Reportajes

Apuntes para una organología musical española de los siglos XVI-XVII (1)

Juan Luis Montaña Conchiña

jueves, 15 de julio de 1999
"El sonido de las cornetas es semejante al brillo de un rayo de sol que aparece a través de las sombras, cuando se oye mezclado con las voces en las iglesias catedrales o en las capillas" (M. Mersenne: Harmonnie universelle, París, 1636)No le falta razón a Felipe Pedrell cuando, en su tratado de organología de 1901, señala que la invención de los instrumentos musicales es tan innata en el humano como el sentimiento del canto y el instinto del ritmo. Los instrumentos musicales desde la antigüedad fueron una parte esencial en el entorno musical generado por el hombre. El uso de los instrumentos así como su incorporación definitiva a la música adquiere una personalidad claramente definida en los albores del Renacimiento. Anteriormente, durante el período medieval, parece que los instrumentos –según su opinión- no tienen esa personalidad a la que aludimos y no encuentran un grado de perfección como poseerán siglos después.Lo cierto es que las familias de instrumentos utilizados durante los siglos XVI y XVII llegan a un alto grado de perfección y componen un elenco idéntico para muchas zonas de Europa, aun considerando las variaciones locales. Efectivamente, en el siglo de la musica nuova el instrumentarium empleado por los músicos había alcanzado un alto grado de madurez y diversificación proporcional en algunos casos a su perfección. Estos, que se presentaban bajo distintos nombres producto en ocasiones de una adaptación local, eran idénticos no sólo en la forma sino en cuanto a la sonoridad, timbre y utilización a los del resto de instrumentos empleados en Europa. Esta es una cuestión habitual, por ejemplo, para los instrumentos incorporados a las capillas de música sacra.Este fuerte desarrollo del instrumentarium afectó a todas las familias de instrumentos, vientos, cuerda frotada (que eran los más habituales) y percusión. La polifonía incidió en el desarrollo de las agrupaciones instrumentales por familias. Esta realidad queda materializada a comienzos del siglo XVII por el arduo trabajo desarrollado por el alemán Michael Praetorius (1571-1621) que dedicó una parte de su vida al estudio recopilación de los instrumentos conocidos en Europa. Se producía uno de los primeros y más importantes intentos de agrupación y ordenación por familias. Esta labor sin precedentes dio como resultado su obra titulada Theatrum Instrumentorum (Wölfenbuttel, 1620) verdadero compendio organológico de lujo, gracias al cual tenemos un conocimiento más exacto de una gran cantidad de instrumentos utilizados en la época así como sus variantes regionales.En el caso hispano, la variedad instrumental era muy amplia y también fue conocida y descrita por teóricos de la época como fray Juan Bermudo, Pietro Cerone, Tomás de Santa María o más tardíamente Pablo Nassarre. Partiendo de esta realidad documental constatable en diversas fuentes, tanto archivísticas como literarias fundamentalmente, y artísticas en segundo lugar, vamos a intentar realizar un recorrido por los instrumentos musicales de la época aplicando para ello la terminología al uso en los reinos hispanos de los Austrias y que, en cierto sentido, somos partidarios de su conocimiento y manejo.Dada la variedad y uso de los instrumentos es conveniente proceder a una división, cuestión ya de por sí compleja. Al respecto tenemos que señalar los importantes avances que se han dado grandes con las investigaciones realizadas por musicólogos españoles. Podríamos proceder a la elaboración de un amplio catálogo basándonos en los criterios habituales o físicos que conocemos: viento, cuerda y percusión. Empero, esta podría ser una manera demasiado sencilla para describir una realidad tan compleja como es el instrumentarium que es empleado durante los citados siglos. Para hacer operativo nuestro análisis pensamos que lo ideal es proponer un modelo más acorde con la mentalidad de la época, más centrada en la funcionalidad que en el sonido físico, modelo al que añadiríamos subdivisiones internas basadas en los criterios más modernos con el fin de lograr un mayor acercamiento entre lo que las fuentes hablan de ellos y los conocimientos actuales que tenemos sobre los instrumentos en general y los antiguos en particular. Para precisar el encuadramiento, dada la amplia cantidad de instrumentos, marcaremos dos ámbitos de observación: los marcos catedralicios con sus capillas de instrumentos "altos" y "bajos", y las capillas musicales profanas, donde eran habituales otros instrumentos.Música sacra e instrumentos musicalesLas capillas catedralicias hispanas se caracterizaron por mantener nutridas y virtuosas capillas de ministriles o instrumentistas durante los siglos XVI y XVII. Dentro de los conjuntos instrumentales que participaban en la liturgia se consideraban dos grupos de instrumentos: altos y bajos. Los instrumentos altos son los instrumentos de vientos, mientras que los bajos o "graves", como los definía Cayraso, eran los de cuerdas. Para una correcta identificación semántica y descripción de los mismos acudiremos al Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española de la Lengua (DA) publicado en 1726-1739.Instrumentos altos: Corneta, Sacabuche, Chirimía, Bajón, Orlo, Flauta, Mirlitón. Instrumentos bajos: Vihuela de arco, Arpa, Laúd, Vihuela, Serpentón.Instrumentos también habituales en capillas musicales profanas1. Entre los instrumentos altos o de viento podemos desglosar los instrumentos más habituales así como las agrupaciones que conformaban en las capillas catedralicias:- Corneta. El DA señala que el nombre lo recibía por ser algo curvo y casi semejante al cuerno del toro. Según la Organología de Pedrell, la corneta era un instrumento de madera algo curvo aunque también las había rectas, tuertas, blancas y negras. Las rectas eran de madera o de marfil y por eso se llaman blancas y mudas por la dulzura del sonido. Las tuertas o encorvadas, también de madera, se llamaban negras por el cuero de ese color que forraba el instrumento. Pietro Cerone decía que las negras no pasaban de quince puntos mientras las tuertas no lo hacían de once. Las negras podían alcanzar hasta cuatro o cinco voces. Artusi hablaba de las cornetas como el instrumento que mejor imita la voz humana: para ser bien ejecutado conviene poseer un gran gusto, extensos estudios y extrema perfección.- Sacabuche. El sacabuche, la Tuba ductilis de los romanos, o trombón (parecido al moderno trombón de varas) es un instrumento de metal que se larga y recoge en sí mesmo; táñese con los demás instrumentos de chirimías, cornetas y flautas. Díjose así porque, cualquiera que no estuviese advertido, le parecería cuando se alarga sacarle el buche. Esta particular y simpática definición nos proporciona Covarrubias sobre el conocido e imprescindible instrumento de viento utilizado en las capillas instrumentales tanto sacras como profanas, aunque más especialmente en las primeras, especialmente por el sonido ceremonioso que proporcionaba el uso de varios instrumentos sonando en agrupación. Era un instrumento que se agrupaba en una familia, como otros muchos instrumentos. Quizá los más utilizados por su timbre y capacidad sonora fueron los sacabuches tenores y bajos, que, en un conjunto polifónico instrumental, formaban los bajos de cornetas y chirimías.- Chirimía. El DA lo define como instrumento de madera recto encañonado, largo de tres cuartas, con diez agujeros para el uso de los dedos con los cuales se forma la armonía del sonido según sale el aire. Fue un instrumento muy utilizado en las capillas musicales y se agrupaban igualmente en una amplia familia. Las fuentes nos permiten tener constancia de esta realidad. En la catedral de Toledo, a mediados del siglo XVI, había varios chirimías, dos tiples y un alto. La importancia de este instrumento y su habitual uso dio lugar a la fundación de la escuela de chirimías en 1652.- Bajón. El bajón era una especie de fagot primitivo. Era un instrumento muy utilizado en las capillas de música sacra acompañando las voces: básicamente era utilizado para dar el tono a los cantores. Pasado el tiempo ser convertiría en el instrumento de acompañamiento de música sacra por excelencia. Existían varios tipos de bajones dependiendo de su tamaño. De esta forma era conocido el bajoncillo denominados por otro bajón tenor.- Orlo. El equivalente en Europa es el Cromorno. Era uninstrumento de complicada ejecución por las dificultades que presentaba su afinación. Pietro Cerone los llama doblados por su forma de cayado a estos instrumentos de lengüeta doble, pertenecía a la familia de los bajones. Poseía un sonido ronco y era habitual escucharlos acompañando chirimías, cornetas e incluso agrupaciones de flautas.- Flauta. La flauta dulce (flauto dolce italiano) eran habituales en la música de las catedrales. Sabemos por algunas disposiciones capitulares que las flautas "unas mas grandes e otras mas pequeñas" formaban conjuntos o "juegos", que es como se llamaban a las agrupaciones (cuartetos) de estos instrumentos.- Mirlitón. Este instrumento es curioso y raramente utilizado. Es considerado como un instrumento auxiliar que servía para modificar la voz humana o el de otros instrumentos. Podía tener forma de recipiente globular o tubular de unos doce centímetros de largo. Uno de sus orificios en el extremo va recubierto de una fina membrana que sacudidas por las oscilaciones de cualquier sonido transforma su timbre haciéndole sonar como un potente instrumento de lengüetas (orlos o dulzainas). Estudiosos franceses, como Marin Mersenne, lo denominaba como Chalumeau eunuque.2. En las capillas catedralicias eran habituales los instrumentos bajos o cuerdas. De entre estos instrumentos y puesto que algunos de ellos estaban presentes en la música profana, podemos destacar los más habituales:- Vihuelas de arco. Conocidas actualmente bajo el término italiano de violas da gamba es un instrumento de origen netamente hispano. Su llegada a Italia, procedente de las costas levantinas, está fechada en torno a 1490-1495. De hecho, sólo unos años después, en 1499, sabemos que Isabelle d'Este encargaba cinco viole de archo a los lutiers venecianos. También era conocida bajo el nombre de viola a la spagnola, e incluso, dadas sus dimensiones, violone grande da arco.Algunos autores han querido ver otro instrumento distinto, quizá más primitivo a la manera de un violín tosco. Lo cierto es que eran también conocidos como violones, tal y como las definía Diego Ortiz en su tratado de Glosas de 1553 en cuyas dedicaciones, la primera realizada a Pietro de Urries y la segunda a los lectores, no hace distinción alguna entre el violone o la viola de arco, más bien parece asimilar ambos términos. De esta forma, en la primera señala que il quale havendo io ben considerato conoscendo che molti studiano Viola da'arco non osservando le regole che convengono, ho preto ardimento di dimostrar in scrittura li secreti della musica nell arte del violone in lingua vulgar in due libri, para señalar más adelante donolli grande ammmiration la Viola de arco laqual per esser un instrumento tanto principale e che tanto e in uso che non sia alchuno de tanto huomini sufficiente. Cerone en su Melopeo de 1613 señala que el nombre de vihuela de arco era empleado para diferenciarla de las llamadas bastardas y sin trastes que tenían cuatro cuerdas (posterior violoncello, ya conocido en la primera mitad del siglo XVII) y de las de mano que se tocaban punteando. Según el DA, era un "instrumento de música parecido en todo al violon, aunque mayor y tiene por lo regular seis cuerdas y ocho trastes". Esta definición, aunque lejana, nos permite precisar la identificación de términos. Todavía en el siglo XVIII, concretamente en 1718, en la capilla de Felipe V además de contar con cuatro violines se mantenía una vigüela de arco y un bajo continuo.- Arpa. Era un instrumento apreciado tanto en la música de corte como en las capillas eclesiásticas, donde alcanzó una importancia extrema. Las primeras arpas, inicialmente, debieron afinarse pentatónicamente lo que delata su pequeño tamaño y número de cuerdas. La necesidad de articular cromatismos en el instrumento desembocó en la creación de un nuevos instrumento más evolucionado conocido como arpa doppia que en España se conocía como arpa doble de afinación diatónica. Este instrumento, además de contar con doble filas de cuerdas, cuestión que permitía alteraciones cromáticas, era de mayores proporciones aunque, como señala Juan Bermudo en su Declaración de instrumentos, no hay número de cuerdas determinado para este instrumento. Alguna vez se le ponen veinticuatro cuerdas, otras arpas traen veintisiete. Esa afirmación de Bermudo viene a señalar que el arpa era un instrumento en franca evolución continuamente sometido a innovaciones sonoras nada desdeñables.Aunque no incidiremos más sobre la amplia variedad de instrumentos presentes en las capillas musicales sacras, es justo destacar la presencia (no tan habitual) de creaciones tan particulares como las denominadas Valdosas (instrumento de cuerda punteada de la familia del laúd), serpentones, también están presentes bajoncillos, trompetas marinas, dulzainas y violines que, al parecer, eran habituales en la capilla real desde 1635 cuando se anuncia la entrada de siete violinistas. Dentro de estos instrumentos podían aparecer, alternativamente, otros de percusión como atabales, timbales e incluso cajas (caxas), aunque los dos últimos parecen tener una mayor vinculación con la música profana.

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