Estados Unidos

Entre Rabat y Mazatlán

Luis Gutiérrez Ruvalcaba
lunes, 17 de marzo de 2003
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Chicago, viernes, 7 de marzo de 2003. Lyric Opera of Chicago. ‘Un ballo in maschera’. Melodrama en tres actos (1859). Libreto de Antonio Somma. Olivier Tambosi, Dirección Escénica. Frank Philipp Schlössmann, Escenografía y vestuario. Christopher Dickerson (Tom), Wayne Tigges (Samuel), Maria Kanyova (Oscar), Neil Shicoff (Riccardo), Dmitri Hvorostovsky (Renato), Roger Honeywell (Juez), Larissa Diadkova (Ulrica), Brian Leerhuber (Silvano), Philip Torre (criado de Amelia), Verónica Villarroel (Amelia). Orquesta y Coro de la Lyric Opera of Chicago. Director: Mark Elder. Aforo: 95%.
0,0001054 ‘Ulrica’ solo aparece en la segunda mitad del primer acto, pero su actuación es fundamental en esta ópera. Larissa Diadkova dio una de las mejores actuaciones musicales que he presenciado en mi vida. ¡Qué belleza de es voz grave y qué forma de proyectar su voz!. Estuvo realmente magnífica. Neil Shicoff fue un ‘Riccardo’ a la Shicoff, es decir con sus manierismos verísticos que tanto me desagradan, aunque creo que hay personas a las que estos manierismos entusiasman. Pero, ¡cuánto sob sob!Maria Kanyova cantó un gran ‘Oscar’ aún cuando añadió bellas ornamentaciones en sus intervenciones. Debo decir que este personaje es realmente repulsivo, pero esta soprano lo hizo atractivo, aunque tuve que deducir por las notas del productor, que estaba personificando algo así como a Marlene Dietrich en Morocco (1930) de Josef von Sternberg. Lástima que al productor se le olvidó que lo que hizo famosa a la Dietrich fueron las piernas y no precisamente su instrumento musical.Dmitri Hvostosvsky es un gran barítono verdiano, ¡ojalá que se concentre en esta voz!. Fue un gran ‘Renato’. Su “Eri tu” fue todo un poema. Verónica Villarroel cantó maravillosamente lo poco que canta ‘Amelia’ en el primer acto y todo lo del el segundo. En su aria de este acto y en el dueto de amor con ‘Riccardo’ estuvo fenomenal. Continuaba su maravillosa actuación, cuando de repente e inexplicablemente en la cadenza de su aria del acto III, “Solo un detto ancora a te”, emitió un sonido horroroso, casi como el croar de un sapo. Afortunadamente se repuso y continuó cantando con brillantez. Qué lástima, porque este tipo de cosas es lo que se queda en la memoria del público, anulando una grandiosa actuación. Por cierto, como me recuerda el timbre su voz al de los buenos años de la Caballé.El director fue Mark Elder, un buen artesano en mi opinión, no un gran artista. Como dije, el productor Olivier Tambos tuvo a bien ilustrarlos con la explicación escrita de su concepto. Sólo así entendí lo de la Dietrich, y el vestuario y corona de Riccardo, a quien presentó como un rey incapaz de llenar los zapatos de un rey. La enorme corona lo hacía parecer el rey Momo del Carnaval de Mazatlán. Lo que es seguro es que Tambosi jamás se ha tomado la molestia de leer los cuadernos de disposición escénica de Verdi, en lo que inequívocamente indica cuál es la intención que da a cada personaje, tanto en lo musical como en lo teatral. Existen directores de escena que deben de recordar, si es que alguna vez lo supieron, que en ópera el drama está en la música.
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