España - Madrid

Tristes tiempos en los que hay que enunciar lo evidente

Nuria Balbaneda
lunes, 5 de mayo de 2003
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Madrid, martes, 29 de abril de 2003. Teatro Albéniz. XV Gala del dia internacional de la danza. Homenaje a Antonio Gades. Intérpretes (por orden de aparición): Chevi Muraday, Antonio Calero, Nicolás Rambaud y Orlando Ortega (Cadavre Exquis); Sol Picó (Bésame el cactus); Ana Noya y Eduardo Lao (De Triana a Sevilla); Cesc Gelabert (Tres velocidades- Fandango); Talent Danza (Ale y Viejos Aires); El Curro DT (España de tinieblas y amapolas); María Pagés (Cuatro estaciones- Torre); Compañía Andaluza de Danza (Golpes de la vida).
0,0002273 Con una gala-homenaje organizada y producida por la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad de Madrid y la Asociación Cultural “Por la Danza”, se celebra, como empieza a ser ya tradicional cada 29 de abril, el Día Internacional de la Danza. Si el escenario es el punto de encuentro entre los profesionales de diferentes géneros de danza, entre los consagrados y las nuevas promesas; el patio de butacas es la cita anual ineludible para otros tantos bailarines, coreógrafos y maestros. Saludos, encuentros, opiniones e intercambios en un día en que, por fin, la protagonista es la Danza.Las piezas que configuran esta gala, giran en torno a diferentes aspectos de la vida y la obra de Antonio Gades, a quien este año se rinde homenaje. Su trayectoria personal y artística es de sobra conocida para el gran público, merced en buena parte a su colaboración cinematográfica con Saura en la trilogía Bodas de Sangre, Carmen y El Amor Brujo y de su etapa como director del Ballet Nacional de España. A ello hay que añadir su trabajo como intérprete, y con su propia compañía (privada) que ha paseado la danza española por todo el mundo.Abren la noche los bailarines Calero, Muraday, Ortega y Rambaud, profesores del Centro Carmen Senra, reunidos en un trabajo muy físico, sobre el movimiento puro. Un trabajo muy plástico (son excelentes como bailarines), pero lejano y frío, que no acaba de llegar al público. Continúa Sol Picó, con un extracto de su obra Bésame el cactus, bailando ‘flamenco’ sobre sus puntas. Tuvo gracia y entusiasmó al público, aunque descontextualizado de la obra resultó algo soso.El punto neoclásico lo pusieron Ana Noya y Eduardo Lao, con una coreografía de Víctor Ullate y música de Manolo Sanlúcar creada en 1992 para la Expo de Sevilla. El paso del tiempo ha perjudicado a la pieza, pero el vestuario ya era terrible hace una década. La pareja estuvo muy técnica, con bellísimas líneas y movimiento, pero no consiguen transmitir emoción.Gelabert concluyó la primera parte con dos solos, el primero con música de Händel y el segundo, del Padre Soler, creadas a mediados de los 90. Insisto, hay cosas que no envejecen bien (y eso que no han pasado tantos años). Gelabert es un artista que no deja indiferente, amado u odiado por el público, conserva en Madrid algunos incondicionales.Tras esto, se hizo entrega del Zapato Rojo, premio anual a un personaje que, sin pertenecer propiamente al mundo de la danza, ha hecho realizado una gran labor en relación a ésta. En 2003 recibe el premio Guillermo Heras, hombre de teatro, director de escena comprometido, que desde el Centro de Nuevas Tendencias Escénicas (esa Sala Olimpia que tanto echamos de menos), abre la puerta a la danza, muy en especial a la danza contemporánea, convirtiéndola en “punto de referencia inexcusable para los autores dramáticos y coreográficos contemporáneos y para un público conocedor”, como se dice en la presentación.Y si la primera parte fue considerablemente aburrida, la segunda se animó notablemente, en parte por la calidad de las coreografías y los intérpretes (y por favor, no digan que eso sucede porque es flamenco, que nos llega de forma especial. Se hace poesía en español y en inglés, y en todos los idiomas, el poeta te llega o no, pero el problema no es en qué lengua lo hace, sino cómo la usa, e igual le sucede a la danza. Si el problema fuera idiomático, todos nos comunicaríamos en flamenco); en parte también, por cuestiones alejadas de la danza, políticas.Abre Talent Danza, con dos fragmentos de Tango Flamenco, música bellísima del Ensamble Nuevo Tango. A Antonio Najarro se le abre un espléndido futuro como coreógrafo, talento, musicalidad, buen gusto ... Coreografía sobria y elegante, con algún momento un tanto “Ballet Nacional”, que siempre deja impronta a los que pasan por él, pero que sin duda es superable.María Pagés siguió elevando la temperatura de la sala, esta vez con su danza. Es una bailaora moderna, pero que no pierde las esencias. Pero aunque eso es mucho, no es lo único, también es coreógrafa, y directora de su propia compañía, una mujer inteligentísima y de talento, de mente abierta ... no en vano ha recibido este año el Premio Nacional de Danza.El Curro DT, más teatro que danza, presentó un fragmento de España que perdimos no nos pierdas, trabajo unipersonal de Alberto García presentado en 1999 dentro del Congreso Homenaje al exilio español de 1939. 60 años después. El actor, poéticamente, brevemente, cuenta la salida de España, a través de la frontera francesa, de un miliciano, del tiempo en los campos de refugiados, de la pérdida de esperanza tras la Segunda Guerra Mundial ... y termina entonando La Internacional, que fue coreada por buena parte del público, pero que en algunos levantó ampollas. Es muy peligroso mostrar un extracto de una obra, pues pierde con frecuencia sentido, y nuestro juicio puede variar, de ver el fragmento a ver la obra completa. Sin embargo, y como muy bien especificó Alberto García, el afán de aquello no era político, sino historicista, y venía muy al caso para homenajear a Antonio Gades, militante comunista de toda la vida. Lo que no deja de ser sorprendente son las reacciones del público, gente que lo encontró excesivamente político y se sintió ofendida. 60 años después, seguimos viendo España y la política en términos guerracivilistas, las heridas no han cerrado. Pues viene al caso la obra de El Curro DT tanto como las diversas reacciones del público, ojalá sirva para que todos reflexionemos para negarnos a la guerra, cualquier guerra, y a la violencia, cualquier tipo de violencia, que por supuesto incluye la que tenemos en casa. La compañía hizo entrega, a la salida del teatro, de unos barquitos de papel dentro de los cuales un texto explicaba la historia de aquellos republicanos exiliados, y de la actitud de los países que los acogieron. Un texto de corte histórico y conciliador: “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. La idea original era repartir los barquitos en el teatro, pero la censura no lo permitió. La entrega de los Goya, la censura a los Max, abrieron una espita por la que se empiezan a respirar nuevos aires. Parece que nos encaminamos al final de la era de lo ‘políticamente correcto’, ¡ya era hora!Juan Diego Botto toma la palabra con Bodas de Sangre, para agradecer al “Maestro” Gades su aportación a la danza y su compromiso.La Compañía Andaluza de Danza cierra el espectáculo con Golpes de la vida, con coreografía de Jose Antonio e interpretada por él mismo y Rafael Campallo, un joven bailaor que entusiasmó al público. La juventud y la fuerza frente a la experiencia y la madurez, el padre frente al hijo, o el maestro frente al alumno, la dificultad de las relaciones y la incomunicación... Espléndido.El broche final lo puso, por supuesto, Antonio Gades, que pronunció un hermosísimo discurso de agradecimiento, además de reclamar “a quien corresponda” una verdadera atención a la cultura y a la danza... ¿Dónde estaban las televisiones? Suponemos que en el Hotel Glamour o tal vez en la carnicería de lo que sucede en Madrid. El objetivo se cumple: cada vez más incultos e ignorantes seremos más manipulables. A propósito, y como recordatorio a los organizadores del evento, la danza clásica también existe, pero ha brillado por su ausencia en las últimas convocatorias. “Exportamos” bailarines clásicos, hay aertistas encantados de colaborar... ¿Cuándo vamos a ver danza clásica? Si el propio mundo de la danza la olvida, la margina, qué podemos esperar de las instituciones, de los medios de comunicación.Y dice Gades, cuando le preguntan para cuándo su nueva obra: “tengo todo el pasado por delante”. Por fortuna, eso es también lo que le queda a la danza, todo el pasado, por delante.PostscriptumDisculpen la ingenuidad de esta cronista, pero está claro que no hemos llegado “al fin de la era de lo políticamente correcto”. El jueves 1 de mayo de 2003 aparece publicada en el diario El País la noticia de que la entrega de los premios Max de las Artes Escénicas (a los que ya les había sido retirada la subvención por parte de la Xunta de Galicia), no será retransmitida, como era costumbre, por TVE. Tan solo por algunos canales autonómicos: Localia Galicia, Televisión de Castilla- La Mancha, de Canarias, Canal Sur de Andalucía, Canal 33 y Portal Latino. Telemadrid se lo está pensando y declinan hacerlo la televisión gallega, la valenciana y la vasca. ¿Podemos seguir pensando que la censura es cosa del pasado? (Este año el hilo conductor de la gala es la danza, dirigida por Ramón Oller. Una pena que nos nieguen la posibilidad de verla).
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