Reportajes

La Pasión de santón Koopman

Bellerofonte

miércoles, 26 de febrero de 2003
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Préstase el juego de palabras del titular de este artículo a doble interpretación, pues si bien Ton Koopman es en la actualidad uno de los santones de la interpretación de la música vocal bachiana (los otros son, sin duda, Philippe Herreweghe, Masaaki Suzuki y ya, en menor medida por culpa de su precaria salud, Gustav Leonhardt), bien podría también haber sido llevado a los altares por los amantes de la música por la impagable labor que está realizando, y convertirse así en San Ton Koopman.El director, clavicembalista y organista holandés ha consagrado buena parte de su carrera a la mayor gloria de Johann Sebastian Bach. Como organista, hasta tres intentos hizo de grabar una integral: primero en Archiv, más tarde en Novalis y, finalmente, la muy celebrada de Teldec. Como clavista, Koopman no se ha planteado realizar integral alguna, pero ha dejado notables muestras de su habilidad para con este instrumento en Archiv, en Erarto y en Capriccio. Y como director, prefirió primero afrontar las obras orquestales antes de sumergirse en el siempre proceloso mar de la música vocal del Kantor.Su Pasión según San Mateo ha sido unánimemente ensalzada, al igual que su Pasión según San Juan y que su Misa. Grandes elogios mereció también su particular reconstrucción de la Pasión según San Marcos, donde evidenció que además de un músico de talento es un excepcional musicólogo. Pero su proyecto más ambicioso ha sido, obviamente, acometer la integral de las cantatas, tanto sacras como profanas. Ese proyecto navega contra viento y marea, pues a mitad de la travesía el patrón del barco (Warner-Erato) abandonó a su suerte a la tripulación. Por fortuna, Koopman no es de los que se rinden fácilmente y ha llegado a un acuerdo con un pequeño sello discográfico holandés para editar los volúmenes que faltan hasta completar la integral. ¡Ojalá que esta vez el proyecto llegue a buen puerto!Pero quería hablar de Koopman en esta ocasión porque nunca deja de sorprendernos. Trabajador infatigable, hace meses que bucea en los archivos de la Sing-Akademie berlinesa que en 1999 fueron hallados en Kiev, a donde habían sido trasladados por el Ejército Rojo al finalizar de la Segunda Guerra Mundial. Así, el pasado verano ‘resucitaba' en Viena una Pasión según San Mateo que uno de los vástagos del Kantor, Carl Philipp Emanuel, compuso en 1769, en uno de sus primeros encargos como director musical de Hamburgo. A Koopman, claro está, le ha faltado tiempo para editar esta pasión en disco y para que pueda ser conocida por todo el mundo (el sello es el de la Radio Televisión austríaca, la ORF).La obra es de una belleza sublime, pero que nadie busque similitudes con la Pasión según San Mateo que se conoce de su padre. Esta pasión de Carl Philipp Emanuel está más en la línea de las pasiones que compuso, también como director musical de Hamburgo, el que fuera su padrino, Georg Philipp Telemann. Cuentan que Carl Philipp Emanuel quedó, a muy temprana edad, hondamente impresionado la primera vez que escuchó la Pasión según San Mateo de su padre (en 1727 o, tal vez, en 1729). Es probable incluso que el joven Carl Philipp Emanuel interviniera en ella como cantante o como instrumentista. Lo cierto es que aquella primera audición marcó en buena medida su carrera como compositor. A la muerte de Johann Sebastian, Carl Philipp Emanuel recibió la partitura original de esta obra como parte de su herencia.Volviendo a la Pasión según San Mateo de Carl Philipp Emanuel que ahora ha exhumado Koopman, habrá que recordar que en aquella época las pasiones según los Evangelios se componían ex profeso para la Semana Santa y que cada año le tocaba a un evangelista, siguiendo un orden establecido: San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Eso quiere decir que había una pasión según San Mateo cada cuatro años, y así sucesivamente. Poco más se sabe de otras pasiones compuestas por Carl Philipp Emanuel, aunque es de esperar que los archivos de la Sing-Akademie, que actualmente se hayan en proceso de restauración en Berlín tras haber sido devueltos a Alemania por el gobierno de Ucrania, arrojen luz al respecto.Sería también de desear que esa investigación corriera a cargo de Koopman, pues no hay nadie tan cualificado como él para ello. El hallazgo de los archivos de la Sing-Akademie fue para la música, en cierta forma, como el hallazgo del Santo Grial o del Arca de la Alianza. Pero, hasta la fecha, lo que de allí se ha sacado queda reducido a pura anécdota. Al margen de esta pasión de Carl Philipp Emanuel, parece que todo se centra en un concierto para flauta travesera de su hermano mayor, Wilhelm Friedemann Bach. Un bonito concierto, sin duda, pero que no reúne tanto mérito como para justificar la atención que le están dispensando: primero fue grabado por Musica Antiqua Köln, poco después por la Wiener Akademie de Martin Haselböck y, ahora, por la Freiburguer Barockochester, que tiene, eso sí, la desfachatez de colocar un hermoso cartelito con la leyenda “World Premiere Release” para captar compradores.

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