Entrevistas

Alain Lombard: 'Espero que sólo se me juzgue por mi trabajo'

Ismael Cabral y Fernando López Vargas

jueves, 24 de mayo de 2001
Hoy 24 de mayo ofrece Alain Lombard (París, 1940) su primer concierto como titular de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Un lujo contar con el maestro francés, pues la suya es una batuta sólida y de gran reputación que sin duda puede obtener un gran rendimiento del potencial técnico de la orquesta, no siempre bien aprovechado, y contribuir a su proyección internacional.El nombramiento se realizó el pasado marzo, y entonces se le ofreció a diversos medios la oportunidad de conversar con él. Mundoclasico.com fue entre ellos representante del periodismo digital, al que el maestro tiene en gran consideración.Su actitud frente a la prensa, a la que estuvo atendiendo sin descanso durante todo el día con suma atención y amabilidad, nos habla de un profesional trabajador y competente, con muchas ganas de trabajar y loable entusiasmo.Cuenta, como podrá comprobar el lector, con ideas claras y sólidas, lo que ofrece muy buenas esperanzas de cara al futuro. Esperemos que no se encuentre con trabas y que pueda ofrecernos la magnífica labor que todos esperamos de él.Pregunta: Usted ya se ha puesto al frente de la ROSS en diferentes ocasiones. Concretamente en Turandot, Las Bodas de Fígaro y tres programas de abono, así como en el registro de la Sexta de Mahler y del Concierto para violín de Beethoven para el sello Forlane. En todos los casos lo ha hecho como director invitado. Ahora va a desempeñar una responsabilidad bien distinta...Respuesta: Cierto, son dos cometidos completamente diferentes. El director invitado acude a la cita e intenta trasladar su pensamiento a la orquesta lo mejor posible durante una semana. El titular, por su parte, tiene más tiempo para solucionar posibles problemas profundos, procurando mejorarla.P: ¿Tiene unas líneas de trabajo definidas para explotar el potencial técnico de la ROSS?R: Una orquesta de este nivel no tiene problemas técnicos importantes. Naturalmente, si me enfrento con una obra como la Música para cuerda, percusión y celesta de Bartók habrá ciertas complicaciones, pero sin duda serán fáciles de subsanar en los ensayos. Los problemas son cuestiones puntuales de determinadas obras.P: ¿Es partidario de moldear el sonido de la orquesta en función del repertorio o prefiere uno más estándar? Como sabe, hay quienes reconocen estilos digamos nacionales. ¿Piensa usted que existe una escuela francesa de dirección?R: No creo que la haya, y espero que no exista nunca. Por lo que respecta al sonido de una orquesta, está claro que lo fabrica el director titular. Un ejemplo significativo: la Sinfónica de Chicago sigue teniendo el sonido Solti, la dirija quien la dirija.P: ¿Cómo piensa abordar, desde su nuevo cargo, la elección del repertorio?R: Una titularidad comienza por construir una temporada a partir de varios frentes: la música contemporánea, la del XIX y del XX, la del período clásico y también la barroca. Para esta última hay que aprovechar todos los avances de los últimos años en la interpretación historicista; es imposible tocar a Bach y a Monteverdi como se hacía hace veinte años. En cuanto a la música clásica, se va a abrir una serie nueva paralela a los conciertos de la temporada que será reservada a compositores como Haydn, Mozart o Schubert. El repertorio sinfónico se seguirá haciendo normalmente, claro. Sea como fuere, como la temporada próxima estaba ya en gran medida perfilada antes de mi nombramiento, así que hasta la siguiente no se verán con claridad mis ideas puestas en práctica.P: Tiene proyectos especiales para la música contemporánea, ¿verdad?R: Efectivamente, va a tener también su serie paralela. Ojo, la obra de compositores como Schnittke, Boulez, Dutilleux o Martinu la considero clásica, por lo que se integraría con naturalidad dentro de la programación central. Me refiero a la música contemporánea actual. Dedicada a ella habrá una serie de tres conciertos por temporada. Cada uno se encargará a un compositor español, que será el responsable de escoger las obras a interpretar; lógicamente, sería suya la central del programa. Éste no sería muy largo, de tal manera que el compositor pueda explicar dicha página al público allí presente, ofreciendo incluso la posibilidad de que se ejecutara por segunda vez para su mejor comprensión. Y dado que resulta frecuente que composiciones contemporáneas se toquen una vez y luego se olviden, mi intención es que determinadas obras que se ofrezcan en estos conciertos puedan incluirse en la cantera de obras habituales de la ROSS. Todo ello no quita que en la temporada normal de conciertos se vaya a incluir música actual.P: ¿Participaría usted en algunos de esos programas?R. Con mucho gusto lo haría, pero por el momento no está decidido.P: A la hora de abordar música de repertorio ¿siente alguna afinidad especial? También nos gustaría saber qué autores considera más interesantes de la música contemporánea francesa.R: Lo que más placer me produce de mi oficio es que me permite escoger un repertorio enorme, pero cuando uno es director de una orquesta no hace la elección a su gusto, sino en función de lo que necesita de la orquesta. Con respecto a su segunda pregunta, les diré que siento una enorme admiración por Dutilleux. No hay una sola obra suya que no sea una obra maestra.P: Ha dirigido ya dos títulos operísticos en Sevilla. ¿Se hará cargo de la dirección musical de otras óperas?R: Aunque mantengo muy buenas relaciones con la orquesta, así como con el señor Castro -responsable del Teatro de la Maestranza- desde que intervine en su producción de Las Bodas de Fígaro, he decidido no dirigirla en el foso mientras sea titular. Voy a permanecer aquí un elevado número de semanas, y considero que sería de mal gusto prolongar aún más mi estancia dirigiendo también ópera.P: Dado que es usted una figura de prestigio internacional, podemos pensar que a partir de ahora se elevará el nivel de batutas y solistas invitados.R: Bueno, con mi llegada la orquesta no parte de cero. Con todo, tengo en mente una larga lista de figuras con las que me gustaría contar en las temporadas de las que seré responsable. Y aunque en su contratación ha de intervenir el señor gerente, si fuera necesario yo mismo me podría poner en contacto con ellas. Después de cuatro años, ya ustedes opinaran que nivel de calidad hemos alcanzado.P: El anterior director titular, Klaus Weise, levantó una gran polvareda con sus declaraciones acerca de la imposibilidad de realizar determinadas giras por las que él se encontraba muy ilusionado.R: Los conciertos son importantes en la vida de una orquesta, pero son todavía más importantes las tournées nacionales e internacionales. Y, por descontado, las grabaciones. Tenemos previsto un mínimo de cuatro grabaciones por año.P: Ese es otro asunto espinoso. Por mucho que su Sexta Sinfonía fuera espléndida, no parece que sea la obra más indicada para hacerse presente en un mercado discográfico terriblemente saturado. Hay quienes afirman que lo mejor sería hacerlo con repertorios menos manidos.R: Grabar sólo música contemporánea sería injusto para esta orquesta; no hacerlo, también. Registrar sólo páginas de Falla y Turina es importante, pero no es bueno dedicarse nada más que a eso. Por encima de que esta obra se haya grabado mil veces, si finalmente la grabación resulta satisfactoria queda como una carta de visita excepcional. Las orquestas internacionales no se especializan en algo. La ROSS es una formación excepcional que hay que hacerla trabajar en todos los ámbitos para que alcance los mayores niveles posibles. Además, ¿no estarían contentos ustedes de tener un disco de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla con una obra como la Sexta de Mahler?P: La tecnología actual ofrece muy interesantes posibilidades. Por ejemplo, el DVD. ¿Estaría dispuesto a grabarlos con la ROSS? ¿Cuál es su postura frente a las retransmisiones radiofónicas?R: No creo que sea interesante grabar conciertos en DVD o video, por las tremendas irregularidades de la ejecución. La orquesta siempre piensa que está tocando de manera compacta, pero cuando se escucha lo grabado el más mínimo defecto toma una proporción enorme. Por su parte, la transmisión radiofónica es muy interesante para el renombre de la orquesta. También para su desarrollo técnico: en una retransmisión en directo los profesores sienten miedo, y eso puede ser muy bueno.P: En Sevilla son tristemente frecuentes las campañas de desprestigio. De hecho, los dos anteriores directores titulares (Sutej y Weise) las han padecido desde ciertos medios de comunicación. Un sector del público en ocasiones ha llegado a sentir que se actuaba en contra de los mismos más por una falta de afinidad que por razones puramente musicales. ¿Siente miedo de que algo parecido pueda ocurrirle a usted?R: Tengo mucho respeto por el ejercicio de la crítica. Sé que no soy muy simpático (risas), pero espero que nadie me juzgue en función de circunstancias de esta índole. Sí deseo que se hable de los resultados -mejores o peores- que obtenga con la orquesta, esto es, que se me juzgue por mi trabajo.

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