España - Galicia

El estrago fue el taburete

Xosé Crisanto Gándara

lunes, 19 de mayo de 2003
La Coruña, sábado, 17 de mayo de 2003. Teatro Rosalía Castro. 'El estrago es la fineza o Júpiter y Semele' (1718), Zarzuela de Antonio de Literes sobre libro de José de Cañizares. Versión semiescenificada dirigida por Carlos Martín. ‘Júpiter’: Marta Almajano, ‘Semele’: Virginia Ardid, ‘Cupido’: Xenia Meijer, ‘Juno’: Mónica Piccini, ‘Ydaspes’: Pepe Hernández, ‘Cadmo’: Jordi Ricart, ‘Sátiro’: Jordi Ricart, ‘Enarreta’: Margarita Lladó, Al Ayre Español:, Oboe y flauta de pico: Jasu Moisio, Flauta de pico: Guillermo Peñalver, Violines: Barry Sargent, Tjamke Roeloefs, Farran James, Viola da Gamba: Pierre Pitzl, Violonchelo: Viola de Hoog, Violone: Richard Myron, Tiorba/Guitarra: Mike Fentross, Archilaúd/Guitarra: Juan Carlos de Mulder, Castañuelas: Luz Martín-León Tello, Percusión. Pedro Estevan. Director musical: Eduardo López Banzo. Festival Mozart de La Coruña, 2003. Aforo: 700 localidades. Asistencia: 80 %
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El esperado comienzo del Festival Mozart 2003, trajo a A Coruña al que sin duda es el grupo más representativo de la corriente IHD [nota 1] de nuestro país. En su segunda visita a la ciudad, y con varios minutos de retraso sobre el horario previsto, dio comienzo la representación de Júpiter y Semele, cuya solfa fue escrita por uno de los principales autores de música teatral en la corte madrileña, durante los cruciales años de inicios del s. XVIII, tan fundamentales en el proceso de 'modernización' de la música hispana.Tras una obertura de una ópera de Scarlatti -no anunciada como tal en el programa de mano-, asistimos a una sucesión de rezitados con sus correspondientes areas, cuatros, y seguidillas en los que se desarrolla la acción: se trata de la típica zarzuela mitológica, habitual en las representaciones cortesanas hispanas desde mediados del s. XVII en adelante que, tomando como argumento los textos ovidianos, servían para las celebraciones encomiásticas de rigor ante el monarca en cuestión. Un excelente resumen de este proceso, incluyendo datos aportados como resultado de las últimas investigaciones en curso, se incluyó en el libro del festival, a cargo de la Dra. Louise Kathrin Stein [nota 2].Pero comentarios musicológicos aparte, la intervención de cantantes, grupo y director merecen consideraciones separadas.. El papel de ‘Cupido’, fue resuelto magistralmente por Xenia Meijer, cuyo timbre y emisión, resultan, sin duda, de lo mejor que hay en nuestro país en lo que a IHD se refiere. También resultó destacable la Tiple Marta Almajano, intérprete sobradamente conocida por todos aquellos aficionados al canto lírico, y que ofreció grandes muestras de su calidad técnica e interpretativa en no pocas areas, por usar el hispano término, a cargo de ‘Júpiter’, protagonista principal del drama. Menos brillante quizás, fue la interpretación de Monica Piccini, en el papel de ‘Juno’ -y su “transformación” en ‘Astrea’-, pues a sus leves fallos interpretativos, unió una poco afortunada dicción. Tampoco se puede considerar como brillante la actuación de la pareja de graciosos, en especial la componente femenina de la misma, pues sus intervenciones -en el característico metro de la ‘seguidilla’-, deben ser inscritas dentro de la convención dramática que implica la inclusión de piezas del género menor dentro de la zarzuela, como los bayles, y cuyo componente eminentemente satírico necesita de la bis cómica de la que careció en la interpretación que reseñamos. En cuanto a ‘Semele’ -papel únicamente representado ya que Semele no es una diosa-, la interpretación de la joven actriz Virginia Ardid resultó plenamente satisfactoria, uniendo técnica, con talento y una excelente emisión.Junto a una puesta en escena no demasiado afortunada, pues, entre otros detalles, no parecía necesario mantener sentados sobre el estrado a los actores que no intervenían en una determinada escena, un capítulo aparte merecen los músicos. Es indudable la capacidad técnica de todos ellos -inmejorables los precisos golpes de arco de Barry Sargent, violín principal. Deliciosos los rasgueos guitarrísticos de Mike Fentross-, pero resulta ya más discutible la elección tímbrica y/o organológica de algunos instrumentos. La partitura original, que se conserva en Évora (Portugal), habla de rabecas y oboé [nota 3]. ¿Por qué entonces incluir flautas de pico? Discutible parece también la inclusión de archilaúd y tiorba, sobre todo teniendo en cuenta que esta zarzuela fue escrita para ser interpretada en el Teatro de la Cruz de Madrid en 1718, es decir, en un teatro comercial, por lo que resulta altamente improbable que entre los “sobresalientes” músicos que utilizase la compañía de Juan Álvarez para el estreno, figurasen instrumentistas de estas especialidades. ¿Por qué no se incluyó un arpa, cuando era el instrumento habitual de acompañamiento en las compañías de comedias? Todavía más discutible se nos figura la inclusión de una viola da gamba contrabajo, identificada como violone. La utilización de un contrabaxo de violón -la especie habitual en los teatros madrileños de esta época-, hubiese sido la opción más adecuada, tal y como reflejan los resultados de la investigaciones de quién firma este texto.A pesar de las cuestiones relacionadas con la idoneidad de la elección organológica, cuestiones que resultan vitales hoy en día para todos aquellos intérpretes interesados en una IHD seria. A pesar de que lo que escuchamos en el teatro Rosalía fue no sólo una versión semiescenificada de la zarzuela, sino también una “...parte de la obra completa....”, pues “...la partitura original tenía una duración de cinco horas...”, y por tanto el propio López Banzo realizó “...una transcripción de dos horas...”, tal y como él mismo manifestaba en la entrevista concedida a La Voz de Galicia [nota 4] . A pesar de que a nuestro juicio, todas estas matizaciones merecerían ser indicadas en el programa de mano, máxime teniendo en cuenta que asistimos a una, en teoría, IHD, es indudable que la reposición moderna de una zarzuela de inicios del siglo XVIII, resulta siempre un evento muy encomiable. Y no cabe la menor duda de que el trabajo que lleva a cabo Eduardo López Banzo desde hace más de diez años, le sitúa como el principal recuperador del género, y coloca sus interpretaciones a un alto nivel.En la entrevista citada, manifestaba el propio director que tiene previsto ofrecer el próximo año la primera interpretación moderna completa de esta zarzuela. Sin duda, tal proyecto será más que bienvenido. Pero hago ahora mismo un llamamiento a los que se encarguen de semejante producción: a tenor de lo que escuchamos ayer sobre el estrado del Rosalía durante toda la representación, solicito que le lleven a López Banzo otro taburete que no cruja.Notas1. IHD= interpretación históricamente documentada, como traducción del concepto anglosajón HIP:2. STEIN, Louise K.: “Antonio Literes, la zarzuela y la cultura musical en el Madrid de comienzos del siglo XVIII”. En Festival Mozart, Orquesta Sinfónica de Galicia, A Coruña, 2003, pp. 41-47.3. ALEGRÍA, José Augusto: Biblioteca Pública de Évora. Catálogo dos Fundos Musicais, Lisboa, Fundação Calouste Gulbenkian, 1977, p. 68.4. La Voz de Galicia, 17-V-2003, p. 52.

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