España - Murcia

De buena escuela

Maruxa Baliñas
miércoles, 16 de abril de 2003
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Murcia, sábado, 12 de abril de 2003. Museo Salzillo. W. A. Mozart, Divertimento Kv 136. Louis de Caix d'Hervelois, ?. F. Kreisler, Schön Rozmarin. Pjeter Gaci, Valle, Moto perpetuo (?) y Danza (?). Jacques-Féréol Mazas, Dúo para violines (?). Tonin Harapi, Vals. Federico Chueca, El Bateo. Pequeños Virtuosos de Tirana. Alliu Bujar, director. XXII Festival de Orquestas Jóvenes de Murcia.
0,0001448 Debo en primer lugar disculparme por la escasa exactitud respecto a las obras interpretadas en el concierto, que en buena medida no se correspondieron con las especificadas en el programa, sin que la organización del Festival indicara los cambios habidos. Además, al tratarse de obras algunas de ellas poco conocidos, no siempre fue fácil averiguar ni siquiera el autor exacto (mi única fuente fiable fue un miembro de la orquesta cuyo castellano era bastante correcto, pero con mucha gente alrededor).En los programas seleccionados por las orquestas para presentarse en este Festival se han notado diversos enfoques: por un lado los que presentaron un concierto totalmente 'de adultos' -caso extremo el de la Orquesta de Bochum con un programa bastante duro tanto para el público como para los intérpretes- y los que plantearon un programa 'de escolares', entre ellos estos Virtuosos de Tirana. Ha habido programas muy modernos, frente a otros más anticuados, que hasta cierto punto han resultado más interesantes precisamente por dar la ocasión de escuchar piezas extrañas desde hace muchos años en las programaciones habituales: los Virtuosos de Tirana han tocado a Hervelois, a Kreisler, e incluso a Jacques-Féréol Mazas (1782-1849, un virtuoso del violín francés, autor de obras didácticas y virtuosísticas).Comenzaron el concierto con el Divertimento Kv 216 de Mozart, interpretado con un sonido impecable, y además muy potente y compacto, sobre todo contando con que se trata de una orquesta de cámara. Suenan como un sólo instrumento, con un excelente equilibrio dinámico en los pasajes de pregunta/respuesta y dialogados, y un fraseo muy amplio. Lo más peculiar de este Divertimento fue el rápido tempo impuesto en los dos movimientos extremos por Bujar Alliu -quien incluso en el 'Andante' central resultó 'animadillo'- sin que los músicos llegaran a sonar agobiados o apresurados en ningún momento (incluso el relativo descontrol del final del Divertimento tuvo más de recurso al aplauso que de auténtica falta de control).Después la orquesta comenzó a mostrar a sus 'pequeños virtuosos' en una sucesión de pequeñas piezas, algunas de virtuosismo como las de Hervelois, Kreisler o incluso Pjeter Gaci (1922), y otras 'de estudio' como el precioso dúo de Mazas interpretado por Gerte Alla y Joana Kaimi (que tocaron luego otro dúo más como 'propina' ante los numerosos aplausos).Jola Shkodrani con una pieza de Hervelois, se mostró como una violonchelista con buen gusto, control del arco y una afinación más que correcta. Su acercamiento al siglo XVIII francés tuvo mucho más de tradición 'Belle Époque', tipo Pau Casals, que de auténtico 'violagambismo' francés, lo que es un cambio agradable frente al puritanismo que aun sigue predominando en la mayoría de los intérpretes de 'música antigua' (en buena medida, estos compositores barrocos o rococós son un invento o recreación de la 'Belle Époque', así que ambas perspectivas son igualmente correctas).Lira Paco, una violinista muy joven (por el aspecto, unos 14-16 años), fue la más interesante de las solistas presentadas. Tocó con una destreza más que suficiente Schön Rozmarin de Kreisler, una obra virtuosística de cierta dificultad, acompañada por la orquesta que tuvo ciertas dificultades en seguir su fraseo en los pasajes más rápidos. Lira Paco tiene ya una gran agilidad y buena afinación, aunque todavía se le nota una pérdida de calidad del sonido y sobre todo de control del arco en los pasajes más rápidos. Posteriormente interpretó el Moto perpetuo de Pjeter Gaci, una pieza igualmente arriesgada, y un Vals de Tonin Harapi (1928-1992) muy bien acompañado por la orquesta.Megi Soi interpretó una Danza, posiblemente de Pjeter Gaci por las similitudes estilísticas con las otras dos obras de este autor escuchadas en el concierto, con un control del arco y una afinación y potencia comparables a las de Lira Paco, pero se trataba de una obra bastante más sencilla técnicamente.Aun tocó una sexta solista, algo más mayor que el resto (me baso sólo en su presencia física), que hizo un solo propio de una violinista profesional, especialmente por su control del arco -impecable incluso cuando trabajaba con los extremos del arco y las cuerdas graves- y la nitidez de los pasajes en dobles cuerdas. Se trataba de una obra totalmente en la tradición del 'violín gitano', que interpretó ajustándose perfectamente a esta técnica tan peculiar.Para terminar, el 'Preludio' de El Bateo de Federico Chueca, su contribución a la temática hispánica que daba unidad a toda la programación del Festival. Nuevamente su referencia estilística fue el estilo 'zíngaro' o por lo menos vienés (de hecho alguno de los temas sonó totalmente 'vals de Strauss'), mientras los ritmos inconfundiblemente españoles quedaban a veces algo forzados.Con este programa tan variado, no hay ni que decir que este concierto de los Virtuosos de Tirana fue uno de los más exitosos entre el público, que ya había escuchado en la edición anterior del festival a la Orquesta de Jóvenes del Liceo de Tirana. La iglesia del Museo Salzillo se vio pequeña para acoger a un público que en buena medida se vio obligado a sentarse en el suelo o permanecer todo el concierto de pie. Asistieron además, como es habitual, un buen número de miembros de otras orquestas participantes en el Festival, que no tenían otras obligaciones en ese momento.
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