Reportajes

Crisis en la Filarmónica de Praga

Carmen Morejón Soriano

viernes, 1 de junio de 2001
Los miembros de la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Praga trabajan desmoralizados debido a los bajos sueldos que reciben. Su director, Vladimir Ashkenazy, denuncia públicamente el poco aprecio que se tiene a los músicos profesionales en el Este europeo y la tendencia de éstos a desplazarse al Oeste, donde son mejor pagados y considerados.Un proverbio bohemio dice que "Todo checo nace con un músico en su interior", tal vez por ello la República Checa los pare de la talla de Dvorák y Smetana. Además, Praga está considerada internacionalmente como una de las capitales de la música: festivales anuales de jazz, los archiconocidos conciertos de música clásica durante la época primaveral, óperas...Pero la realidad es muy distinta de lo que nos pudiésemos imaginar y los músicos se encuentran totalmente demoralizados debido a los bajos salarios que reciben.La Orquesta Filarmónica de Praga se fundó en 1896 y su primer director fue el ya nombrado anteriormente Antonin Dvorák. Durante la época comunista sus componentes eran considerados como patrimonio nacional y, junto con otros artistas, formaban parte de una selecta élite que, diferenciándose del resto de los ciudadanos, se podían permitir el viajar a otros paises dentro y fuera del bloque comunista...Pero el Telón de Acero se desmoronó y nuevos y duros tiempos llegaron. Los músicos de la Filarmónica empezaron a recibir el sueldo medio establecido en Chequia : 10.000 - 12.000 coronas checas (unas 55.000 ptas.). Vladimir Ashkenazy ha denunciado públicamente la situación calificándola de "vergonzosa" y de una falta de respeto al "mejor embajador cultural" del país. Añadió que el Ministro de Cultura, Pavel Dostal, intenta ayudar para mejorar la situación, pero a los parlamentarios sólo ha dedicado duras críticas : "Ellos piensan: ¿Por qué debería gastar dinero en ellos (músicos)?. Tal vez no seré elegido si no me ocupo mejor de otros asuntos". Es un cinismo total, decidir algo para ser o no elegido"."Si la situación no cambia tendré que buscarme otro trabajo", es una frase que se escucha habitualmente en los ensayos de la orquesta, aseguran el concertista y primer violín Miroslav Vilimec y el flautista Radomir Pivoda, que forman parte de la Filarmónica de Praga desde hace 20 años.Se quejan de que con los sueldos que reciben la mayoría del dinero se les va en pagar el alquiler de sus casas y les duele saber que, por ejemplo, un director de orquesta invitado reciba alrededor de 800.000 coronas checas (unos 4.000.000 ptas.) por sólo varias actuaciones, una cantidad que dista bastante de lo que ellos reciben mensualmente. Además, de todos son sobradamente conocidos los sueldos de los músicos de orquesta en el Oeste europeo, mucho más elevados en comparación con los suyos. Esto está perjudicando considerablemente la moral de los artistas que en muchas ocasiones deciden emigrar, como hacen la mayoría de los músicos jóvenes.Los tiempos han cambiado, y si antes los checos admiraban enormemente a un componente de la Filarmónica de Praga ahora les preguntan por qué continúan. Incluso algunos de sus miembros han prohibido a sus hijos ser músicos porque saben el triste futuro que les espera.

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