Discos

Veleidades de una diva

Juan Krakenberger
martes, 25 de marzo de 2003
Ludwig van Beethoven, Sonata para violín y piano nº 5 en Fa mayor op. 24 'Primavera'; Sonata para violín y piano nº op. 47 'Kreutzer'. Anne-Sophie Mutter, violín. Lambert Orkis, piano. Michael Fine, productor ejecutivo. Ulrich Vette, ingeniero de sonido. Un Super Audio CD de 69 minutos de grabación grabado en vivo en Wiesbaden, kurhaus en agosto de 1998. Deutsche Grammophon 471 641-2
0,0001281 Con un alarde de relaciones públicas digno de una estrella de Hollywood, la Deutsche Grammphon lanzó, hace ahora ya algunos años, la integral de las Sonatas para violín y piano (en rigor, piano y violín, según el propio autor) de Ludwig van Beethoven, en la versión de Anne-Sophie Mutter y Lambert Orkis. Los CD están grabados en 'Super Audio', existen DVD y Videos de lo mismo, las emisoras de TV culturales han mostrado el ciclo, en fin, exposición y cuidado del detalle al máximo. Cuando esto sucede con música clásica, y aún más, de cámara, me entran siempre algunas dudas: Si el producto es bueno, ¿hace falta tanto alarde? O tal vez se desea convencer al público, que el producto debe de ser bueno, al provocar tanto ruido.Ahora, fuera del ciclo, la DG ofrece un CD con las dos sonatas más populares, las denominadas 'Primavera' y 'Kreutzer', extraídas del mismo. Es evidente, que en éstas versiones, la que manda es la Mutter, y el Sr. Orkis toca como ella decide debe tocar. (Esto queda patente en la portada del CD: El nombre de la violinista en letras grandes, rojas, del pianista en letras pequeñas, en negro) La intención de Beethoven era otra: Las iniciativas debían provenir desde el piano, y el/la violinista debían seguirlas. Comenzamos, pues, con un anacronismo, pero aún olvidándonos de este detalle, situemos un poco la música en su contexto: La Sonata 'Primavera' se compuso en el año 1800, Haydn aún vivía, y su textura es, obviamente, más clásica que romántica. Pero eso, a la Mutter, le trae sin cuidado: para ella, Beethoven es un romántico, aún si esta sonata fue compuesta en la misma época que las Sinfonías Nº1 & Nº 2, de clasicismo total e indiscutible (con las innovaciones propias de Beethoven, pero que difícilmente pueden ser tildadas de románticas).Así que preparémonos mentalmente para oír a Beethoven, tocado de forma romántica. Si esto se hace con buen gusto, a lo mejor se sale airoso. Pero si, como en este caso, se buscan giros románticos donde no los hay, la cosa comienza a tambalearse. Porque, hay que admitirlo, la Mutter logra hallar inflexiones sentimentales donde nadie las sospecharía. Yo llamo esto mal gusto. Para mí, la Sonata 'Primavera' es música de inocencia juvenil, de alegría sencilla, de entusiasmo vital, y no de emotivas explosiones de sentimientos nostálgicos (algunos de ellos, bastante baratos). Hasta en el chispeante Scherzo, la Mutter halla donde colocar sus manerismos. Lamento, no puedo estar de acuerdo con esta forma de encarar esta música. Hasta versiones más antiguas, hechas a mediados del siglo pasado, o sea, cuando el romanticismo aún invadía la manera de tocar Bach, por ej., no contienen giros tan amanerados como ésta.Ahora bien, técnicamente, tanto la Mutter como Orkis, impecables, como también el sonido de la grabación, y el equilibrio entre los dos instrumentos. Lo material gana pues sobre lo espiritual, cosa que sucede cada vez con más frecuencia en nuestros días.En cuanto a la Sonata Nº 9, (Kreutzer) op 47, compuesta en 1803 (Haydn seguía vivo), creíamos que las mayores exigencias técnicas moderarían los alardes románticistas de la violinista, pero, no, aquí hay pasajes en el Presto inicial que suenan más bien a Wieniawski o Paganini, y los cambios de 'tempi' son a veces brutales. Obviamente, nada hay que objetar a pequeñas inflexiones del ritmo - la interpretación nunca debe ser metronómica - pero esto hay que administrarlo con prudencia. Esto no es una sonata de Brahms o Dvorak - es Beethoven, de 1803, de los tiempos de su 3ª sinfonía (Eroica) - y cambios de tempi tan exagerados como los de esta versión sencillamente no estaban previstos. Podría argumentarse, que nuestros gustos han cambiado, y ahora esto se puede hacer. Si con ello se mejoran los resultados, podría valer. Pero dudo mucho que eso se esté consiguiendo: El resultado, para mi gusto, es más bien una caricatura hecha para lucimiento personal del 'dibujante', que desconfía que su público no es capaz de discernir los pasajes difíciles de los líricos y precisa de una llamada especial, para que se rinda cuenta. (En algunas partes llaman a eso 'fascismo cultural').¿Y qué decir del movimiento lento, con las variaciones? Para empezar, la Mutter expone el tema con un sonido que a mí me recuerda dolor, dolor de tripas acaso, y yo no concibo esta melodía así: Me parece una canción llena de esperanza, con giros optimistas, en modo mayor. Ese sufrimiento, que expresa el violín de la Mutter, debe de estar fingido (no me la imagino tocando con dolor de tripas), y eso no puede funcionar. Y de hecho no funciona. Las variaciones más movidas - leggere - no aguantan esa carga inicial, y la finalidad del compositor no se llega a cumplir. ¡Una lástima!Pensé que el final galopante iba a ser una apoteosis del ritmo, tal como está concebido: Ritmo obstinado, solamente interrumpido por unos guiños breves, muy breves, para no perder el ritmo trepidante. Pues no, la Mutter se las arregla para que esos guiños se conviertan en rezos ('preghiera dirían los italianos'), dichos con enorme devoción. ¿Qué diablos hacen estas oraciones en un Rondó (Presto) de Beethoven del año 1803? Él mismo nos demostró como se compone un rezo en uno de sus cuartetos tardíos, y, no un final rumboso. Inventarse algo nuevo con la música de Beethoven está muy bien, pero debe haber un mínimo de coherencia. Y naturalmente en un movimiento lento ésta, aún cuando estoy tratando, no la encuentro por ninguna parte.En resumidas cuentas: Despropósito musical total, realización espléndida: ¡Qué despilfarro! Las veleidades de una diva: ¡increíble a donde pueden conducir!
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