del Verano, el sonido del violín se me asemeja al que emiten las cañerías cuando se frota un objeto metálico. Resulta un tanto chocante, pero suena bien, no lo voy a negar. El resto, dentro de lo que cabe, es más académico, aunque igualmente hermoso.Alessandrini, que dirige desde el clave, opta por alternar el violín principal en los cuatro conciertos. En La primavera es Stefania Azzaro; en El verano, Mauro Lopes Ferreira; en El otoño, Antonio De Secondi y en El invierno, Francesca Vicari, el primer violín habitual del Concerto Italiano. El disco tiene una enorme carga emocional, pues en los días previos a su salida al mercado (el 9 de diciembre de 2002) falleció inesperadamente Stefania Azzaro. A ella está dedicado el disco. Los cuatro están espléndidos, pero puestos a descatar a uno solo habrá que destacar 'fontanero estival', o sea, a Lopes Ferreira.Esta versión de Alessandrini, al igual que sucede con la de Biondi, se coloca a la misma altura del póker de versiones referenciales que ya existía. Me refiero a las de Il Giardino Armonico, Academia Bizantina, Sonatori de la Gioiosa Marca y Venice Baroque Orchestra (todos ellas, aparecidas en el último lustro, más o menos). El Concerto Italiano hace gala de ese virtuosismo 'salvaje' que caraceriza a las orquestas historicistas italianas y evidencia que se mueve tan a gusto en el barroco tardío como en los madrigales monteverdianos, pues muchos se han empeñado, sin demasiados argumentos, en encasillarlo en este último repertorio.Las cuatro estaciones de Alessandrini son otra orgía sensual, ni mejor ni peor que la de Biondi; simplemente diferente. Uno se congratula de las excelencias de estos intérpretes y de que abran los ojos a tantos melómanos anclados en pretéritas (y erróneas) formas de encarar el barroco italiano. Pero también es verdad que se sentiría más feliz si dedicaran parte de sus esfuerzos en rescatar esa parte de la obra vivaldiana que duerme todavía en el limbo de los justos.
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