Reportajes

La Pasión según San Mateo de Melchor Robledo: Un ejemplo de pasión renacentista

Emilio Cano Molina

lunes, 5 de abril de 1999
La lectura o canto de la pasión en el Renacimiento tiene sus cimientos en el estílo que se consagró para este hecho litúrgico durante la Edad Media. En este tiempo, ya existía la costumbre de que tres diáconos recitaban cada una de las partes: Evangelista, Jesús y Sinanoga (resto de personajes). Este era el esquema de la pasión, bien fuera leída bien fuera cantada. En este último caso, los recitados gregorianos tenían tres alturas: media para el Evangelista (barítono), baja para Jesús (bajo) y alta para el Sinagoga (tenor).En los siglos XIV y XV empiezan a componerse pequeñas secciones polifónicas para intercalar entre los recitados, atribuídas a aquellos personajes que por su sentido plural (soldados, apóstoles) lo recomendaran. También se empezó a componer polifonía para el resto de personajes individuales (Pilato, Judas etc.). Era frecuente la inclusión de otras dos breves piezas polifónicas, una al comienzo (exordium) a modo de introducción y otra al final (conclusio) como reflexión de carácter moralizante sobre lo escuchado.En este sentido, La Pasión según San Mateo de Melchor Robledo es radical, ya que pone en polifonía tanto personajes plurales como individuales. El ejemplo contrario de pasión renacentista más recurrente es el de la Pasión según San Juan, de T.L. de Victoria. En esta Pasión sólo las turbas y grupos están puestos en polífonía, seña clara de la austeridad castellana que preside dicha composición, en contraste con el alarde aragonés de Robledo.De todas las pasiones, la de San Mateo y la de San Juan han sido tratadas polifónicamente con mas frecuencia, ya que se cantaban en solemnidades más importantes como son el Domingo de Ramos y el Viernes Santo respectivamente. La de San Marcos se cantaba el Marte Santo y la de San Lucas el Miércoles Santo.Esta Pasión según San Mateo queda estructurada en los siguientes puntos: Traición de Judas, Ultima Cena, Getsemaní, Prendimiento, Proceso religioso, Negación de Pedro, Desesperación de Judas, Proceso civil, Coronación de espinas, Crucifixión de Jesús, Muerte de Jesús y Sepultura de Cristo. En ellas se alternan los recitados del cronista y Cristo con los coros a cuatro voces de la sinagoga (sacerdotes, pueblo, apóstoles, Judas, Pedro, Pilato, Sumo Pontífice, falsos testigos, mujer de Pilato, sirvientas etc.), a lo que se suma una introducción coral a cuatro voces cuyo texto es el mismo titulo de la obra y la conclusio final, que es una obra coral a cinco voces cuyo texto es la repetición de las ultimas palabras del evangelista: contra sepulcrum.El estudio teórico de este tipo de obras depara muchas satisfacciones e interesantes datos, pero no es sino ante su puesta en práctica cuando nos revelan toda su fuerza y contenido.La primera dificultad que surge a la hora de preparar una obra como La Pasión según San Mateo de Melchor Robledo es, sin duda, cómo situarla en concierto. Los libros del canto de la pasión llevan una introducción que viene a decir que la pasión empieza de repente, sin decir Munda cor meum ni Dominus vobiscum, ni pedir bendición, sin velas ni incienso y sin persignar el libro cuando se empieza a leer. La lectura de la pasión era muy preparada en las iglesias y los clérigos que la recitaban iban ataviados con espectaculares vestimentas y se les situaba en sitios distintos para dar más teatralidad al momento.En la interpretación que recientemente dirigí utilizamos distintas combinaciones instrumentales y vocales para subrayar el carácter y personalidad de los personajes que fluyen por boca del coro en un intento por dotar a la obra de teatralidad pero sin quitarle su austero sentido original.El entronque del canto gregoriano con la polifonía es otro punto de discusión. En este caso, usamos el órgano para dar cierto sostén a los dos solistas, en lugar de presentarlos a capella, que sería lo tradicional. Esta decisión, si bien favorece el discurso de la obra y su amenidad, corre el peligro de abocarnos a una concepción demasiado barroca de la cantinela gregoriana, llevándola a peligrosas similitudes con los recitativos, situación esta que tratamos de evitar.Como colofón a la pasión, Robledo dispone que el coro repita las últimas palabras del Evangelio, contra sepulcrum, frente al sepulcro, en un impresionante coro a cinco voces cuyo final depara al oyente una auténtica sensación de cierre de un sepulcro.Las pasiones renacentistas son sin duda la obra menos ejecutada de las de su tiempo. Quizá se deba esto a su enorme carga litúrgica, que las hace poco apropiadas no ya para un concierto sino para una grabación. La Pasión según San Juan de T.L. de Victoria ha tenido la suerte de ser incluida en las dos grabaciones completas que hay de su Oficio de Semana Santa, y en ninguna de las dos se ha incluido su Pasión según San Mateo, aduciendo los intérpretes que son muy parecidas. No tengo noticia de ninguna otra grabación de pasiones de renacentistas y ni siquiera de su interpretación en concierto.Siguiendo el pulso que marcó Juan Luis de la Montaña con su reciente artículo sobre las Lamentaciones, desde esta sección recomendamos vivamente al lector que indague en estos rincones ocultos del repertorio sacro de Semana Santa.

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